miércoles, 10 de agosto de 2011

De TAXI DRIVER a Keynote: Volver a los orígenes

"Cuando uno toma un oficio, el oficio se apodera de uno"... oído mientras miro de reojo "Taxi Driver". ¿He cambiado de oficio porque he cambiado de vida o he cambiado de vida porque he cambiado de oficio?

En realidad he vuelto a mis orígenes, a las clases de literatura, a los storytellings que tanto gustaban a los adolescentes en los ochenta.

He vuelto al punto en el que comencé, cuando reconocí que no servía para el teatro, que me faltaba la desinhibición y el punto de locura de mi madre, que estaba impregnada del temor al ridículo y el conservadurismo social de mi padre, al que tanto admiré, al que tanto quise.

Me costó años reconocer que tampoco poseía su bondad natural y muchos años más descubrir mis habilidades naturales y aprender a quererme un poquito.

La vida es a veces circular y de nuevo me expongo cada día ante exigentes espectadores ávidos de emociones. Y eso es lo que intento  darles: impactos emocionales, abrir ventanas, nuevos interrogantes, retos asumibles, sonrisas inteligentes, lametones de vaca en su autoestima...

Y vuelvo a mirar "Taxi Driver" y la transformación de un asqueado Robert de Niro, magnífico actor, que programa meticulosamente su transformación en mariposa justiciera, mortífera y redentora.

Comparo el aprendizaje de Travis con mi aprendizaje Mac, ja, ja, ja..., mis pistolas son mis portátiles, pero no puedo evitar el paralelismo  sobre el desarrollo de su habilidad para sacar con rapidez los revólveres de sus cartucheras, los trucos y atajos para ganar agilidad y precisión con mi tarde construyendo mi primer Keynote.

Maravillosa interpretación la de Robert de Niro...