Talento Cooldys. La revolución demográfica y el mercado laboral. La era plateada.


El 80% de las empresas que existían en 1980 han desaparecido. De la misma manera que no existe el trabajo en una única empresa para toda la vida laboral, la esperanza de vida de las empresas también ha descendido hasta alcanzar una media de 10 años de vida. Una de cada dos empresas no sobrevive después de sus 5 años de vida y sólo el 13% llega a celebrar los diez años de existencia. 

(los datos son de Expansión)





Efectivamente, las empresas envejecen mientras que las personas evolucionan. La clave, en ambos casos, está en la innovación continua, en saberse en permanente estado Beta, en transformación constante.

Y de la misma forma vemos como envejecen a toda velocidad las máquinas y tecnologías que nos presentan como "nuevas" y disruptivas y mueren en la cresta de la ola arrinconadas por un nuevo juguete, una nueva máquina, robot, aplicación...

Si las empresas han reducido su esperanza de vida hasta los 10 años de existencia de media, las personas seguimos incrementando nuestra longevidad (85 años actualmente y creciendo tres meses por año) y alargando también nuestra llegada a la senectud, la fragilidad y la dependencia, alargando nuestra vida activa y productiva.

Y desde nuestro observatorio humano bimillennial, en el que la experiencia nos dice que, al contrario que las máquinas, el paso del tiempo ejerce sobre las personas un benéfico efecto por el que cada día que pasa nos conocemos un poco mejor a nosotros mismos, sabemos de nuestra forma de aprender y de actuar, extraemos mejores frutos de nuestras relaciones profesionales, dada nuestra experiencia, que nos dota de mayor comprensión del entorno que nos rodea.

Y, sin embargo, los medios de comunicación y la publicidad ayudan a construir una imagen negativa y condescendiente sobre el envejecimiento. Los productos de belleza llamados "antiaging", por ejemplo y como su nombre indica, sugieren que envejecer es un proceso negativo y la visión de políticos y agentes sociales es sumamente catastrofista frente a la perspectiva de una sociedad mayoritariamente sénior.

El único colectivo que no se ve reflejado en los programas, que tan de moda se han puesto en las empresas, que abordan la diversidad, es el colectivo de trabajadores de edad. Las mujeres, el colectivo LGTB, las personas con discapacidades físicas o psíquicas, etc., aparecen en declaraciones y programas que abogan por su inclusión en las organizaciones. Ni una línea sobre el colectivo sénior +50. El edadismo se ha convertido en la discriminación más importante en la empresa y sobrepasar la línea de los 50 supone para muchas organizaciones la muerte laboral.

Para comenzar a enfrentarnos a este "edadismo" el primer paso es pasar de hablar de envejecimiento a centrarnos en planificar la longevidad. La mayor esperanza de vida de la que disfrutamos, y que no cesa de crecer, puede convertirse en un factor positivo tanto para el mercado laboral como para el ciclo económico. 

Si, como todo indica, se alarga el período laboral, se incrementará el período productivo, se posibilitará la transferencia del conocimiento y la experiencia acumulada y se propiciará la aparición de nuevas empresas vinculadas al bienestar de las personas de edad avanzada que quieren seguir produciendo y aportando su talento para el desarrollo de la empresa y de la sociedad. 

Siguiendo con esta visión optimista del envejecimiento, si dejamos a las máquinas los trabajos 3D: Dull, Dirty & Dangerous (aburridos, sucios y peligrosos), buscaremos en los profesionales sumar al talento emergente de los trabajadores más jóvenes, el talento experto de los profesionales con larga trayectoria profesional, para innovar y construir una sociedad mejor.

La visión positiva del envejecimiento o de la planificación de la longevidad debe hacer referencia al diseño de planes y programas en las organizaciones que permitan el aprendizaje a lo largo de la vida, la promoción de la salud y la participación de todos los trabajadores en las decisiones de la organización.


La revolución demográfica y la conquista de la longevidad están creando una nueva etapa vital (de la misma manera que el siglo XX creó la "adolescencia") que supone un alargamiento de la buena salud y de la actividad propia de los jóvenes adultos, la "madurescencia", por llamarla de alguna manera, en la que pueden plantearse segundas oportunidades personales y profesionales, segundas carreras (ENCORE), segundas relaciones, segundos proyectos de vida ante la expectativas de muchos años por delante.

Una vida más larga y más saludable está cambiando los roles y la imagen de los profesionales sénior en las organizaciones. La generación babyboomer  considera el envejecimiento como un proceso individual que aporta múltiples oportunidades para el desarrollo personal y como el ciclo vital que nos va a permitir desarrollar nuestro talento y aportar a la sociedad lo mejor de nosotros mismos, lo atesorado a lo largo de otros ciclos vitales. 

Una vida más larga hace que no miremos hacia atrás como lo hicieron nuestros mayores al llegar a la jubilación. Traspasaremos esa edad mirando hacia delante por pura necesidad. Sí, hacer balance es necesario, pero para afrontar el futuro con todos nuestros recursos y talento puestos en aras de nuestra imprescindible transformación que nos permita afrontar el nuevo ciclo cargados de energía, curiosidad e ilusión.

Desde talento.cooldys.com proponemos abordar esta nueva madurez armándonos de nuevos recursos, enriqueciendo nuestra experiencia con nuevas herramientas que nos conviertan en profesionales "empleables", en generadores de nuevo conocimiento y nuevas propuestas, para que disfrutemos plenamente del regalo de la longevidad desde la abundancia y el bienestar.












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