martes, 26 de noviembre de 2013

Ciberanimación: Gestores de Comunidad y Curadores de Contenido

Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas.

Madre Teresa de Calcuta. 



He visto muchísimos foros en los que no habla más que el coordinador, páginas en Facebook en las que sólo aporta contenido la organización, grupos en Linkedin para honra y gloria de un único miembro que habla consigo mismo o con su amigo Pepe...

¿Tan difícil es conseguir la participación de fans, seguidores, participantes...?

Sin embargo, los muros de usuario de Facebook contienen largas conversaciones, parloteo constante, aportaciones desinteresadas mil..., los grupos de Linkedin intercambian de manera generosa información especializada, corren por Twitter las últimas aportaciones en cualquier campo del saber... sin esperar nada a cambio.





Como observó Nielsen en su Ley 90 9 1, pocos son los que aportan contenido o entran en conversación en Internet. 

Y menos si no aplicamos a la participación en Internet lo que se ha dicho hasta la saciedad hablando de la relación de las empresas con sus clientes: la orientación al cliente, una actitud permanente por detectar y atender sus necesidades.


En todas las comunidades corporativas y foros de aula de elearning en los que he participado, el protagonista es el dinamizador del aula, centro del espacio relacional y quien propone actividades, hace y deshace, ordena y evalúa...

Los participantes esperan atentos instrucciones y no van nunca más allá de lo que se les propone. Si lo hacen es a espaldas de la organización, en espacios creados por ellos mismos fuera del paraguas institucional.

Como explica Ayelet Noff en su artículo "Por qué la gente participa en las comunidades online" , la participación se produce cuando las personas obtienen beneficios en tres sentidos:

Reciprocidad anticipada - Un usuario está motivado para contribuir a la comunidad con la esperanza de que va a recibir la ayuda y la información útiles a cambio. 

Mayor reconocimiento - personas quieren reconocimiento por sus contribuciones. El deseo de prestigio es una de las motivaciones principales para las contribuciones de los individuos en una comunidad en línea.  Los poderosos efectos de marcadores aparentemente triviales de reconocimiento (por ejemplo, las estrellas, la clasificación) son abrumadoras.


Sentido de la eficacia - Los individuos pueden contribuir porque sus acciones tendrán  algún efecto en la comunidad. Wikipedia es un buen ejemplo de esto.

Cuando ponemos en marcha una red social corporativa hemos de tener esto en cuenta y calibrar muy bien la posición del gestor de la comunidad.

En primer lugar el ciberanimador es el community manager interno: pone en contacto a las personas y sus ideas, presenta, da visibilidad, relaciona, traslada a otros espacios de la organización las conversaciones que se producen en la comunidad.

En segundo lugar es el "curador de contenidos": responde a las dudas, busca, complementa, filtra información de forma que cada participante encuentre ordenada y seleccionada la información que requiere para su trabajo.

En tercer lugar el responsable de una red social corporativa participa en la creación colectiva de la inteligencia colectiva de la organización destacando las aportaciones de valor para la organización.

De nada sirven plataformas en las que se cumple a rajatabla la ley de Nielsen. El objetivo del ciberanimador es convertir a todos los empleados, partners, proveedores y clientes de la organización en maestros, en productores de contenidos que analicen situaciones, resuelvan problemas y compartan valores. El objetivo del ciberanimador es convertir al usuario de la plataforma en el centro del sistema quedándose él el rol de diskjockey, mezclador de conocimiento, dando un sentido al fluir de las ideas.





domingo, 17 de noviembre de 2013

Infoética: los profesionales como embajadores de la marca

Internet es hoy una cibersociedad que realiza la utopía de la unión de los humanos a través del conocimiento: la fraternidad universal y la biblioteca de Babel, ambas las dos, parecen realizarse con sólo dar un ligero golpe de ratón o con sólo rozar la pantalla táctil. Ramon Alcoberro



En España somos alrededor de 24 millones de internautas de los que alrededor de la mitad accedemos a internet diariamente desde casa o desde el trabajo y el 25% afirma que está permanentemente conectado, según los datos del Informe de Telefónica sobre "La Sociedad de la Información en España 2012"

Para cualquiera que trabaje en una oficina es impensable no disponer de acceso a Internet. Pero, cuántos jefes se quejan de que los empleados pasan demasiado tiempo navegando con fines personales, accediendo a su correo electrónico personal o a las redes sociales...

Muchas empresas restringen el acceso de los trabajadores a ciertas páginas de internet para evitar pérdidas de tiempo. AENA por ejemplo ha limitado el uso de internet a sus empleados a 20 minutos al día. Aunque los responsables de Recursos Humanos más innovadores afirman que la prohibición o la restricción del acceso al Internet no mejora el desempeño de los trabajadores y que estos "esparcimientos" cibernéticos pueden ayudar a incrementar la productividad y la motivación.

Lo cierto es que estas restricciones son una manera de poner puertas al campo, ya que cada vez más trabajadores asisten al trabajo con un smartphone en su bolsillo que les da acceso en cualquier momento y lugar a Internet y les permite interactuar en redes sociales desde el trabajo cuando quieran.

Informe 2012 de Telefónica

Añadir a esto el creciente fenómeno BYOD, que facilita que los empleados utilicen en el trabajo sus propios dispositivos, fruto en muchas ocasiones, de no poder reponer regularmente los dispositivos que proporciona la empresa. En este sentido transcribo un  artículo publicado en Silicon News que puede explicar alguna de las razones de este fenómeno.

Los trabajadores pierden dos horas a la semana peleándose con su ordenador

Al año se pierde una media de cuatro días por trabajador en tiempo perdido mientras el servicio informático se encarga del ordenador. Los trabajadores de oficinas tienen una bestia negra para su productividad: su propio ordenador. Los empleados pierden una
Al año se pierde una media de cuatro días por trabajador en tiempo perdido mientras el servicio informático se encarga del ordenador.
Los trabajadores de oficinas tienen una bestia negra para su productividad: su propio ordenador. Los empleados pierden una media de entre hora y dos horas a la semana enfrentándose a los problemas generados por los sistemas informáticos de la empresa, según concluye en un estudio la consultora BCN Binary. Al año serían 100 horas perdidas en problemas informáticos, algo más de cuatro días.
Las empresas parten de la base de que es mejor parchear los errores de los equipos informáticos antes de solventarlos, lo que mirando el número de horas que se acaban perdiendo en los arreglos no acaba saliendo a cuenta. “Esta merma de tiempo, a la larga, se transforma en una merma de productividad, lo que se traduce, finalmente, en una pérdida importante de dinero para la empresa”, apuntan desde la consultora.
Además de la caída en productividad, los errores de los equipos también generan malestar en la plantilla. El 33,7% de los trabajadores consideran que los fallos de sus ordenadores son una fuente de estrés.
Pero al margen del envejecimiento del parque tecnológico de muchas empresas, internet se está convirtiendo en una extensión de nuestra memoria, algo intrínsecamente relacionado con nuestra personal gestión de la información y las relaciones. Ya no accedemos a Internet exclusivamente desde el ordenador. Exigimos que cualquier dispositivo nos permita acceder a Internet.


Es hora pues de que las organizaciones se planteen incorporar la actividad de sus empleados en internet como parte de la difusión y creación de reputación de la marca. 

Hay que pactar los límites, enmarcar las actuaciones, compartir los beneficios de un buen posicionamiento tanto para la empresa como para la reputación profesional del trabajador. Sumar fuerzas en lugar de enfrentarse en un  momento en el que "todo está en Internet" y "si no está en Internet, no existe".

Prohibir o restringir en la empresa el acceso a Internet pertenece a la época en la que la información era "poder", mientras que ahora compartir da "poder". Es el momento del prosumidor que escucha, aprende, conversa, participa, colabora en internet y ya no distingue entre su vida privada y su vida profesional, ya que lleva en su bolsillo la llave de acceso a la información y a la comunicación, su smartphone.

Es hora pues de que las organizaciones elaboren de manera colaborativa su

"Guía de Usos y Estilo en las Redes Sociales"

que indique a cualquier profesional cuáles son los límites, qué valores quisiera difundir la empresa en internet y qué beneficios profesionales en referencia a su propia reputación profesional, obtendrá el trabajador por su participación en las redes sociales y en Internet, en general.

Esta guía tiene varios cometidos, el principal pedagógico, de homogeneización del conocimiento que tienen los empleados sobre las características de cada una de las redes sociales, a las que normalmente hemos accedido de manera intuitiva y sin un análisis de qué significa actuar en cada una de ellas. El dotar de competencias y habilidades digitales a los empleados, resuelve la mayor parte de problemas de "mal uso" de las redes sociales por parte de los empleados.

La guía debe así mismo delimitar las responsabilidades individuales de la participación tanto a nivel personal como a nivel profesional de los empleados explicando claramente cuáles son los objetivos de la marca en su presencia en la red.

El problema es evidente: las organizaciones han trabajado intensamente en convertir a sus clientes y usuarios en fans. La mayoría de departamentos de marketing se han sumado a los beneficios que reporta el marketing online, pero de cara a dentro, en lo que se refiere al "engagement", a convertir a los empleados en fans de la marca, creo sinceramente que las políticas de recortes y reestructuraciones, poco han favorecido que un profesional sienta los "colores" de la marca.


http://siemprehayesperanza.wordpress.com/category/publicidad/

Con la cooperación de  nuestros empleados posicionaremos nuestra marca de forma natural. En estrecha colaboración podremos establecer una relación "win-win" en la que nuestros profesionales puedan ganar reputación profesional representando a nuestra marca y la marca gane prestigio precisamente por las aportaciones en las redes de sus empleados.

Recomiendo en este sentido el artículo de Manpower del que adjunto un par de párrafos:

Redes sociales y empresa
Cómo aprovechar el poder de los social media

Alineación y compromiso de los empleados. 

Mantener a los empleados implicados intelectual y emocionalmente con su trabajo es un factor esencial para el éxito de cualquier empresa. Los social media son particularmente adecuadas para las comunicaciones que pretendan mantener a los empleados en conexión con la misión y la visión de la organización. Por ejemplo, los directores pueden utilizar los social media para establecer y mejorar
un diálogo bidireccional con los empleados y reforzar así la percepción de que “todos estamos en el mismo barco”. De modo parecido, las redes sociales lideradas por una empresa pueden ayudar a forjar conexiones vitales entre equipos de oficinas lejanas, consiguiendo garantizar que los empleados se sientan vinculados y centrados en la tarea que les ocupa. Además, los miembros de la llamada millennial generation (las generaciones del fi nal del milenio), que se incorporan ahora a la población activa, exigirán poder utilizar las mismas herramientas de social media con las que se mantienen conectados con sus amigos.

Permitir que los empleados “sean los dueños” del buen gobierno corporativo.

La base de cualquier red social sana es una comunidad comprometida. Permita que sus empleados ayuden a desarrollar y a hacer cumplir las directrices de la empresa.
Este enfoque seguramente atraerá a los empleados más proclives a utilizar los social media y fomentará la confianza en los objetivos de las directrices que finalmente se establezcan.

Algunas guías de Usos y Estilo de las redes sociales:

http://www.gencat.cat/xarxessocials/pdf/v1_guia_usos_xarxa_es.pdf
http://www.jcyl.es/junta/cp/Maquetacion_guia.pdf
http://www.fsc.ccoo.es/comunes/recursos/15693/1718811-Guia_Las_Redes_Sociales_y_CCOO.pdf

u.jimdo.com/www61/o/s98e249b246cdca5b/.../G_rrss.pdf?px-hash...

Guías de Uso de las redes sociales en empresas internacionales:

http://socialmediagovernance.com/policies.php

Cómo redactar una guía de uso y estilo de las redes sociales en el blog de Agamezcm

http://www.agamezcm.com/2013/01/redes-sociales-guia-de-uso-y-estilo.html



jueves, 14 de noviembre de 2013

Trabajar es un juego

La moda de la GAMIFICACIÓN


Esta mañana he asistido a una estupenda presentación sobre el futuro de la formación a cargo de GAMELAEARN
http://www.gamelearn.es/es/
Se trataba en realidad de una acción comercial de esta empresa, muy bien montada, para argumentar que gran parte de las tendencias en el mundo de la formación en la empresa y el aprendizaje adulto pasan por la "gamificación" de las acciones formativas que pongamos en marcha. La verdad es que los productos que han presentado más que innovadores en el formato, lo son en cuanto recurren a un potente guión cinematográfico (Storytelling) para captar la atención del participante, tan disperso últimamente. Y ya se sabe..., las historias nos hechizan, nos enganchan, nos encantan...

Adjunto el enlace al trailer de uno de sus juegos que me ha parecido especialmente interesante.

TRISKELION

El auge de la tecnología móvil, la deslocalización de los equipos, las crecientes dificultades para captar la atención de los profesionales en una pantalla más de cinco minutos, la infoxicación que padecemos que exige poner orden y concierto a tal avalancha de información, el incremento progresivo de la participación online de todos nosotros, opinando y publicando en Linkedin, Twitter o Facebook..., el cambio en fin, que parece obligado en los Departamentos de Recursos Humanos y especialmente en los responsables de la formación y el desarrollo de las plantillas, nos hace replantearnos recursos y metodologías.

Últimamente, en todas las sesiones a las que asisto en las que se habla de aprendizaje o formación aparece la palabra mágica "gamificación" como una de las medicinas que curará la falta de compromiso de nuestros empleados, las dificultades para concentrarnos en una única tarea y evitar la dispersión, la imposibilidad de trabajar en equipo cuando los equipos están en lugares de trabajo alejados los unos de los otros..., la panacea, vaya.

Y es que en realidad hemos organizado el trabajo y la carrera profesional de los empleados de nuestras organizaciones compartiendo muchas de las premisas del JUEGO:

Y es cierto, la gamificación puede ser un potente recurso para recuperar a nuestros profesionales que están escondidos tras las pantallas y aferrados a sus sillas después de esta debacle de reestructuraciones, ERE's, remodelaciones, ajustes, recortes y demás escabechinas.



miércoles, 13 de noviembre de 2013

INFOBESIDAD. De hablar, escribir, leer y otros actos...

¡HAGAMOS LEER Y ESCRIBIR A NUESTRAS AUDIENCIAS!












Hace días que no escribo. Las presentaciones, lecciones en e-learning, preparación de conferencias, cursos, talleres, revisar todo lo  que cambia o sale nuevo en internet... todo eso más la acumulación de horas y horas hablando... ha secado mi imaginación este mes. Agotada, me siento ante la pantalla y no sale del teclado ni una línea para este blog.

Estoy muy por encima de las 16000 palabras de media que dice un ser humano al día y creo que eso impide que pase de lo oral a lo escrito como si tuviera el cupo del lenguaje completo de tanto hablar...

Me exprimo las meninges para conseguir la atención de los diferentes auditorios a los que me he dirigido en estas últimas semanas porque cada vez se pone más difícil sorprender, entretener, interesar a alguien.

Dicen que la atención decae a partir de los 10 primeros minutos, lo cierto es que la infoxicación (o la infobesidad) que padecemos hace que nos cueste mantener la atención más de 10 minutos continuados y, ni imágenes espectaculares, afirmaciones rotundas, discursos provocadores, chistes y gracias varias, impiden que aquella chica de la tercera fila duerma un sueño reparador sin ningún tipo de pudor.

En las conferencias estimulo el uso de los smartphones. Prefiero que tuiteen sobre mi información a que dispersen su atención enviando WhatsApp's o consultando el correo. He comprobado que provocar el tuiteo consigue que resuman con precisión algunos conceptos complejos.

Leía hace poco en El País:



"Pasamos muchas horas pegados a una pantalla. Por trabajo, pero cada vez más por placer, porque es útil para comunicarnos, nuestra prioridad. Comprobar si hemos recibido un nuevo mensaje electrónico (cosa que solemos hacer varias veces al día, obsesión recientemente bautizada como infobesidad), mantener varias conversaciones en grupo por WhatsApp, consultar confesiones y noticias a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales… Y lo hacemos en todo momento: mientras vemos la televisión, comemos o incluso en plena obra de teatro (algunos teatros optan, en ocasiones, por permitir el uso del móvil durante la función para que compartan lo que ven en redes sociales)."




Así que parece lógico pedir al auditorio que no deje de interactuar a través de la pantalla, ya que no lo hará de viva voz. Aquí es difícil que en una conferencia alguien intervenga para que la charla sea más dinámica y participativa. La mayor parte de intervenciones se convierten en pequeñas charlas paralelas en las que el que interviene se erige en conferenciante bis.

Sin embargo, si incorporamos a nuestra charla lo que ya surge de manera natural: interactuar con los amigos, contactos y seguidores a través de Twitter o de Facebook, tal vez consigamos mantener el interés y la atención del auditorio.



Solicitar que busquen datos actualizados sobre una información que acabas de facilitar y que después twitteen la respuesta bajo un #hashtag que permita después agrupar todos los tweets de la jornada, animarles a que voten una propuesta a través del mismo #hahstag, invitarles a que incorporen a la conversación a sus seguidores en Twitter que no han podido asistir, en fin..., convertir a los asistentes a una charla en los protagonistas para mantener su interés y para enriquecer el contenido de la misma.

La tecnología está de nuestra parte y puedes, por ejemplo agregar Twitter a tus presentaciones en PowerPoint descargándote una herramienta como www.sapweb20.com

O solicitar que los asistentes envíen a Twitter con nuestro #hahstag dudas y preguntas y proyectarlas a través de herramientas como:
TwitterFountain, Visible Tweets, o TweetChat.

Parece que a los asistentes a una conferencia, curso, taller..., les sucede lo contrario que me sucede a mí: Han pasado de hablar... a leer y escribir desde que usamos smartphones. Hay pues que cambiar de táctica.



Y lo mismo podemos aplicar a los canales de comunicación interna en una organización. Si nadie participa en un foro, ni envía nada al buzón de sugerencias, busquemos la participación a través de nuevos canales que se parezcan a Twitter, Facebook, Linkedin... en los que nuestros colaboradores participan cada día en mayor número.