miércoles, 24 de junio de 2015

Ciclos vitales y madurescencia: Dafne y los rituales de fertilidad en el solsticio.


Es noche de San Juan. Dafne se dispone a quemar en papelitos de colores lo que ha anotado primorosamente: cada una de las humillaciones, disgustos, decepciones, barrabasadas (¡con qué amor escribe palabras casi olvidadas que a menudo decía su padre!), traiciones y malos tragos de este último año. Arderán en su hoguera particular, iniciando así un nuevo ciclo de renovación personal con este "borrón y cuenta nueva" que todo lo limpia simbólicamente.

Pasó el último San Juan junto al mar, en Ampuries, desde donde asistió a una puesta de sol incendiaria entre los pinos que vieron a los jubilados militares de la Grecia clásica fundar este bello lugar.

Este año se queda en Barcelona. Es noche de San Juan y su terraza ya huele a pólvora y atruenan los petardos de los niños que ya han acabado las clases y celebran la llegada de las vacaciones. Ella ya no recuerda el significado de la palabra vacaciones...

Dafne ha comido hoy en una terraza de la Barceloneta con Blanca, esperando que a los postres la "marinada" refrescara algo el ambiente bochornoso de la Barcelona cercana al mar. Ensaladilla rusa, mejillones al vapor, calamares a la romana, láminas de alcachofa fritas..., comer "de tapas" suelta la lengua y aligera el espíritu.

Hablan de su personal revolución, de su cambio de ciclo, de la resurrección que sucede a tocar fondo, de la soledad, a menudo gozosa, que va unida a la edad. Blanca está leyendo a Krishnamurti, te recomiendo "Libertad interior", le dice a Dafne. Debería ser obligatorio retirarse tres meses como un ermitaño para conocerse a uno mismo, alejarse de esa necesidad, que hasta hace tan poco teníamos, de reconocimiento y compañía, para centrarnos en nosotras mismas.

Es la única manera de encontrar nuestro talento, nuestro "elemento" como diría Sir Ken Robinson, no el "oficio", la "profesión" que hemos desarrollado durante décadas, sino la habilidad consustancial que nos caracteriza y nos distingue, el talento oculto que nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia y que ahora debemos dejar aflorar sin falta, para poder disfrutar sin límites de este nuevo ciclo vital. Somos otras, somos nuevas, inaugurando "oficio", cambiando de escenario, transformando viejos hábitos, es nuestra "revolución madurescente".

Le dice Blanca a Dafne: Tenemos que contarle a todo el mundo lo difícil que nos lo ponen. Si soy autónoma pago más que nadie porque tengo más de 50 años. Ni se me ocurra presentarme a una entrevista para optar a un trabajo aunque lo haya realizado durante más de 30 años, o precisamente por eso. En cualquier lugar te van a suponer una falta de energía, una desgana que supongo está inspirada por todos los anuncios en los que aparecen seniors: fijadores de dentaduras postizas, cremas y geles para las articulaciones, medicamentos varios, cruceros por el Mediterráneo... viejos prematuros llenos de achaques, ¡así nos ven!!!

La verdad es que ahora trabajo más que nunca, pero me preocupo menos, supongo que conozco todos los atajos, ja, ja, pero no es falta de energía, no, ¡es experiencia!

Están cerca de la playa. Dafne recuerda los viejos rituales de la noche de San Juan en la que hay que dejarse bañar por nueve olas. Arremangan sus pantalones y en su gozosa madurescencia, sin temor a quedarse embarazadas tras el ritual, dejan que el Mediterráneo lama sus piernas con la esperanza de que la fertilidad se les dé en forma de buenas ideas y mejores actos, que la imaginación se desborde y el nuevo ciclo venga lleno de intensidad y novedades.


domingo, 21 de junio de 2015

Conocimiento tácito y cultura madurescente

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, sólo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda

http://bloggmpcz.weebly.com/planeta-web-20.html

Siempre hemos tenido que adaptarnos a estructuras y engranajes que primaban los beneficios sobre el bienestar de las personas. Nos escondíamos detrás de lo que los jefes de personal llaman "posiciones", cajas en las que domeñar la creatividad y la espontaneidad en el trabajo, puestos en los que atrincherarse hasta que la jubilación nos separe.

Las organizaciones del siglo XX operaban a partir de identificar cuáles eran los mejores procedimientos para la producción de bienes y servicios y luego, cuando esos procedimientos quedaban fijados, buscaban a los mejores trabajadores para adaptarse a esos procesos previamente diseñados.

Pero las grandes transformaciones que están viviendo las organizaciones del siglo XXI requieren de trabajadores que cambien y mejoren constantemente esos procesos estandarizados hace tiempo y se anticipen a las siempre nuevas demandas de los clientes y usuarios. Las organizaciones que deseen tener un futuro precisan de trabajadores que piensen, reflexionen e innoven continuamente, trabajadores autosuficientes que puedan decidir por sí mismos qué es lo más conveniente en cada momento.

La organización, en este sentido, debe centrarse en el resultado que desea obtener y dejar que sea el trabajador quien decida sobre el proceso para llegar hasta ese resultado. Trabajadores con recorrido, que conozcan bien al cliente y hayan establecido con él una relación de confianza, trabajadores expertos que se anticipen a los problemas por la experiencia acumulada. Trabajadores que sepan medir el riesgo de una determinada decisión.

Activos y capaces, los trabajadores sénior pueden desarrollar un alto nivel de autosuficiencia unido a una gran conciencia de la responsabilidad y el compromiso. Recorrida una parte del camino, apetece disfrutar del entorno, explicar lo vivido, conocer nuevos atajos para llegar a un nuevo destino, iniciar nuevos viajes llevando en la mochila sólo lo que sabemos imprescindible.

Conocedores del daño que la rutina, la rigidez estructural y la falta de comunicación causa, apetece sembrar pensamientos en los demás que nos devuelvan la fe en que podremos dejar el mundo un poquito mejor que como lo encontramos. 

En red, sin estructura seguramente, juntando esfuerzos cuando sea necesario, retirándonos a madurar esa idea en soledad cuando lo precisemos, pidiendo ayuda o dando soporte... los Golden Workers buscamos trabajo, buscamos empresas que quieran cambiar el mundo.



lunes, 15 de junio de 2015

Gamificación en RRHH: ¿Reclutar jugando? Blog invitado: SOCIAL YOU http://blog.socialyou.es/


Blog invitado: SOCIAL YOU

Gamificación en RRHH: ¿Reclutar jugando?


Os propongo un juego. Si habéis leído bien. ¡Hoy vamos a jugar! ☺


Participantes: ¿Quién puede participar en este juego? Todos los lectores estáis invitados a participar. Tanto si estáis suscritos a nuestro blog, como si recibís nuestra Newsletter, como si llegáis a estas líneas por casualidad. ¡Todos sois bienvenidos! 

Reglas: Existe una regla básica. Ser sinceros y no hacer trampa. Al igual que en una entrevista laboral el reclutador necesita de vuestra sinceridad, compromiso, lealtad y motivación.

¿Cómo se obtienen los puntos?: Cada pregunta tiene un equivalente en puntos
Pregunta 1: 1 punto
Pregunta 2: 4 puntos
Pregunta 3: 5 puntos

Ganador: Gana quien consigue 10 puntos.

Recompensa: Como todo juego, tiene una recompensa… pero esa llega al final del post

¡Comenzamos! ☺

Pregunta 1.- ¿Qué es gamificación?

Gamificación es la ciencia que estudia los patrones de comportamiento de los seres humanos.

Gamificación son aquellas mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas mediante la participación y la interacción comunes. El fin es potenciar la motivación, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos.

Gamificación estudia la motivación de las personas.


Pregunta 2. ¿En qué sectores podemos aplicar la gamificación?

La gamificación sólo puede aplicarse a las empresas
La gamificación sólo puede aplicarse a los negocios
La  gamificación puede aplicarse de igual forma en  empresas, negocios, procesos formativos, reclutamiento de personal tanto individual como colectivo, generación de ideas, tareas burocráticas, mejora de cultura organizativa, etc...

Pregunta 3. Gamificación aplicada a los RRHH ¿Qué aporta?

Únicamente motivación.
La  gamificación aplicada a los RRHH aporta una multitud de experiencias  a quienes las  realizan, logrando retener y motivar con éxito el talento humano. Los participantes se sienten altamente motivados, realizando las tareas de forma sencilla, empujados hacia la consecución de un objetivo. Y simplemente van hacia él, porque se encuentran en un entorno lúdico. ¡Están jugando, como tú! 
Únicamente valores económicos.

¿Has acertado todas las preguntas? ¿Tienes los10 puntos? 
Entonces tienes tu recompensa.  Pero aún no vamos a contarte en qué consiste… sigue leyendo vamos a conocer un poco más cómo aplicar la gamificación en los procesos de reclutamiento.

Gamificación en RRHH: ¿Reclutar jugando?

Como has podido descubrir en nuestro breve juego podemos aplicar las mecánicas de la gamificación a los procesos de reclutamiento de personal.
Puede resultar extraño ¿Reclutar jugando? Sin lugar a dudas sí. 

Ambas partes salen ganado en un modelo total  win to win. 

El candidato al realizar una actividad basada en un componente lúdico pierde el encorsetamiento de las figuras de selección habituales, se siente más cómodo, más motivado y en cierta manera se olvida que se encuentra ante un proceso de selección. Por otro lado las empresas, al liberarse el candidato de la presión del reclutamiento obtienen información adicional que de otro modo no obtendrían. 

El entorno distendido facilita el encuentro entre candidatos y reclutadores sin la presión a la que de una forma u otra están acostumbrados a encontrarse. 

Y... ¿Cómo lo hacemos?

En primer lugar hemos de tener en cuenta la característica de cada puesto. No podemos aplicar los mismos juegos siempre, sino que debemos adaptarlos a cada posición y cada característica de candidatos. 

Asimismo hemos de tener en cuenta que no se trata exclusiva y únicamente de un juego, hemos de lograr crear sensación de unión, trabajo en equipo y pertenencia
Conseguir que los candidatos y  participantes en nuestro juego se conviertan a su vez en referenciadores y embajadores de nuestras posiciones futuras.
Como ejemplo, podemos como reclutadores crear una aplicación de Facebook que  permita a los candidatos conocer las responsabilidades asociadas al puesto al cual optan y ejercerlas de algún modo.

De esta forma no sólo van a participar en el proceso de selección, sino que van a competir con otros candidatos, creando un plus de motivación extra.

El candidato de esta forma siente que forma parte de un proceso de selección diferente y a la vez motivador. 
Desde el proceso de selección se siente de alguna manera que forma parte de la empresa. Candidatos y reclutadores unidos por un proceso diferente. Sí. Pero unidos. Esa es la clave.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que la Gamificación en los procesos de reclutamiento ha de implicar no tan sólo a los responsables de RRHH sino que toda la organización, incluyendo dirección debe estar implicada en el proceso. 

Eso sí, las reglas, hitos, objetivos, recompensas deben estar definidos desde un inicio por el departamento de RRHH. Todos han de jugar con las mismas reglas, y nadie debe guardarse un as en la manga.

Y como en todo al final hemos de medir. Tener claro quién y cómo llega a los objetivos fijados es un punto esencial. Porque al final llega la recompensa….

Y ahora…. ¡ha llegado la tuya! ☺

sábado, 13 de junio de 2015

Networking, coffee break y desvirtualización: Dafne entre lo virtual y lo presencial.

Y retoma Dafne su asistencia a Jornadas, Congresos, y eventos varios con la vana esperanza de encontrar la inspiración para iniciar de nuevo su reinvención.



Dafne conoce a casi todos los Gurús, CEO's, "influencers" y demás fauna. Forman un reducido coto privado, que arenga sobre lo que es previsible y lo que es conveniente para triunfar en un futuro líquido e incierto.

De alguno de ellos recuerda incluso la anécdota, el chiste que viene a continuación del slide sobre motivación, aunque haga más de diez años que no lo escucha, pero persiste en el empeño de asistir a todo acto que se convoca en Barcelona para retomar antiguos contactos, reencontrar a viejos amigos y hacerse visible de nuevo. 

Se trata de un mundo bastante cerrado en el que hay diferentes ligas: en tercera división están consultores y profesionales freelance o de pequeñas consultoras que participan en estos eventos, muchas veces de forma gratuita, ya que los organizadores insisten en que el evento es una magnífica plataforma comercial. En la segunda división están los CEO, directores generales, empresarios..., que participan en el evento para dar publicidad a su empresa, y desarrollo de marca y reputación a sí mismos. Y en la división de honor están los gurús, la mayor parte, espléndidos oradores, en muchas ocasiones de dircursos vacíos de contenido pero llenos de entusiasmo y vibrantes palabras destinadas a mover emociones. 

Constata que la crisis amaina porque han vuelto los minibocatas de jamón y los cruasanes de chocolate a los coffee-breaks y no falla la bolsa con el boli y la libreta de patrocinador del evento.

Toma notas, tuitea las frases ingeniosas, aplaude entusiasta al final de cada intervención... Ha venido a conocer gente, a estar entre colegas, a buscar socios y clientes... pero a las pocas semanas cae en la cuenta de que nada de eso se produce.

El presentador del acto insiste en que los asistentes intercambien sus tarjetas y hagan "networking", pero los asistentes se agrupan entre los que son conocidos y colegas y se cierran en pequeños círculos en los que es imposible meter baza. Dafne en poco tiempo tiene su propio círculo de conocidos que asisten a eventos de temáticas similares a las que a ella le interesan. Pero en todo caso se trata de colegas o competidores, en ningún caso de futuros clientes.


A pesar de todo da por bueno el empeño, en cada evento aprende algo, oye una frase sugerente, una idea inspiradora, y en muy poco tiempo está al día de tendencias y modas en el ámbito de los Recursos Humanos (¿? hay que inventar otra denominación, piensa...) y en concreto (focalizate, focalizate, le han dicho en todas partes...) en el ámbito del aprendizaje (ya no se habla de formación) y el desarrollo profesional.

La semana pasada tuvo Dafne programados hasta cuatro actos en lugares emblemáticos de Barcelona. El primero en Caixaforum: se sienta en la cuarta fila, junto al pasillo, es el mejor lugar. La primera fila suele estar reservada a ponentes y autoridades, la segunda para pelotas y muy miopes, a partir de la tercera la situación es perfecta: puedes ver los gestos y expresiones del ponente y salir antes del final sin molestar a nadie si además escoges pasillo.

Busca el wifi de la sala, abre la libreta que le han entregado con el programa y se arrellana en la butaca que es de las buenas porque tiene un brazo extensible para apoyar todos los objetos que quiere manejar durante las charlas. Pero en el mismo instante en que lo tiene todo perfectamente colocado, le piden que lo retire para poder pasar al asiento que está justo a su lado. Dafne se levanta con las manos llenas y deja paso a un hombre flaco y canoso que se disculpa insistentemente y... se la queda mirando fijo, como buscando en la memoria de qué se conocen.

Dafne, ¡tú eres Dafne!, -exclama finalmente- te sigo por Twitter, ¡muy interesante lo que publicas! Oye, tu foto no te hace ningún favor, soy Pablo, ¡encantado de desvirtualizarte!

Dafne se gira para mirarlo con más atención y acaba reconociendo al personaje que retuitea todo lo que publica, comenta sus aportaciones en LinkedIn y llena de "me gusta" sus fotos de Instagram: un seguidor, vaya... piensa. 

Durante la jornada comentan entre risas cada una de las intervenciones, comparten el coffe-break, saludan a amigos comunes y rematan el día comiendo juntos en una tasca cercana al evento y hablando hasta bien entrada la noche..., como si se conocieran de toda la vida. Intercambian teléfonos, emails, incorporan sus números a WhatsApp... ¿volveremos a vernos? Te contactaré la semana que viene y vamos juntos a la próxima Jornada, dice Pablo. ¡Claro, claro, estupendo, cuenta conmigo! responde Dafne.

Dafne se inició en el mundo de las redes sociales por pura curiosidad intelectual, principalmente en busca de información sobre su mundo profesional, pero muy pronto descubrió que tras la información había personas que se agrupaban por intereses y que acababan constituyendo comunidades en las que se intercambiaba conocimiento pero también apoyo y afecto, se establecían relaciones a menudo más profundas y duraderas que en los eventos sociales presenciales.

Dafne revisaba con cuidado los mensajes que difundía en la red y ya había comprobado las bondades de poner por escrito lo que pensaba, porque así conseguía estructurar y reelaborar sus pensamientos. Y recibía respuesta de gentes a las que difícilmente llegaría a conocer en persona pero que iban ocupando un lugar importante en su vida social.

Y lo mejor que podía suceder, había sucedido... Desvirtualizar a alguien con quien compartes, artículos, opiniones, debates, fotos, vídeos..., produce un intenso placer. No siempre es mejor verse y hablarse en directo, captando cada matiz gestual, cada tono y cada mirada, a veces es mejor la soledad frente a una pantalla. A veces la conversación centrada exclusivamente en la palabra, despojada del cuerpo permite profundizar en un tema con el sólo argumento del texto. A veces sucede lo contrario y agradeceríamos un abrazo, después de esa frase desalentada, una risa sin emoticones, franca, abierta, sonora...

Y Dafne concluye para sí misma: Estamos conectados, mi smartphone incrementa mis posibilidades de relacionarme con mis semejantes. Una red invisible nos une y nos permite estar más próximos, compartir, vivir en comunidad...

No hace falta que llegue la semana próxima, esa misma noche Dafne y Pablo intercambian y graban por Google Hangout sus opiniones sobre la Jornada a la que acaban de asistir.



martes, 9 de junio de 2015

¿Adaptación o reinvención? ... Y Dafne reinició de nuevo el camino

Reinventarse

Estela Kobs



Aún cuando parece 
que el negro no es un color,
que el ocaso siempre

invoca a la tristeza,
que la vid no es vino
ni el aguardiente,
que estar en reposo 
es tirar la toalla,
que los años nos olvidan,
que el mañana no tiene ayer.
Hasta yo 
que no creo nada, se
que muchas veces 
lo que parece no es,
y lo que es no parece,
y que el azabache 
es más auténtico 
que el rubio de mi tinte,
que el ocaso llega 
cuando la meta está cerca,
que el vino no sería vino
sin la vid,
y no existiría el aguardiente,
que tirar la toalla 
es mejor 
que dejarse caer,
que frecuentemente 
olvido mis años,
o los multiplico por cien,
que el mañana es el presente 
donde uno puede reinventarse
las versiones fallidas
de ayer.

La veo salir del bar y sentarse en la acera. Rebusca en el bolso con el gesto antiguo, casi olvidado, del que busca un cigarrillo que calme un poco la ansiedad, pero recuerda al instante que hace casi diez años que dejó de fumar.

Hoy hace calor, más que calor, ese bochorno insoportable de Barcelona en verano. Nada nos quitará la sensación de ser pegajosos y de tener encharcada el alma.

Dafne se concentra esperando las lágrimas que no llegan. Está seca. Hoy, al amanecer, Arturo se ha ido, sin hacer ruido, sin despertarla ha echado a volar de nuevo. En la mano que tiembla, se agita la nota que ha dejado en la cocina, entre los limones que sabe que Dafne exprimirá en el desayuno.

Aún no se ha atrevido a leerla; el corazón golpea tan rápido que le es imposible fijar la mirada pero se pasa la mano por el cabello gris, toma aire y lee:

"Mi dulce niña, tierna como un gorrión, sabia como las lechuzas, fuerte como las águilas, hermosa como las cigüeñas... qué hermoso viaje, qué espléndido periplo por tierras desconocidas y finalmente conquistadas, qué placer construir contigo un nido y acurrucarnos los dos para pasar calentitos el resto de los días. ¡Pero... tengo que partir... nos queda tan poco tiempo...! Quiero poner a tus pies mis próximas conquistas: Necesito volar hacia el Sur, a lugares en los que todavía reside la inocencia. A rincones donde tener experiencia no sea motivo de mofa y desprecio y quieran oír mis historias alrededor de un fuego iluminador. Un lugar donde no tenga que agachar la cabeza para afirmar temeroso que seré obediente, que no pensaré, ni imaginaré un mundo mejor a cambio de un mísero sueldo, donde esconderé lo que sé y lo que ignoro para acercarme a las máquinas que en breve nos sustituirán... Sabes que te quiero y que volveré para celebrar nuestra vuelta común a la infancia. Ya te extraño... Arturo"

Breve, poético... él. Dafne dobla con un cuidado infinito la hoja de la despedida, exhala un suspiro y vuelve al bar. En su rostro se marca el dolor y la determinación. No se esconderá esta vez, no se encerrará en el nido perfecto que Arturo y ella construyeron para irse aproximando a la vejez. Se pondrá el mundo por montera y, de nuevo, otra vez, saldrá a comerse el mundo.

Esta vez la fuerza viene de dentro, para reencontrarse con Arturo debe iniciar un nuevo viaje sola, un viaje interior que dé respuesta a las preguntas eternas. Esta vez no necesita la mano de nadie, esta vez saldrá al camino con la fortaleza que proporcionan los palos recibidos, los temores superados, las soledades gozosas. Esta vez volverá a renacer como tantas otras veces...

Recomienza LA HISTORIA DE DAFNE...



sábado, 6 de junio de 2015

Intraemprendedores: Empoderar para motivar.



Henry Matisse - Icarus

No tengo ningún talento especial, simplemente soy apasionadamente curioso. Albert Einstein

APRENDER, EMPRENDER, DAR...


Tuve un jefe hace tiempo que decía que "motivado se viene de casa". Era un ferviente partidario de seleccionar a las personas que debían incorporarse a la organización analizando su entusiasmo y su nivel de autoestima.


Sin embargo, con el tiempo, muchos de estos optimistas narcisistas, se desinflaban como si hubieran pinchado al accionar la válvula de la decepción y el hastío.

Mi antiguo jefe le daba vueltas al asunto buscando una explicación que encajara con sus convicciones y lecturas sobre motivación y trabajo: si la motivación debe nacer de dentro, si no es posible motivar desde fuera y sólo podemos mantener la motivación propia, ¿qué hace que cualquier trabajador con el paso del tiempo pierda el interés y su compromiso con el trabajo? Si hemos revisado y creado multitud de estímulos e incentivos  para mantener la motivación ¿por qué su efectividad es tan efímera? ¿desde Recursos Humanos podemos realmente hacer algo para mantener ese ánimo productivo en los profesionales de nuestra organización?

Las preguntas quedaban en el aire y ese me parece suficiente acicate como para recoger el guante y seguir dándole vueltas al tema.

Pero es en este mismo punto de partida donde se encuentra la primera respuesta: la curiosidad. El mayor estímulo cuando iniciamos una tarea o un proyecto, es la curiosidad. Así que en cuanto perdemos el interés, la curiosidad por nuestro trabajo, nos desmotivamos. Para mantener la curiosidad es necesario aprender, ya que cuanto más sabemos, más queremos saber. Me gusta la definición de curiosidad de George Loewenstein en Psicología de la curiosidad: "La curiosidad es algo relativamente sencillo: aparece cuando sentimos que existe un vacío entre lo que sabemos y lo que queremos saber. Este vacío nos provoca una especie de picor mental, como si un mosquito nos picase el cerebro. Buscamos conocimiento nuevo porque así es como logramos calmar el picor."


Esa "picazón" desaparece con la rutina, desaparece si no hay nuevos retos ante nosotros y repetimos día tras día el mismo proceso, las mismas tareas, las mismas conversaciones. Cuando algo se convierte en habitual, desaparece el interés y dejamos de ver los detalles, hasta no poder descubrir nuevos enfoques, nuevas maneras de afrontar una tarea, que es otra forma de innovar.

Así que para despertar de nuevo el interés y el compromiso el primer paso será sacar al profesional desmotivado de su zona de confort, proponer lo "inusual", un nuevo reto que rompa con ideas previas y rutas conocidas, un nuevo proyecto que despierte su deseo de saber y le comprometa con el pacto implícito entre la organización y el profesional de alcanzar a la nueva meta.

El segundo paso tiene que ver con el deseo de los adultos de autonomía. Cuánto más autosuficientes somos, más nos comprometemos con la realización de los objetivos. Las pirámides jerárquicas son buenas para trabajos rutinarios en los que ejecutar órdenes sin tener que tomar decisiones. Las pirámides jerárquicas exigen trabajadores obedientes que "hagan" sin "pensar". Las organizaciones innovadoras, en continua transformación y mejora, exigen trabajadores autosuficientes, flexibles y con gran capacidad y poder de decisión. Necesitan de profesionales que se sientan responsables y dueños de su trabajo y su propio desarrollo profesional

Fernando Calderón: Ícaro
Reemplazar la vieja jerarquía por equipos autodirigidos, en los que la información se comparta libremente, conseguirá que los profesionales tengan la oportunidad y la responsabilidad de dar lo mejor de sí mismos. 

Para que los profesionales se "apasionen" por su trabajo deben sentir que tienen influencia real sobre los objetivos, procesos y resultados del negocio. Deben sentir un alto grado de libertad para realizar su trabajo en cuanto a la toma de decisiones y un gran nivel de confianza en cuanto a la supervisión a la que se verán sometidos por parte de sus jefes.

De esta manera la creatividad y la innovación se incorporarán de forma natural a la práctica cotidiana de los profesionales de la organización al querer mejorar y desarrollar un lugar de trabajo que cada trabajador siente como propio.

El tercer paso tiene que ver con la promoción de la cultura del "compartir", con la satisfacción que produce la generosidad. Cada profesional es maestro y aprendiz a la vez. 

Facilitar espacios donde compartir experiencias y buenas prácticas, donde aportar información y conocimiento, donde enriquecer la visión individual creando la inteligencia colectiva, las comunidades de aprendizaje, de práctica, de interés..., son canales a través de los que favorecer el sentimiento de pertenencia a la marca y donde compartir anhelos, objetivos y metas. Compartir el conocimiento interno, convertir a cada profesional en un experto maestro, permitirá corresponsabilizar a todos los trabajadores en su propio desarrollo profesional.

APRENDER, EMPRENDER, DAR... transformar a los empleados en INTRAEMPRENDEDORES






sábado, 23 de mayo de 2015

Aprendizaje madurescente y memoria

Imagen: Railastur

Entre los carriles de las vías del tren, crecen flores suicidas. Ramón Gómez de la Serna

(Escrito en el tren de vuelta el 22/05/2015)


Metacognición.


Me gusta viajar en el AVE. Y esta mañana a las 6:20 h, más dormida que despierta, he partido hacia Madrid. Y lo del sueño no es baladí. El estrés que me ha provocado el madrugón ha hecho que olvide en casa mis recién estrenadas gafas progresivas y me condene, de esta manera, a mirar el paisaje en lugar de trabajar desde mi smartphone en el que sólo veía manchones indefinidos.

Tampoco he podido dormir durante el viaje porque el grupo que viajaba a mi lado ha estado elaborando la estrategia de intervención de la Delegación de Cataluña en la reunión anual de su empresa en Madrid. Además de indiscretos, ruidosos, y he podido conocer de primera mano, mejor dicho, de primer grito, sus opiniones sobre los jefes nacionales, sobre sus colegas de otras delegaciones, sobre sus empresas competidoras y hasta he sabido qué votarán el próximo domingo. ¡Cosas del AVE...! Pareciera que uno es más importante cuanto más y más alto habla.

Así que me he dedicado a la vida contemplativa y he sido testigo de una espectacular salida de sol en un cielo completamente azul, el paso de un paisaje plagado de huertas a uno desértico, he comprobado que la primavera ha alcanzado todo su esplendor en forma de campos cuajados de miles de amapolas, y apenas vislumbrado la tristeza de las estaciones de tren en las que no para el AVE.

Lo más curioso del viaje ha sido tener que recurrir de nuevo, después de un montón de tiempo, a la memoria para repasar mentalmente tres o cuatro veces al menos la charla que me ha llevado a Madrid en la que hablo de innovación en la formación y el aprendizaje en la empresa.

Al llegar al lugar donde se desarrollaba el Congreso no las tenía todas conmigo: acostumbro a repasar mis intervenciones marcando el avance y el cambio de tema en sintonía con el cambio de "slide", pero hoy este recurso era inviable: en mi smartphone una macha grisácea me impedía que viera con nitidez de qué iba cada diapositiva, cada imagen, cada texto.

Pero, ¡oh, sorpresa!, mi intervención de hoy me ha parecido más estructurada que nunca y de hecho así me lo han manifestado alguno de los asistentes: ¡Qué bien hilado el discurso!¡Cómo pasas de un concepto a otro! Y hablaban de mí (!?) que me gusta dejar volar mi imaginación para adaptarme al máximo a lo que me comunica el grupo que tengo delante...

Pasado por el tamiz de la memoria el discurso se ordenaba y parecía que tenía las ideas más claras que nunca, ¡sorprendente!

No por ello he perdido espontaneidad. Antes al contrario, los refuerzos mnemotécnicos me han dado una seguridad tal, que me he permitido el lujo de salir y entrar del hilo conductor con más libertad que otras veces en las que la sucesión de diapositivas era, en realidad, quien marcaba el ritmo  y no el libre discurrir del pensamiento.

¿Se debe a que fue mi manera habitual de aprender cuando niña? O ¿realmente la memoria es todavía un recurso valioso en la era de Google? ¿A qué se debe ese continuo desprestigio de la memoria como recurso de aprendizaje?

En mi intento de estar a la última tecnológicamente hablando, había abandonado por completo el ejercicio de la memoria y descubro ahora (hélas!), que sigue siendo un potente recurso para ordenar el pensamiento. La memoria ha marcado la narrativa del discurso, el hilo conductor, la lógica interna y el tránsito natural de un concepto a otro.

                           

lunes, 18 de mayo de 2015

Golden Workers Aprendices: de la escuela industrial al aprendizaje ubicuo.

Imagen: Irina Werning

Hay dos clases de innovación: una horizontal que consiste en cambiar la respuesta (evolución) y otra vertical que consiste en cambiar la pregunta (revolución). Jorge Wagensberg

Me siento frente al ordenador. Estoy preparando un artículo sobre "La Gestión de la Edad". Es un tema novedoso que será de urgente abordaje dentro de nada para muchas empresas y organizaciones, pero que ahora, sumergidos como estamos en salir de esta crisis económica a base de recortes, ERES, reducciones de plantillas y demás parches dolorosos..., nadie siente como urgente.

Aprender sobre algo de lo que nadie habla, que nadie aborda, tiene sus dificultades, pero es el signo de los tiempos: Tenemos que estar preparados para trabajos que aún hoy no existen, con herramientas que no hemos desarrollado, para resolver problemas que aún no están planteados. Y el del envejecimiento de la población es un problema que ya está sobre la mesa de muchas empresas pero que apenas nadie sabe cómo afrontarlo.

Y frente al ordenador, abro Google y comienzo mi búsqueda. Paso la mañana de Google a YouTube y de Scoop.it a Feedly, entresacando frases, cifras, esquemas... ideas... que recojo en un documento en la nube.

Consulto blogs, revistas online, escribo un par de correos pidiendo ayuda y opinión... 

Ni un vistazo a mi librería, no consulto mis viejos apuntes y posts sobre el tema, ni se me ocurre pasar por una biblioteca... Parece que sólo me interesa lo último de lo último, entierro cualquier dato que no pueda consultar ya mismo desde mi Mac o desde mi smartphone.. 

Es como si a lo que no puedo acceder a través de internet hubiera perdido interés o estuviera obsoleto por el simple hecho de no ser recuperable a través de la red de redes.

Mi nueva manera de acceder a la información hace que pierda la profundidad que tenía sumergirte en un texto, lápiz en mano, tocando papel, dejando el libro o la revista sobre la falda para mirar hacia adentro y fijar en la memoria lo recién leído. Ahora anoto en una pequeña libreta el enlace y tal vez el autor o el título para poder recuperar la información en caso de necesidad, pero ni eso es necesario, recurro más a menudo a lo anotado al historial de búsquedas o a revisar mi lector de feeds.

Esos cambios en mi manera de aprender han sido progresivos e imperceptibles, he incorporado herramientas y recursos tecnológicos sin apenas darme cuenta, fruto de una evolución natural dirigida por la comodidad, la urgencia, la practicidad... Aprendo de forma diferente...

Pero es más necesario que nunca aprender, es imprescindible para seguir en la brecha, conocer dónde se halla la información, quién sabe de ese tema que te traes entre ceja y ceja, con quién conversar para contrastar opiniones y creencias. 

En todo momento, en todo lugar, para cualquier problema o duda que surja en el camino debo poder acceder a la información necesaria para continuar creciendo, desarrollándome, porque mientras siga aprendiendo, mientras mantenga la curiosidad... proseguiré mi viaje profesional.

Y lo que han traído estos tiempos líquidos es la necesidad de armarnos de nuevos conocimientos y habilidades para poder abordar sin miedo y con ilusión los nuevos retos que nos depare el día.



Imagen: www.fotolog.com
Solo cabe una posibilidad: prepararnos para la incertidumbre. Desarrollar competencias que nos permitan localizar información de calidad y compañeros para la aventura del aprendizaje. Aprender a filtrar la información, leerla críticamente, compartirla. Saber enfrentarnos a preguntas, encontrar respuestas y generar nuevas preguntas. Y transferir lo aprendido a situaciones novedosas, y reflexionar sobre la experiencia vivida. Eso es hoy aprender.

Fernando Trujillo




sábado, 9 de mayo de 2015

Sentirnos sentidos: el wifi emocional y el smartphone


Imagen: http://www.tuyafm.com/escribir-por-celular-altera-modo-de-caminar-y-pone-en-riesgo-a-los-peatones/google4d8dd7323dfd08b1.html

El crecimiento se acelera con cada generación de conectividad. Javier Creus - Ideas for change

Cuando algo me sale mal, cuando alguien me hace daño, cuando me siento aburrida, cuando estoy enfadada, cuando me siento sola, cuando temo algo, cuando me siento pletórica, cuando algo me sale bien, cuando veo algo curioso..., saco mi smartphone del bolso o del bolsillo y, ya sea en WhatsApp, en Twitter, en Instagram, en Facebook..., busco sentir la compañía de otros.

No espero respuesta, sólo sentirme sentida. Tengo siempre conectada mi wifi emocional, como diría Alberto Barbero

Está Internet lleno de posts que alertan del peligro de estar siempre conectado, que animan a desconectar el móvil y mirar a los ojos de la gente; y yo no puedo estar más de acuerdo. 

Pero apenas nadie aplaude cómo crezco cuando conecto en red, como siembran en mí pensamientos y sentimientos los otros a los que sigo en la red, la proximidad emocional que me proporciona una conversación en Twitter o en Facebook.

He creado potentes vínculos profesionales en Linkedin y me siento parte de una tribu de knowmads que aprenden caminando, que comparten y cocrean en la proximidad de las redes.

En la soledad compartida de un vagón de metro, participo en la asamblea diaria de Twitter y respondo a nuestras comunes inquietudes.

Estoy conectada. Me siento sentida. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Los nuevos formadores internos como agentes de cambio.


Imagen: The New School

Necesitamos más "agentes de cambio".

¿Por qué formadores internos? Cultura interna y oficio.


Mi primer impulso, la primera iniciativa, el primer paso que he dado siempre en todas las organizaciones en las que he trabajado, ha sido organizar (cuando no lo había) o desarrollar un equipo de formadores internos.

En todas las ocasiones ese equipo ha sido una fuente de energía y motivación para plantillas quemadas, aburridas, desafectadas... 

Formadores, mentores, tutores, dinamizadores..., se les llame como se les llame, su función principal es la de ser puente que une a los profesionales con los valores de la empresa y pieza principal en la "gestión del cambio".

Mucho han cambiado las cosas desde mis primeros pinitos en la formación de formadores y fundamentalmente ha cambiado una cosa: en la era de la información, en la era digital aprendemos de otra manera: necesariamente debemos incorporar nueva información a nuestro conocimiento profesional para mantenernos actualizados y eso hace que accedamos al conocimiento más allá de las aulas y las sesiones formativas presenciales.

Siempre fue así, pero ahora lo es mucho más y aprendemos de los colegas, googleando, en YouTube... aprendizaje informal en fin, en un porcentaje que ronda para muchos autores el 80%.

Los tradicionales "planes de formación" de las empresas evolucionan muy lentamente hacia el desarrollo de Entornos Personales de Aprendizaje (EPA) y Redes Sociales Corporativas (Comunidades de Aprendizaje) que permiten agrupar todo ese conocimiento interno y darle difusión a toda la organización. 

¿Dónde queda el papel del formador interno en este panorama?

Teniendo esto en cuenta, he empezado a darle vueltas a los cambios a introducir en las tradicionales sesiones de formación de formadores que se llevan a cabo en todas las organizaciones que disponen de formadores internos. Y después de varias acciones de prueba y observación veo que:


Los nuevos formadores llevan su smartphone en el bolsillo y, como el resto de los mortales, al finalizar una sesión con el resto de formadores de la empresa, organizan un grupo en WhatsApp que servirá para seguir en contacto y cohesionar el grupo, hará que cada formador se sienta miembro de un equipo, desarrolle el sentimiento de pertenencia a un clan.



Los nuevos formadores no le temen a la "Flipped classroom", la clase invertida y se graban en vídeo para que los futuros participantes de una acción formativa de la que son responsables, sepan de ellos, conozcan la voz y las maneras de quien conducirá las sesiones tanto si son presenciales como virtuales. Graban también "demos" y "tutoriales" que resumen o complementan los aspectos principales que se trabajen en las sesiones.



Los nuevos formadores saben jugar , aplauden los logros de los participantes en el juego del aprendizaje estimulando la superación de retos, preguntan continuamente e incorporan las respuestas al contenido de la sesión, ayudan a la gente a sacar sus propias conclusiones y a que las compartan con los otros.


Los nuevos formadores predican con el ejemplo y se mantienen al día en su profesión alertando información en Internet (RSS), participando en las redes sociales en las que se hallan sus colegas de profesión (LinkedIn), probando nuevos recursos que permitan un acceso especializado y filtrado a la información (content curation), manteniendo permanentemente el espíritu de "aprendiz".


Los nuevos formadores diversifican recursos y ritmos, ya que tienen en cuenta que no todo el mundo se mueve a la misma velocidad, ni aprende de la misma manera. Intenta individualizar su relación con los participantes a través de la comunidad de aprendizaje (Red Social Corporativa) que abre para sus "alumnos" en Internet y que le permitirá seguir en contacto tanto individual como grupal con el grupo de participantes y en la que promoverá el intercambio de experiencia, buenas prácticas y conocimiento entre sus miembros.


Los nuevos formadores, en fin, estimulan y entrenan en el trabajo colaborativo, la innovación, el aprendizaje permanente y el compromiso con la organización, siendo los principales "agentes de cambio".




                                

domingo, 19 de abril de 2015

Jugar a vivir

Imagen: Gamers: Phil Toledano


El juego es la suprema sensación para aquellos que no conocen el amor, ese otro juego en que se apuesta el alma. Manuel Gutiérrez Nájera



¡Ojalá jugáramos a trabajar! Con esa seriedad que imprime el conocer bien las reglas del juego. Con la limpieza y transparencia con la que se han de repartir las cartas y la profundidad con la que analizamos la mano que nos ha tocado en suerte.

¡Ojalá jugáramos en pareja! Construyendo las señas y guiños de nuestra secreta comunicación que nos hará invencibles. Adivinando el juego del otro y completándolo.

¡Ojalá jugáramos en equipo! Respetando los roles y la distribución de tareas que nos hace más fuertes, más potentes, más eficientes.

En el juego nos sumergimos en lo que acontece hasta el cuello, perdemos de vista lo que no afecta a la partida que estamos jugando  y somos más nosotros mismos que nunca.

Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego de ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura. Miguel de Cervantes


Juego honestamente y juego para ganar. Si pierdo, tomo la lección. Bobby Fischer

sábado, 18 de abril de 2015

Al alimón: Mujeres con los dedos verdes

Post escrito por y entre Edita Olaizola http://editaolaizola.blogspot.com.es/ y Laura Rosillo http://lrosilloc.blogspot.com.es/
Imagen: Lucía Meler
Soy mujer.
Me di cuenta bastante pronto con la primera exigencia y la primera prohibición
¿Por qué yo tenía que hacerme la cama y ayudar a recoger la mesa y mis hermanos no? Son muy pequeños, decía mamá… y siempre fueron más pequeños que yo.
Tampoco me dejaron hacer de monaguillo, con lo que mí me gustaban los encajes y el incienso, era cosa de niños, las niñas llevábamos velos blancos y misales de nácar y teníamos que mostrar recogimiento y devoción, ¡nada de agitar campanillas!
Pero al margen de lo doméstico y el boato religioso, yo noté una diferencia sutil desde  que tengo memoria: una tenue hermandad que transita desde abuelas a nietas, a través de canciones, juegos, refranes, sólo para niñas, que crean los cimientos de nuestra común  cultura popular.
Y si Mambrú se fue a la guerra, que dolor, que dolor, que pena; yo soy la viudita del conde Laurel que quiero casarme y no encuentro con quiénLas canciones de corro sellaron para siempre una hermandad que llega hasta hoy que con sorprendente facilidad comparto opinión y sentimientos con mujeres conocidas, pero también desconocidas, de todas las edades con las que siento una corriente de complicidad natural.

Me gusta ser mujer
Conozco hombres magníficos y mujeres impresentables.  No he hecho nunca un estudio, ni profundo ni somero, sobre el porcentaje de unos y otras sobre la población en general. He leído de todo sobre hombres y de todo sobre mujeres.  Muchísimas personas viven directa o indirectamente de defender o denostar los derechos de las mujeres
En suma, no tengo datos científicos y contrastados para decir lo que digo: me gusta ser mujer.  Y lo digo tranquila y convencida, sin datos pero con el convencimiento de que los datos no son todo en la vida (supongo también que más mujeres que hombres estarán de acuerdo con mi última aseveración).
Aunque me encanta la tesis de Pablo Herreros Ubalde en su blog: Somos Primates sobre las Armas de Mujerhttp://www.somosprimates.com/2015/04/armas-de-mujer-contra-machos-agresores/
Creo firmemente que las mujeres, en general, no estamos tan supeditadas a los datos para albergar una convicción de este tipo, porque hablamos de algo tan profundo e intangible  como nuestra propia idiosincrasia. En el fondo de nuestro ser no necesitamos ninguna argumentación externa para creer lo que creemos:  es bueno ser mujer.
Y me cuesta muy poco meterme en harinaen un proyecto profesional grupal si somos mujeres, del mismo modo que, de forma natural, nos repartimos las tareas de intendencia en una fiesta, en una reunión, en la familia, mientras los hombres hablan de sus cosas y nos observan deambular poniendo orden, distribuyendo la comida, arreglando desperfectosintentando que la velada sea más agradable.
Nunca sentí ninguna diferencia respecto a los hombres a no ser esa hermandad femenina que además he sentido no sólo en mi ciudad y mi país, sino en todos los lugares en los que he estado con poquísimas excepciones que tienen que ver con usos y costumbres demasiado diferentes a los míos.
Nunca tuve problemas ni para liderar un proyecto, ni para conducir un equipo por ser mujer que no fueran un salario menor que un hombre en mi mismo puesto, pero el dinero nunca fue para mí el principal motivo para aceptar un nuevo reto, un nuevo encargo. A lo largo de mi vida laboral he tenido más jefes que jefas, pero no he notado diferencias sustanciales en su estilo de liderazgo, y así he tenido jefes detallistas, y centrados en las personas, que son cualidades que suelen atribuirse a mujeres, y jefas autoritarias muy centradas en el poder, que son cualidades que suelen calificarse de masculinas.
En general, las mujeres
  • somos el pilar de la sociedad en muchas circunstancias, desde una remota aldea africana hasta la abuela que cuida del nieto y además coopera a la economía familiar con su exigua pensión;
  • somos el paño de lágrimas de los miembros de la familia, las amistades, colegas del trabajo y otras personas de nuestros círculos habituales;
  • somos trabajadoras hasta el punto de asumir responsabilidades laborales,  familiares y sociales simultáneamente;
  • somos quienes llevamos la peor parte en el reparto de bienes, no sólo económicos.

Me he limitado a resaltar cuatro de las muchas características que nos definen, y he escogido éstas porque tienen algo en común:  la capacidad de cargar con responsabilidades propias y ajenas.  Conozco pocos hombres y muchas, muchísimas mujeres que lo hacen  cada día como algo natural.
Y a pesar de esta carga injusta y ancestral, somos capaces de reír, buscar el lado bueno de las cosas, disfrutar de los pequeños regalos que trae cada día, alegrarnos y alegrar la vida a muchas personas de nuestra área de influencia.
La madurez me ha traído algunos nuevos pequeños matices diferenciadores: Mi universo femenino, las mujeres que me han acompañado a lo largo de mi vida hasta ahora, se ha mantenido y se han reforzado los lazos en muchas ocasiones, y se ha ampliado, y cada mujer que llega a mi vida para compartir un proyecto, un aprendizaje, una reivindicaciónllega para quedarse, sella el pacto secreto de apoyo mutuo que tenemos las mujeres y que se vuelve imprescindible en la madurez.
La madurez nos vuelve a las mujeres solidarias y nos empuja a cuidar de otros, a guiar a otros, a enseñar a otros, como si nuestra vida hasta aquí hubiese sido un ensayo general para llegar a este momento en que volvemos a la tribu como brujas buenas, como hadas madrina, mujeres con los dedos verdes que todo lo que plantan, agarray florece.

BBC Mundo 8/11/2013












Me gusta ser mujer.
Mira tres ejemplos:
1. En un contexto social: en el Hagadá Kaufmann (siglo XIV),  una ilustración de una orquesta femenina. Es fácil imaginar que en una sociedad judía medieval la vida no debía resultar fácil para las mujeres, pero ahí están, deleitándose y deleitando con la música.






2. En un contexto urbano: fachada en la calle Libertad, obra de las Ganchilleras de Zaragoza, cuyo lema es 'conseguir provocar una sonrisa a través de nuestras acciones y poner color en nuestras calles' (además de integrar socialmente a mujeres extranjeras).



3. En un contexto profesional:  En el Garden La Noguera (@gardenlanoguera), las empleadas han realizado este precioso trabajo por propia iniciativa, para decorar el establecimiento y alegrar a los clientes que se acercan a la puerta.





Tres contextos diferentes con algo en común:  la capacidad femenina de hacer el trabajo, hacerlo bien, hacerlo por encima de lo exigible y hacerlo aportando además pequeños rayos de alegría, ilusión, estética y ética a la sociedad.
Lo dicho:  me gusta ser mujer y como dice Javier Marías, celebrar la alegría de estar juntas. http://elpais.com/elpais/2015/01/02/eps/1420214957_651529.html
Me gusta ser mujer.