lunes, 23 de julio de 2012

Hoja de ruta de la reinvención en la madurescencia: reingeniería personal


"Libre te quiero", Agustín García Calvo


Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.





Soy consciente de mi permanente estado Beta y no es sólo que me hayan cambiado las preguntas, como diría Benedetti, sino que escenarios y personas pasan por mi vida a una velocidad de vértigo.

Dedido pues poner en marcha un plan de inversión personal que me permita recolocarme en este mundo cambiante del que quiero ser parte activa, actriz y no espectadora, como en otros momentos de mi historia.

Comienzo por aflojar, soltar, relajar, provocar un estado de nirvana idóneo para dejarme inundar sin resistencia por todo lo que viene arrollando como un tsunami imparable y que algunas mentes pequeñas esconden detrás de nombres pomposos como "prima de riesgo" o "rescate" para amagar la revolución que viene...

No importa el lugar, Barcelona o Bogotá, mi casa o el bar de moda, me libero de oficina:  mi centro de trabajo, como los caracoles, va conmigo en forma de smartphone, tablet o el artilugio que pasado mañana se invente.


Aprendo enseñando. Absorvo todo lo que comparten los asistentes a mis sesiones, sus vivencias, sus comentarios, sus lecturas, sus temores y su arrojo valiente. Desaprendo en cada sesión todo lo que ya no sirve y huele a rancio: viejos hábitos, certezas superadas, prejuicios que me encorsetan.

Voy ligera de equipaje. Ni propiedades, ni ataduras. Viajo siempre y hago míos los lugares en los que recalo. Mi nación es mi comunidad esté en una ciudad o en internet.

Diseño mi dieta de información y programo lo que quiero comunicar y compartir en las redes sociales.



Practico sin descanso para mejorar mi destreza en las nuevas habilidades que voy adquiriendo y que tienen todas que ver con ampliar mi red de contactos y trabajar conectada y en red. No importa el canal. Hablo en público y por teléfono, escribo correos electrónicos , sms, posteo, twitteo, asisto a eventos y hago networking..., por nada del mundo me pierdo esta fiesta de la comunicación que nos ha convertido a todos en protagonistas de una historia, la nuestra.

Sigo a los mejores y dejo que me abran camino y me sugieran...

Vivo en el tiempo de la abundancia, del excedente cognitivo: knowmad, cojo a manos llenas lo que me ofrece el día y cuando me miro en el espejo, su reflejo me devuelve a la niña que fui, que soy, madurescente en ebullición...