Robotlución o la Humanidad aumentada: de "trabajar" a "laburar" u "ociar".

 "La fábrica del futuro tendrá sólo dos empleados, un hombre y un perro. El hombre estará ahí para alimentar al perro. El perro va a estar ahí para evitar que el hombre toque el equipo ". El futuro que el CEO de Autodesk, Carl Bass, describió.


Nos queda un consuelo: seremos los dueños de los robots.

Agosto en Barcelona tiene esos momentos de silencio absoluto en el barrio que permiten una concentración poco habitual y por lo tanto, disfrutar de la lectura buceando en las frases, hasta que desaparece el mundo exterior y todo es lectura. Como decía Borges: "uno no es por lo que escribe, sino por lo que ha leído".

El placer es doble en este tiempo digital y disperso en el que es norma saltar de página en página, escanear en lugar de paladear las palabras. Así que hoy, en la ultima semana de agosto, me dedico a la lenta degustación de textos aparcados hace tiempo o recién descubiertos en tardes de navegación errante.

La "modernidad" que no puedo evitar es la de tener varias "ventanas" abiertas y pasar de una a otra en el "totum revolutum" en que se ha convertido el acto de leer. Y así leo sobre robotización, impresión 3D, oficios que mueren y que nacen, andragogía y pedagogía, el centenario de Cortázar....

Pero esa lectura desordenada se convierte finalmente en un crisol del que va emergiendo una certeza: Las máquinas nos expulsarán de fábricas y oficinas, afortunadamente, para dejar que nos dediquemos por fin a aquello que nos humaniza: la relación con otros. 

Parece que la automatización de muchos de los procesos y funciones del trabajo es inevitable, que la transformación de la industria pasa por sustituir al hombre, en la producción de bienes y servicios, por máquinas.

Según un estudio de la Universidad de Harvard de Frey & Osborne (2013), el 47% de los puestos de trabajo se subcontratarán a robots/computadoras dentro de 20 años.

Ante esta realidad incuestionable, la mayoría de las voces entonan un canto triste a la muerte del trabajo, olvidando que éste era el objetivo: Que lo que puede hacer una máquina, no lo haga un hombre. Y olvidando también que en anteriores procesos de tecnificación, de importante desarrollo tecnológico, se han creado más puestos de trabajo que los que se han destruido.

Inspirada por el magnífico post de Juan Quintana, Aprendizaje, Ocio y Trabajo, suscribo que la mecanización total significa el fin de la esclavitud y la vuelta a los orígenes de la civilización occidental, la cultura griega y latina, en la que los esclavos trabajaban y los "ciudadanos" libres se dedicaban al ocio, o sea, a la vida contemplativa, a participar de la vida ciudadana (política) y a ser felices.

Wikipedia: La palabra «trabajo» deriva del latín tripalium, que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas o pies que se usaba inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa ‘tortura’, ‘atormentar’, ‘causar dolor’.
Aparecida en el siglo XII, según Alain Rey, la palabra «trabajo» es un deverbal de “trabajar”, proveniente del latín populart ripalliare, que significa ‘atormentar, torturar con el trepallium’. En el siglo XII, la palabra designa también un tormento psicológico o un sufrimiento físico.
Curiosamente en español hemos escogido del latín la palabra "trabajar" de "tripalium" que etimológicamente refiere a un tipo de tortura, frente a "laborar" de "labor" que remite a la "tarea" y que sí se utiliza en Argentina bajo la fórmula "laburar",  o "operar" de "operari" que significa literalmente "trabajar".

Dice Quintana que estamos educando para el trabajo que ya no existe y no para el ocio que existe.

El nuevo entorno profesional "robotizado" exige que volvamos nuestros aprendizajes hacia la contemplación, la investigación, el pensamiento crítico y dejemos la "producción" a las máquinas. Y dice Quintana: "La escuela es una proyección de la fábrica. En ambos se contrata al obrero y se vende el producto."


 


Si las máquinas nos expulsan de fábricas y oficinas, deberemos volver a ser ciudadanos libres que pueden permitirse desarrollar su ingenio y su inventiva, que pueden centrarse en profundizar en su autoconocimiento y su desarrollo, que pueden mejorar y enriquecer sus relaciones con los otros, que pueden por fin "desalienarse", pasar del negocio al ocio.

Hasta hoy la ecuación un hombre=un ordenador ha funcionado en el trabajo, pero la irrupción de la tecnología móvil incorpora el dispositivo a nuestra anatomía como un todo inseparable, el hombre aumentado empieza a surgir.


Iron Man
La tecnología finalmente fusionada con el hombre, tanto a su servicio en las líneas de montaje de la industria manufacturera, o tomando decisiones a partir del análisis de "Big Data", como mejorando nuestras capacidades, salud y percepción de la realidad.

El cultivo de las artes, la ciencia y la investigación, la artesanía, el cuidado de los otros, la mejora de las relaciones, el juego y el entretenimiento, el crecimiento personal, son "actividades" o "laburos" (que no trabajos) de futuro. Dejemos el trabajo a las máquinas y pasemos a la acción.

                       

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