jueves, 24 de octubre de 2013

Teletrabajo, wifi y fatalidad

"Lo que ocurre realmente es trivial al lado de lo que pudiera ocurrir" Robert Musil


Llego al hotel por fin. No es mala hora, son las 20:30 h y me doy a mí  misma un par de horitas de trabajo online para cumplir con los compromisos más urgentes.
La habitación es perfecta: amplia mesa de trabajo, con enchufes suficientes para todos mis cachivaches, baño amplio y una cama que parece una plaza de toros.
Despliego el arsenal y sonrío pensando que en recepción me han comentado que no necesito password para acceder a la red. ¿El paraíso del viajante?
Abro mi estimado portátil y ooooh sorpresa, la señal wifi es tan débil que no me permite enviar ni un mal tweet.
¿Cuatro estrellas?... Acceso a internet de casa particular es la cruel realidad de este país que es el mío. Recursos mínimos para grandes necesidades, como en tantos otros servicios.
Bajo a recepción: Necesito más toallas y más banda. La primera necesidad es sencilla y se cubre sin más problemas. Pero el acceso a internet sigue pareciendo un lujo innecesario en un hotel que se supone plagado de profesionales en tránsito.
Pregunto por el Business Center: lo hay. El acceso a internet si lo hago desde mi propio portátil es el del "piano bar", vamos, ¡como si estuviera en mi casa! y con la mitad de ancho de banda!!!
Tengo trabajo, mucho trabajo, debo proponer actividades y responder a las diferentes intervenciones que han hecho mis alumnos de un máster online en el que soy profe, revisar mi intervención de mañana sobre Selección 2.0, responder correos de posibles clientes, dar las gracias en Twitter, Linkedin y Facebook a los que hoy me han mencionado, revisar mi Feedly, Scoop.it... y buscar información en Twitter sobre gestión de redes sociales.
En casa sería sencillo, mientras veo la tele iría actualizando todo lo pendiente.
Aquí, no sé si es el día, no sé si es este hotel de la periferia de Madrid, todo se vuelve cuesta arriba. La red se cuelga cada cinco minutos y a ver quién le explica a mi cliente que mi intención era buena, que de hoy no pasaba que le enviara la propuesta... Pido media botella de Marqués de Cáceres. Pienso que tal vez me relajará y me permitirá relativizar el problema que en estos momentos me parece gravísimo.
Aunque el móvil parece que va bien y accede a la red wifi sin problemas y no de ja de sonar y vibrar y entran y entran hasta 15 mensajes entre correo y WhatsApp que no debería contestar si quiero acabar la tarea pendiente.
Y añoro mi doméstica conexión ADSL, mi terraza y trabajar entre plantas y flores y con Spotify a todo volumen y mi nevera y el te frío de la pausa entre correo y post.
Maldito wifi de la mayor parte de hoteles de mi país... Así no hay quien teletrabaje. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Estos Toltecas eran ciertamente sabios. Solían dialogar con su propio corazón. (México DF - 12 a 20 de octubre de 2013)

Ten cuidado de las cosas de la tierra: haz algo, corta leña. labra la tierra, planta nopales, planta magüeyes. Tendrás qué beber, qué comer, qué vestir. Con eso estarás en pie, serás verdadero, con eso andarás, con eso se hablará de ti. Se te alabará. Con eso te darás a conocer. 
Huehuetlatoll
i


(En la sala Náhuatl del Museo de Antropología de la Ciudad de México)




Vine para soltar lastre, para volver ligera, aérea. Vine para dejar aquí miedos y amenazas. Y vuelvo con las manos llenas. 
Abandono el papel de Cariátide y, de sostener el mundo, levanto el vuelo al modo del colibrí, sin tomar altura, libando el conocimiento de los que me rodean. 
Las personas son oportunidades y las desconocidas palabras que me han acompañado estos días, contienen la llave para abrirse a un nuevo mundo, a la realidad pujante y prometedora que se respira en México. Las palabras nuevas parece que se esconden en un rincón de nuestra memoria histórica y despiertan mundos olvidados, conversaciones de otros tiempos, significados nuevos que vienen a enriquecer mi pequeño mundo. 
Y al poco, dejo casi de hablar y me abro de oídos sin perder una coma del nuevo mundo que se me ofrece. 
Palabras que se paladean y son música y no puedo evitar rememorar su perfume cuando digo "guanábana", "huitlacoche", "jícama"...
Y deambulo despacio, afectada por la altura, por las salas del Museo de Antropología rodeada de bellísimas y terroríficas esculturas mixtecas, nahualt, olmecas, mayas... dioses, animales y hombres construyendo un universo mágico que te transporta a tus miedos más atávicos y al entronque más directo con la naturaleza. Contemplo deslumbrada por la intensidad emocional de cada pieza, por la dureza absoluta de la piedra y el calor de conchas y caracolas, piedras que son árboles y vegetales que nunca vi: magüey, tabaco, hule, peyote... que desde la piedra alteran mi percepción.
Y el coche, en la vorágine del tráfico mexicano, se convierte en el mejor escenario para mantener conversaciones largas, intensas, profundas, sobre este país y sus contradicciones, sobre sus grandezas y sus miserias...
Y mientras aguardamos pacientemente que el atasco de tráfico se deshaga, suena esta canción:

domingo, 6 de octubre de 2013

Liderazgo conectivo o la conveniencia de convocar AKELARRES

EMPRENDEDORAS Y CONECTADAS

Bruja: hechicera, adivina, encantadora, maga...
Embrujar: encantar, fascinar, embelesar, encandilar, hechizar, cautivar...
Líder: Persona capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño. (Arieu)

http://www.leadershipcalifornia.org/i4a/pages/index.cfm?pageid=3444

Utilizando las conversaciones, la cooperación y la cocreación para dar solución a retos complejos.

Alrededor de una mesa, de una buena cena, cocinada con amor y paciencia, escuchando en silencio las historias que tan bien nos retratan, con el cielo como techo y rodeadas de plantas... podemos cambiar nuestro mundo.

Mirándonos a los ojos, buscando lo mejor de cada una de nosotras, escudriñando con curiosidad infantil nuestros secretos mejor guardados, podemos hacernos fuertes y afrontar lo que venga.

Destapando lo que nos angustia y atemoriza, compartiéndolo, se diluye el miedo y vuelve a nosotras la sonrisa.

Estableciendo lazos, buscando recuerdos comunes y afinidades, tejemos la red en la que nos damos la mano para apoyarnos las una en las otras.

El mundo es un pañuelo y volvemos a la aldea y a la tribu compartiendo una noche de otoño.

Mis amigas son mi fortaleza.


sábado, 5 de octubre de 2013

La nueva Andragogía: El aprendizaje de los "golden workers".

O de los prejuicios sobre el aprendizaje en los seniors




¡Qué intensa ha sido en experiencias la semana! Cada día ante un grupo nuevo, renuevo constantemente mi curiosidad sobre cómo aprendemos y qué nos empuja a hacerlo.

Es siempre emocionante observar cómo se acercan los adultos a conceptos, técnicas y herramientas que conocen mal o desconocen completamente. La rapidez con la que incorporan una nueva habilidad depende casi siempre del recelo, del temor con el que abordan el aprendizaje.

Y es divertido comprobar cómo esconden esa ignorancia, ese temor a lo que desconocen bajo la capa del rechazo: "No lo necesito para nada", "no puedo perder el tiempo en estas tonterías", "esto me ha pillado demasiado mayor"..., son frases habituales antes de lanzarse a la aventura de adquirir una nueva habilidad.

Pero esta semana, y creo que cada vez es más frecuente, he visto como se venían abajo todos los tópicos sobre la inteligencia cristalizada y la pérdida de adaptabilidad que afirman los estudios sobre aprendizaje adulto.

Reviso las características del aprendizaje adulto que enumeró Knowles, comenzando por la necesidad que los adultos tienen de conocer la razón del aprendizaje, no aprenden porque sí. Tiene que existir un motivo, una justificación que les empuje a realizar el esfuerzo. En la era del aprendizaje permanente, debemos mantener esa curiosidad infantil por todo lo que nos rodea si queremos permanecer activos y empleables, así que seguimos aprendiendo "porque sí".

Decía Knowles que los adultos aprovechan su experiencia para ayudar al aprendizaje. En muchas ocasiones nos será necesario desaprender, ignorar lo que sabemos porque el paradigma es nuevo y nada tiene que ver con planteamientos del pasado.

Sí que suscribo totalmente lo que afirmaba el creador del concepto "andragogía" en que en su proceso de aprendizaje, el adulto debe ser responsable de sus decisiones en materia de educación, el adulto aprende cuando él lo decide, no cuando lo deciden sus jefes, debe participar en la planificación y la evaluación de su instrucción, y por eso se hace imprescindible rehacer, de la mano de los participantes, el programa de cada acción formativa que se les plantee, de forma que sean ellos quien remodelen los contenidos a abordar.

Otra de las afirmaciones de Knowles se refiere a la relación entre la predisposición al aprendizaje de los adultos y la asunción de nuevos roles sociales, se supone que aprendemos para progresar. A eso tenemos que añadirle ahora que aprendemos para permanecer, cambia el entorno, cambia el objeto de trabajo..., aprendemos para seguir en nuestro puesto..., también esto es nuevo.

Y siguiendo con los presupuestos del maestro de la andragogía, cuando un adulto incorpora un nuevo conocimiento quiere aplicar de inmediato lo aprendido en la resolución de un problema, lo quiere poner en práctica inmediatamente para comprobar su utilidad.

En las sesiones de esta semana, y como dice Ramsey Musallam en el vídeo que veréis a continuación, las preguntas de los asistentes a cualquiera de las sesiones en las que he participado, han sido la semilla de su aprendizaje real y mi único objetivo ha sido despertar esa curiosidad con la que nos acercábamos a un nuevo aprendizaje cuando éramos niños.


jueves, 3 de octubre de 2013

Identidad Digital: Visibilidad y calidad personal.

Ser o parecer

¿Está en Linkedin, en Twitter o en Facebook lo mejor de mí misma? 
Lo digital no está separado de mi vida real. Lo digital es real.
Soy más presumida en red que en presencia. Me acicalo, me fotografío de escorzo para disimular posibles defectos, cuido cada una de mis palabras y las reviso una y otra vez, no como en mi lenguaje oral, que construyo con lo primero que me viene a la boca...
Está en Internet la mejor versión de mí misma.