El valor de la experiencia: La Revolución Madurescente.

No te "retires", no tires la toalla. Empieza ahora a vivir con más intensidad si cabe. ¡Ahora sabes cómo, ahora puedes!!!

Imagen: 20 minutos

Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida, y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que será.

Miguel de Unamuno

...y es que los "babyboomers... ¡tenemos tanto que decir!

El médico me ha recomendado que camine diariamente un mínimo de una hora a buen paso y desde hace unos meses voy a pie a dondequiera que tenga una charla, un curso, una reunión... Entre los muchos beneficios que he descubierto en esta nueva práctica, hay uno que me ha sorprendido gratamente: Como realizo casi cada día itinerarios diferentes, tropiezo en mi camino con amigos y conocidos a los que hacía una eternidad que no veía. Los cinco o diez minutos de conversación a pie de calle que nos dedicamos, enriquecen muchísimo mi día a día.

Y así hace unos días, me tropecé en mi barrio con una buena amiga más o menos de mi misma edad, que desde siempre ha representado para mí la imagen de la triunfadora, autosuficiente, ejecutiva agresiva, segura de sí misma, siempre impecablemente arreglada... superwoman en una palabra. 

Hemos resuelto en un "plis plas" los saludos de cortesía y la conversación ha entrado de lleno y de golpe en el meollo de la revolución interior que ella está viviendo. Su madre está muy mayor y hay que atenderla prácticamente las 24 horas, así que ha decidido ingresarla en una residencia. Difícil decisión y siempre es un mal trago. Le asalta por las noches la culpabilidad y la sensación de que la está abandonando a su suerte. Hace que se cuestione si su vida que discurre entre horarios larguísimos, viajes, reuniones, comidas de trabajo..., tiene algún sentido. Los momentos de ocio los dedica por entero a estar con su madre y a todo lo que tiene que ver con organizarle la vida. Ha decidido trasladarse al pueblo donde está la residencia en la que vivirá su madre, además de la tranquilidad de la vida rural, casi todo lo que en este momento la ocupa, puede realizarse a través de internet o se arregla cogiendo un tren o un avión.

Me suena la historia. Yo misma cuidé de mi madre los últimos años de su vida y recuerdo el estrés y la angustia permanentes para equilibrar el trabajo y su cuidado.

Paso el fin de semana fuera de casa, de fiesta, regalándome un par de días de desconexión que me negué en Semana Santa y "desvirtualizo" a una buena amiga de Twitter y recojo sus historias fuera de la red. Me cuenta con una sonrisa de oreja a oreja que ha comprado en el pequeño pueblo donde nació un trozo de tierra y ha levantado ahí una pequeña casa prefabricada para sus padres, para que puedan volver a cultivar cebollas, tomates, lechugas... como cuando ella era pequeña, antes de trasladarse a la ciudad para poder darles estudios a ella y sus hermanos. Es su manera de cuidarlos, su manera de agradecer  el sacrificio que en su día hicieron.

Vuelvo a mis trayectos a pie por mi ciudad y me tropiezo con otra amiga, a la que no veo desde hace una eternidad, en plena transformación personal que me cuenta con una voz llena de campanillas que ha vendido su casa, la casa que estrenó cuando se casó, donde crió a sus hijos, donde lloró su divorcio..., la ha vendido porque le basta con un pequeño apartamento y puede disponer de dinero líquido suficiente para viajar por LatinoAmérica durante un par de años.

Y a la vuelta coincido en el autobús con un amigo que ha perdido su trabajo de toda la vida, cosas de los ERE's que tanto afectan a los babyboomers, y a los 60 años se está planteando aprender a fabricar drones porque siempre le ha apasionado el aeromodelismo y lo que permiten los drones supera todas sus expectativas...

Vivo gratamente rodeada de babyboomers revolucionarios, Seniors que por fin pueden "salir de la caja", abandonar su zona de confort y lanzarse a la aventura de ser libre, seguramente por primera vez en su vida. "Golden Workers" que combaten el miedo al cambio con su curiosidad insaciable y que siguen creyendo que el objetivo del trabajo es nuestra mejora como seres humanos, no sólo la generación de riqueza. 

Hace ya tiempo que vengo hablando de la crisis que acontece en la madurez, de la madurescencia,  a cada cual le toca a la edad que sea, algunos, eternos "Peter Pan", no la sufren nunca... Es la crisis que anuncia el cambio de ciclo vital, el momento en que experiencia y energía se unen y no nos sirve ya el "más de lo mismo". 

A muchos "babyboomers" la crisis madurescente nos ha coincidido con la crisis del principio de siglo, crisis del modelo económico, social..., la revolución tecnológica, la crisis del modelo productivo, el cambio en las estructuras familiares seculares, de los valores, del mercado laboral... todo se transforma a nuestro alrededor a ojos vista.

Sólo una generación antes de la nuestra, la crisis madurescente coincidía con el período de desvinculación del trabajo, la época justo anterior a la jubilación y se resolvía con el "retiro" que ya suponía una particular transformación y cambio de hábitos y actividad. Pero ahora, llegado ese momento, y salvo honrosas excepciones, nos pilla pletóricos de energía, con buena salud y con una esperanza de vida que ronda los 84 años de media, con lo que tenemos mucho futuro por delante. 

Estas últimas semanas he leído un montón de posts y artículos sobre la incorporación masiva(?) de las generaciones Y y Z al trabajo poniendo el foco y el énfasis en las características diferenciales de las generaciones en activo más jóvenes (con un índice de paro entre los menores de 25 años del 46% según datos de la EPA). Por otro lado en muchas empresas se relega a puestos intrascendentes a los trabajadores de edad, cuando no son expulsados del mercado laboral. En otros muchos casos, en lugar de ofrecer su experiencia y conocimientos en otros sectores o empresas o incluso antes de arrojarse a la arena de la emprendeduría forzosa o no, los trabajadores senior están atrapados en el mismo puesto de trabajo de "toda la vida" con la esperanza de llegar a la jubilación en él.


A pesar de las voces de sirena que resuenan por todas partes, las empresas no son conscientes todavía de la revolución demográfica que se nos viene encima o ya está entre nosotros, en un país donde ya somos más los mayores de 50 años que los menores de 18. La discriminación por edad empieza a ser más acusada que la discriminación por sexo, por raza o por religión, y si juntamos sexo femenino con más de 50 años, la mezcla resulta altamente dañina para la pobre afectada, que a menudo sufre episodios de "mobbing" hasta que se consigue que salga enferma y con la autoestima por los suelos de la empresa.

La lucha contra el "edadismo" será uno de los grandes retos a los que deberán enfrentarse los Departamentos de Recursos Humanos en los próximos años. Para comenzar esta batalla qué mejor que hacerlo desde el inicio de la relación con la empresa: Incorporar candidatos senior a los procesos de selección supone disponer de candidatos formados profesionalmente, que aportan experiencia y con más visos de permanencia en la empresa que un candidato junior que tiene incorporado en sus valores el cambio a diferentes empresas para seguir experimentando y creciendo.

Los trabajadores senior portan en su ADN profesional el mantener la lealtad a la empresa y pueden además ayudar a cultivar y fomentar este valor, la lealtad. en las generaciones más jóvenes que han crecido en un mercado de trabajo que hasta hace bien poco no quería contratarlos y en caso de hacerlo ha sido por salarios casi indignos y sin ningún problema para despedirlos en breve espacio de tiempo. Las generaciones más jóvenes no creen en la fidelidad y el compromiso con la empresa porque no  han podido consolidar ninguna relación con un proyecto o un puesto de trabajo, mientras que los trabajadores senior cuentan entre sus características más reconocibles el sentido de la responsabilidad y el de la pertenencia la la marca.

La generación de "babyboom" ha pasado, y no sólo desde el punto de vista laboral, por múltiples cambios y transformaciones.Ha tenido que adaptarse a cada cambio tecnológico, estructural, de gestión y de procedimiento. Está pues preparada para trabajar en cualquier situación y espacio y con diferentes formas organizativas. En muchos casos acogerá con entusiasmo un cambio de función, de equipo, de proyecto si ello conlleva aprendizaje, reconocimiento, estatus y responsabilidad.

Imagen: Empleos Clarín

Los trabajadores senior no sólo aportan experiencia, aportan también una amplia red de contactos construida a lo largo de sus años en activo. Su red profesional abarca no sólo compañeros y excompañeros de la empresa, sino que alcanza a sus colegas profesionales, incluidos en muchas ocasiones los que trabajan para la competencia, a los contactos adquiridos en sesiones de formación, jornadas y eventos, a proveedores de la organización, clientes, usuarios. Su conocimiento del sector para el que trabaja es una fuente de información valiosa para la empresa. Puede ayudar también a la captación y selección de talento para la organización y a ampliar la red de contactos de los profesionales recién incorporados a la misma.

Está claro a la vista de la evolución de la pirámide de edad y del estado del fondo de pensiones, que los trabajadores senior, los babyboomers, tendrán que trabajar más tiempo que generaciones anteriores. Es un imperativo económico. Ha llegado el momento de ser conscientes de ello y comenzar a elaborar planes, proyectos, propuestas que estimulen el alargamiento de la vida laboral y aseguren a los trabajadores senior un entorno laboral en consonancia con las características diferenciales de estos trabajadores que pueden aportar mucho y durante mucho tiempo a la sociedad.









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