Los millennials ante la longevidad: la generación que reinventará el envejecimiento

 

Una generación en la encrucijada demográfica más inédita de la historia

Nacidos entre 1981 y 1996, los millennials son hoy la generación más numerosa del planeta. Dentro de apenas dos décadas, los mayores de este grupo cumplirán 65 años. Y para entonces, el escenario demográfico que les esperará habrá roto todos los moldes conocidos: en 2030, por primera vez en la historia, habrá más personas mayores de 65 años que menores de 18 en España, una inflexión que también llegará al conjunto de Europa en ese mismo periodo.

Si miramos la distribución por edades entre ahora y 2040, cuando el mundo habrá sumado 1.000 millones de personas más, no habrá cambio en el número de niños en el planeta, pero sí 800 millones de personas adicionales en el grupo de 50 años en adelante.  El crecimiento demográfico ya no lo impulsa la natalidad: lo impulsa que la gente vive más.

Esta realidad no es un problema. Es una revolución. Y los millennials serán sus protagonistas.


Este artículo ha sido elaborado con fuentes de Harvard Advanced Leadership Initiative, Brookings Institution, McKinsey Health Institute, AARP Global Longevity Economy Outlook, el Comité Económico y Social Europeo (CESE), el INE, la Fundación BBVA, el CENIE (Centro Internacional sobre el Envejecimiento) y estudios demográficos de FEDEA.

Para comprender qué tipo de personas mayores serán los millennials, hay que entender quiénes son hoy: la generación que vivió la Gran Recesión de 2008 en plena incorporación al mercado laboral, que accedió a internet antes que al primer empleo estable, que retrasa la maternidad y la paternidad más que cualquier generación anterior (en España, la edad media al primer hijo ya supera los 31 años), y que desarrolló una relación inédita con la tecnología, la salud y el propósito personal.

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Gracias a ser la generación más educada de la historia, los millennials están en posición de tener mejor salud en la madurez que sus padres. Con acceso a información masiva sobre nutrición y los efectos del ejercicio, esta generación toma un interés personal creciente en su salud. 

Pero hay una paradoja significativa en su autoconciencia sobre el envejecimiento: solo el 30% de los millennials espera vivir hasta los 85-100 años, frente al 43% de los baby boomers. De media, los millennials creen que vivirán hasta los 81 años, cuatro años menos de lo que esperan los boomers. Aperion Care En otras palabras, la generación que probablemente viva más es también la que menos se lo cree. Esta subestimación de la propia longevidad tendrá consecuencias profundas: en la planificación financiera, en la preparación emocional, y en cómo concebirán sus trayectorias de vida.

La demografía que lo cambiará todo: cuando haya más mayores que jóvenes

El momento que se avecina no tiene precedentes históricos. Para 2040, el número de personas mayores de 65 años alcanzará los 80 millones solo en Estados Unidos. Harvard ALI En España, el proceso es aún más pronunciado: la tasa de dependencia prácticamente se duplicará de aquí a 2050, y España, que empezó el siglo XXI como uno de los países más jóvenes de Europa gracias a la inmigración, terminará siendo uno de los más envejecidos. Fedea

Este cruce demográfico —más mayores de 65 que menores de 18— no es una estadística abstracta. Tendrá efectos concretos y radicales:

Sobre el mercado laboral. En torno al 42% de la población europea de edad avanzada afirma que la discriminación por razón de la edad es un fenómeno muy extendido, con su punto álgido en el lugar de trabajo. EESC Cuando los mayores representen la mayoría del cuerpo social, este edadismo laboral se volverá insostenible, tanto económica como políticamente.

Sobre el sistema de pensiones. En España, la tasa de dependencia demográfica pasará del 31% en 2022 hasta el 53,7% en 2050. Fundación BBVA Esta presión sobre el sistema obligará a rediseñar radicalmente los modelos de trabajo, jubilación y cotización.

Sobre el lenguaje y la cultura. Hasta ahora se definía a la persona mayor con el corte en los 65 años, asociado a la jubilación. Sin embargo, este criterio merece ser repensado porque muchas personas mayores de 65 años se mantienen activas. De cara a 2026, podría revisarse ese umbral y establecer el nuevo corte a partir de los 70 años.

¿Cómo afrontarán los millennials su propia longevidad?

Aquí reside la transformación más profunda. Los millennials no llegarán a la vejez como llegaron sus abuelos —aguardando la jubilación como un merecido descanso definitivo— ni como llegaron sus padres boomers —aferrándose a un modelo de retiro que ya crujía por sus costuras—. Llegarán con una mentalidad radicalmente diferente, forjada por cuatro factores estructurales:

1. La longevidad como proyecto personal, no como destino pasivo

Los millennials continuarán casi con seguridad la tendencia emergente de trabajar más tarde y con más edad en la vida, tanto por necesidad económica como por el deseo de seguir contribuyendo y siendo desafiados.  Pero este alargamiento de la vida activa no será vivido como una imposición, sino como una elección de identidad. La generación que definió el "propósito" como valor laboral central no lo abandonará al cumplir 65.

Además, hacer deporte de forma regular es una palanca excelente para retrasar el envejecimiento biológico, junto con la gestión del estrés y las relaciones sociales.  Los millennials son la primera generación que ha incorporado el bienestar preventivo —la salud como práctica cotidiana y no como respuesta a la enfermedad— como parte de su identidad. Llegarán a la madurez habiendo gestionado su salud durante décadas.

2. La tecnología como extensión natural de su inteligencia

Los millennials no sufrirán la brecha digital que afecta hoy a muchos mayores. Son nativos digitales que habrán convivido con la inteligencia artificial, la telemedicina, los dispositivos de monitorización de salud y los entornos virtuales de trabajo durante toda su vida laboral. Las redes sociales, los vehículos autónomos, los wearables y las herramientas de salud digital que los propios millennials contribuyeron a crear transformarán e impactarán positivamente millones de vidas en la vejez. 

3. Una relación radicalmente distinta con el trabajo y el tiempo

A diferencia de generaciones anteriores que concebían la vida en tres actos lineales (formación → trabajo → jubilación), los millennials ya han experimentado modelos de vida no lineales: años sabáticos, reconversiones profesionales, emprendimiento tardío, trabajos en paralelo. Esta flexibilidad vital será su mayor activo en la longevidad. Los millennials tendrán varias ventajas respecto a generaciones anteriores, como más educación, vidas laborales más largas y acuerdos laborales más flexibles, aunque también el reto de asumir más responsabilidad individual en su planificación. 

4. La vulnerabilidad económica como sombra

No todo es luminoso. Los millennials llegan a la madurez con cicatrices económicas profundas: alquiler elevado en lugar de propiedad inmobiliaria, carreras interrumpidas por la crisis de 2008, sistemas de pensiones que enfrentan un déficit estructural, con los fondos de la Seguridad Social proyectados para agotarse hacia 2033,  lo que obligará a recalibraciones importantes. La planificación individual de la longevidad no será opcional: será una necesidad existencial.

Los valores que prevalecerán: una nueva ética del envejecimiento

Cuando los millennials sean los protagonistas del debate sobre la vejez —que lo serán, porque serán mayoría— los valores que importarán serán los suyos. Y esos valores son identificables hoy:

Propósito sobre pasividad. La generación que preguntó "¿para qué sirve mi trabajo?" en la veintena no dejará de formularse esa pregunta en la setentena. El envejecimiento activo dejará de ser un programa institucional para convertirse en una expectativa personal generalizada.

Autenticidad sobre eufemismo. Los millennials han rechazado consistentemente el lenguaje corporativo vacío. También rechazarán los eufemismos con que las generaciones anteriores han envuelto la vejez: "tercera edad", "personas en sus años dorados". El demógrafo Pérez Díaz reflexiona que cuando las personas se jubilan "parece que desaparecen del mundo", cuando en realidad los mayores siguen presentes en la vida de la sociedad e incluso generando prosperidad. Los millennials exigirán visibilidad y representación real.

Comunidad intergeneracional. Aproximadamente el 41% de los millennials afirma que pasar tiempo con la familia será lo más importante para ellos durante la jubilación.  Esta valoración de los vínculos —incluyendo los intergeneracionales— es coherente con las tendencias de comunidad y colaboración que han definido su etapa adulta.

Bienestar integral, no solo longevidad cronológica. Por cada año de vida ganado en los últimos 60 años, se han pasado seis meses adicionales en mala salud. Una población que envejece rápidamente hace más urgente centrarse en aumentar el "healthspan" —los años vividos con buena salud— además del lifespan. McKinsey & Company Los millennials, formados en la cultura del bienestar, no querrán simplemente vivir más años: querrán que esos años tengan calidad.

El fin del edadismo tal como lo conocemos: por qué la masa crítica lo cambia todo

Hay una dinámica social que no debe subestimarse: cuando un grupo discriminado alcanza mayoría numérica, la discriminación se vuelve políticamente inviable. La proporción de personas mayores de 65 años aumentará constantemente en las próximas décadas, por lo que en la UE urge adoptar una estrategia global que suponga un cambio radical tanto en el ámbito de las políticas como en la manera en que la sociedad percibe a las personas mayores. 

Los millennials, además, tienen una ventaja generacional única frente al edadismo: han vivido y combatido otras formas de discriminación —racismo, sexismo, homofobia— con una intensidad ideológica que ninguna generación anterior exhibió en igual medida. Esa sensibilidad antidiscriminatoria se trasladará, con naturalidad, al edadismo cuando ellos mismos sean los afectados. El edadismo puede acortar la esperanza de vida hasta en siete años y medio, según datos de la OMS.  Los millennials conocerán este dato. Y actuarán en consecuencia.

La percepción de la edad también cambiará porque cambiará la realidad que la genera: entre los estereotipos negativos asociados al mayor está vincularlo con dependencia, fragilidad física, resistencia al cambio, declive cognitivo e inutilidad social o laboral.  Pero cuando la mayoría de la población sea mayor y simultáneamente activa, tecnológica, emprendedora y saludable, esos estereotipos perderán su sustento empírico.

El talento sénior millennial: experiencia con fluidez digital

Quizás el cambio más radical en el mercado laboral llegue cuando los millennials envejecidos conviertan el talento sénior en algo radicalmente distinto a lo que conocemos hoy. Los millennials más mayores entrarán en la cincuentena en los próximos años, y los empleadores deben prepararse para el hecho de que sus empleados están envejeciendo. Harvard ALI

El talento sénior millennial será portador de algo que ninguna generación anterior pudo ofrecer: décadas de experiencia combinadas con fluidez digital nativa. Conocimiento tácito acumulado más adaptabilidad tecnológica. Sabiduría contextual más capacidad de aprendizaje continuo. Esta combinación hará obsoleto el argumento más frecuente del edadismo laboral —"no se adaptan a los cambios tecnológicos"— y obligará a las organizaciones a revisar sus sesgos de raíz.

Los millennials continuarán desarrollando nuevos productos y servicios para la economía de la longevidad en rápida expansión, desde redes sociales y vehículos autónomos hasta dispositivos wearables y herramientas de salud digital.  Muchos de esos productos los crearán para sí mismos, como usuarios y diseñadores a la vez.

La economía de la longevidad: un mercado que los millennials liderarán

No puede ignorarse la dimensión económica. Para 2050, se proyecta que las personas mayores de 50 años gastarán casi 25,5 billones de dólares, el 61% del gasto total. Harvard ALI En España, ya hoy, las personas mayores de 50 años representan aproximadamente el 60% del gasto en consumo nacional. 

Cuando los millennials, la generación más educada y —a pesar de sus cicatrices— con mayor capital humano acumulado, ocupen ese espacio demográfico, la economía de la longevidad se transformará en el motor central del consumo global. El grupo de 65 años en adelante será el segmento de edad con mayor crecimiento del gasto, con un crecimiento agregado de entre el 6 y el 6,5% anual durante la próxima década. 

SI HACEMOS LAS COSAS BIEN AHORA...

Los millennials no serán mayores como los que conocemos. Serán algo diferente: la primera generación que habrá planificado su longevidad como se planifica una carrera, que habrá combatido el edadismo desde la juventud, que utilizará la tecnología como extensión de su agencia y no como barrera, y que llegará a los 70 años con décadas de aprendizaje continuo a sus espaldas.

Con la perspectiva de muchos más años de vida que sus padres y abuelos, los millennials tendrán más tiempo para el trabajo, el ocio, el aprendizaje y el propósito. Esta generación podría ser la que consolide nuevas ideas y normas para mejorar las vidas más largas.

La pregunta no es si los millennials envejecerán bien. La pregunta es si las instituciones, los mercados y las políticas públicas serán capaces de evolucionar a la velocidad que ellos exigirán. Solo a través de un enfoque transversal que integre el envejecimiento en todas las políticas públicas —empleo, educación, salud, innovación tecnológica— y mediante una colaboración estrecha entre instituciones, gobiernos y sociedad civil se podrá construir una sociedad verdaderamente inclusiva para todas las edades. 

El envejecimiento de los millennials no es el crepúsculo de una generación. Es el amanecer de una nueva forma de entender lo que significa ser humano en el tiempo.



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