domingo, 29 de mayo de 2011

Midlife: Mejorar un viejo producto o crear un producto nuevo



He llegado a la aterradora conclusión de que soy el elemento decisivo. Es mi enfoque personal el que crea el clima. Es mi humor diario el que determina el estado del tiempo. Tengo un gran poder para hacer que mi vida sea triste o alegre. Yo puedo ser una herramienta de tortura o un instrumento de inspiración. yo puedo humillar o inspirar, puedo herir o curar. En todas las situaciones, es mi respuesta a lo que ocurre la que decide si una crisis va a exacerbarse o mitigarse, si una persona va a ser deshumanizada o humanizada. Si tratamos a la gente como lo que debieran ser, vamos a ayudarles a ser capaces de convertirse en lo que pueden ser.

GOETHE  (1749-1832)

Dice Clayton M. Christensen que el innovador siempre se plantea un dilema: Mejorar un viejo producto o crear un producto nuevo.

Cuando por las mañanas al levantarme me miro en el espejo, antes de la ducha, sigo viendo a la adolescente que fui: los mismos temores, las mismas obsesiones, la misma forma de revisar las tareas pendientes del día, el mismo ritmo en el despertar... Ha cambiado el envoltorio y el entorno: no estoy en el cuarto de baño de casa de mis padres, no llevo el pelo corto, no desayuno lo mismo, y tardo casi media hora más que entonces en mi ritual higiénico diario. Pero ahí, en el espejo, estoy yo.

Tal vez mi cerebro tiene algunas cicatrices y tatuajes, algunas heridas y marcas, pero sigo siendo tan vulnerable como a los 14 años y busco la aprobación de los que me rodean, una caricia por piedad... Busco el aplauso, la admiración, el mimo que me es tan necesario para sobrevivir.

La vida que he escogido desde hace un año me facilita bastante ese reconocimiento. Me expongo en público mucho más a menudo que antes y eso, aunque me estrese un montón, me proporciona muchos momentos de placer. Sigo siendo una analfabeta emocional por más que lea sobre ello y me da el vértigo a la que entro en relaciones personales que nada tienen que ver con mi vida profesional. Salgo huyendo como alma que lleva el diablo, tengo pánico a la intimidad, a la exhibición de mis vísceras, a la proximidad física.

 Y esa es la reparación que me falta por hacer para que la vieja Laura se reinvente del todo. Duro trabajo, tan duro como mi reinvención profesional.

domingo, 22 de mayo de 2011

#democraciarealya #spanishrevolution El miedo al espíritu wiki

Me compré Indignaos de Stéphane Hessel hace un mes. Me supo a muy poco. Miraba a mi alrededor y estaba convencida  de que nunca, en toda mi vida, había vivido una época más conformista, más esclava, más aborregada lo que ensombrecía mi recién ganada libertad laboral.

Las tímidas quejas no salían de las barras de los bares y las sobremesas:
"Bajan los sueldos, suben los bonus a los directivos"
"Recortan las prestaciones de Sanidad, salvemos a la banca"
"Si un hombre: un voto, ¿cómo voy a votar listas electorales llenas de acusados de corrupción?

Detrás de todas esas quejas había una mirada llena de mieda, por esa amenaza velada que nos ha bloqueado hasta ahora: Todos podemos ser despedidos en cualquier momento, todos perderemos sin remedio la protección del estado... Miedo, miedo...
Después de la sorpresa de la primavera árabe, miraba las fotos que los propios manifestantes enviaban desde El Cairo y me ilusionaba viendo que quien salía a la calle era la pequeña y naciente clase media egipcia, no sólo los desheredados, no sólo los más jóvenes: las fotos nos enseñaban a todo aquel que tuviese un móvil y perteneciera a cualquier red social; interpreté entonces que estábamos frente a una genuina revolución.
Hay una foto de esos días que me emociona y me parece especialmente reveladora: Una mujer con un pañuelo para cubrir sus cabellos, protegiéndose seguramente de los gases lacrimógenos, sostiene en alto con su mano derecha un móvil con el que está haciendo una fortografía de los acontecimientos en los que participa y que con casi total seguridad, "subirá" a internet

Pensé yo entonces que era muy triste la apatía y resignación de todos mis conciudadanos, rodeados de políticos sin programa, entretenidos en increparse entre ellos, sospechosos de corrupción y alejados de la realidad de la calle y rodeados también de bancos irresponsables que nos han empujado a una situación financiera insostenible y a los que nadie reclama nada...!!!

De todo esto hace un mes más o menos. Hoy 22 de mayo acabo de votar para unas elecciones municipales que se me antojan un punto de partida de una nueva situación política en la que no podía ni pensar hace unas semanas.

La posibilidad de retransmitir al mundo casi sin intermediarios una opinión, la multiplicidad de medios de comunicación recogiendo cada gesto, cada palabra, cada suspiro de los "Indignados" de todas las ciudades españolas, ha cambiado las reglas del juego. 
Pero al margen del espectáculo mediático, al margen de la viralidad a través de twitter de propuestas, lemas y consignas... esta mañana, cuando he ido a votar y por primera vez en muchísimos años, he mirado una por una las papeletas de las diferentes propuestas y he pensado sorprendida que no conozco el programa de ninguna de ellas, ni conozco más que a los cabeza de lista de tres o cuatro partidos, que no soy capaz de explicar las diferencias entre un partido y otro que no vayan más allá de la anécdota... Y por primera vez, no he sabido a quién votar y he tardado un rato largo en decidir qué opción escogía.

Estuve antes de ayer y ayer en la Plaza Catalunya, escuchando emocionada como la gente argumentaba y proponía alternativas políticas a la crisis, a mano alzada, como hace tantos años..., con absoluto respeto a la discrepancia, sin un solo grito, con argumentos más o menos afortunados, profundos o manidos, pero en un ejercicio de democracia real que yo no recordaba desde los difíciles días de la transición tras la muerte de Franco.
Y ahora, estoy ilusionada...

sábado, 14 de mayo de 2011

KAIZEN: Mejora continua en la midlife



Estoy leyendo un libro genial, que ha convertido una aburrida tarde de sábado de reelaboración de materiales para mis talleres sobre habilidades digitales, en una buena inversión/inmersión de la que salgo reforzada e ilusionada:
 
Raimon Samsó, ¡Adelanta tu jubilación! Retírate con libertad financiera, Ed. Obelisco.


Al comprarlo esta mañana he pensado en un manual de contabilidad para autónomos, del que ando tan faltada después de un año como autónoma y todavía sin aclararme con esto de las facturas. Pero no, es mucho más... Para empezar, no he podido soltarlo hasta acabarlo y eso sólo suele pasarme con las novelas, nunca con un ensayo.
Pero es que además desde la primera línea he tenido la sensación que lo que leía no era más que en letra impresa lo que llevo repitiéndome a mí misma todo este año y que me da fuerza para seguir adelante:

Trabajo para mí misma, no quiero más jefes, sólo trabajo en lo que me apetece...

Y sé que esas palabras son el colchón sobre el que descansa mi optimismo y creciente ambición personal; son las palabras que me empujan a ser la mejor y disfrutar de ello.

Un montón de las frases que he leído las he repetido hasta la saciedad en las charlas, talleres y cursos que he impartido este año. por ejemplo,

"Ahora mismo se subvencionan puestos de trabajo que están condenados a desaparecer en unos pocos años. Y las profesiones mejor pagadas son, en buena parte, ocupaciones que no existían hace cinco años"
"No es posible que una persona empleada gane dinero "al por mayor", sino "al por menor".
"Una persona inteligente financieramente, cuando tiene un problema financiero, lo resuelve con imaginación, no con dinero."
"Hay personas que buscan un empleo y otras que buscan libertad financiera" (...)

Y así anotaría practicamente todo el libro.
No es un libro de autoayuda, es una sensata inversión para hacer frente a la revolución en la que estoy metida. Todo un hallazgo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Madurescencia y reinvención personal.

La madurez es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.
F. Nietzche

Madurescencia y reinvención personal.
El futuro de los Departamentos de Recursos Humanos: Gestionar la madurez profesional.  Laura Rosillo 2011

Tengo 55 años. Hace algo más de un año decidí cambiar de trabajo, abandonar la empresa en la que llevaba 11 años e intentar por mi cuenta y riesgo ofrecer mi experiencia, mi reflexión sobre la evolución del mundo de los recursos humanos a quien quisiera oírme, sin dependencias, ni jefes…, sola.
Como yo, a lo largo de todo este año he ido conociendo a un montón de compañeros de generación que están en el mismo proceso de reinvención, de revolución personal: en plena madurescencia.
 
Middlescence (madurescencia):  La turbulenta y rebelde mediana edad de la generación del baby-boom. (1)
Paul McFedries





Dice Gail Sheehy (2) que la mayoría de los baby boomers no se siente plenamente "desarrollado" hasta llegar a los 40. Cuando nuestros padres cumplieron 50 años, pensábamos que eran unos viejos. Pero hoy, hombres y mujeres de esa edad sienten que tienen entre 5 y 10 años menos de la edad que consta en su carnet de identidad.
Cincuenta años serían los antiguos cuarenta, la "mediana edad" ha pasado a ser los 60... Bienvenido a la
madurescencia, la adolescencia por segunda vez... (EEUU News & Word Report, 1995).

En el 2006 apareció en la Harvard Business Review (3) un artículo en el que se fijaba el término madurescencia: La gestión de la Madurescencia, de Robert Morison, Tamara Erickson y Ken Dychtwald que en resumen decían:

Quemados. Aburridos. El 60% de los trabajadores de entre 35 y 54 años se sienten descontentos con su trabajo y están valorando el buscar uno nuevo y diferente en un lugar interesante.
Es una tendencia creciente y peligrosa, teniendo en cuenta la fuga de cerebros que nos golpeará en breve cuando la vanguardia del baby boom se jubile.
Y los que se queden en la empresa porque necesitan el dinero aun suponen una alternativa peor: su falta de energía y de innovación erosiona la productividad de su empresa.
La solución está en el extremo opuesto de los comportamientos actuales de todas las empresas.
Los madurescentes tienen hambre de renovación. La empresa debería ofrecerles nuevos retos, ayudarle a adquirir nuevas competencias, cambiando sus tareas, exigiéndoles que desarrollen nuevas especialidades..., cambiándoles de escenario, aprovechando sus extensos conocimientos sobre la organización, convirtiéndolos en mentores de otros empleados, ofreciéndoles formación, sin presuponer que los "maduros" no necesitan aprender... haciendo un llamamiento a sus intereses vitales más profundos que tendrán que ver con:
  • El desarrollo del pensamiento conceptual.
  • La orientación y la tutoría.
  • La aplicación de la tecnología.
  • El análisis cuantitativo.
  • La producción creativa.
  • La influencia a través del lenguaje y las ideas.

Auguro una revolución pendiente que tiene que ver con el continuo aumento de la esperanza de vida que hace que los mayores de 50, ya en este momento, se consideren en su mejor momento vital y preparados para iniciar su propio proyecto laboral con la libertad que da superar el síndrome del nido vacío, recuperar la intimidad o romper definitivamente con la pareja de toda la vida, trabajar con eficacia con mucho menos esfuerzo gracias a la experiencia acumulada, haber vivido mil y una crisis y haber sobrevivido... Veremos explotar todo ese potencial creador en los próximos años. ¡Eso espero, por la cuenta que me trae!
Hasta hace bien poco, los trabajadores mayores de 50 años veían su futuro laboral como un periodo de progresiva desvinculación y una preparación para su inminente jubilación. Pero ahora, sabe que por delante le quedan alrededor de 20 años de vida laboral activa y que además la aceleración en los cambios tecnológicos, le van a obligar a "formarse" continuamente.
Cuando se habla de la importancia de la formación en "habilidades digitales", el conocimiento de las redes sociales, la gestión de la información, la identidad digital y todos los nuevos hábitos y actitudes que supone manejar lo que ha venido a llamarse "web 2.0", habría que tener en cuenta que el colectivo al que con mayor urgencia hay que incorporar a estos nuevos "usos" es justamente el de los "adultos maduros" que serán en breve la mayoría de la "fuerza laboral".

En las conclusiones de su estudio sobre “El envejecimiento de la población en España”, Julio Pérez Díaz (4) comenta con optimismo que “debería aclararse por qué el envejecimiento demográfico guarda una correlación casi perfecta con los niveles de riqueza y bienestar internacionales, y no con la pobreza. España, desde luego, no desmiente esta relación, sino todo lo contrario: no ha hecho más que prosperar mientras la proporción de mayores pasaba de apenas el 4% hace un siglo al 18% actual.
Lo que se ha alargado no ha sido la vejez, sino la juventud. Quienes nacieron en España a principios del siglo XX empezaron a trabajar a una edad promedio de 13 años y se convirtieron en adultos muy pronto, y en viejos también.
Hoy en España se considera joven a una persona de 40 años.
Ha aparecido, por tanto, un nuevo actor social con un peso demográfico creciente que ha abierto nuevas posibilidades de relaciones y estrategias familiares. Pero sobre todo, se ha democratizado la supervivencia hasta la vejez, lo que transforma por completo los ciclos vitales. No nos hallamos ante una repetición de antiguas decadencias como la del Imperio romano, ni ante el abandono juvenil de las zonas rurales. Asistimos al mayor triunfo de la humanidad desde sus inicios. No lo recibamos con miedo”
No puedo estar más de acuerdo…
Hasta hace muy poco, finales del siglo XX, no existía el concepto de mediana edad porque entre la adolescencia y la vejez mediaban pocos años. Ahora con la esperanza de vida en España rondando los 80 años es además una "larga" época de la vida. Merece la pena aprender a vivirla con intensidad.

¿Ves primero los números? ¿Ves primero las manecillas? ¿Eres analógico? ¿Eres digital? La reflexión es de Santiago Bonet en su blog (5).

Y es que el paso de una actitud 1.0 a una 2.0 no es sólo una cuestión de tecnología.
Tal como explica
El País (6), los principales ejecutivos españoles no hacen uso de las redes sociales, como también tardaron una eternidad en incorporarse al uso del correo electrónico y todavía muchos de ellos siguen pidiendo a sus secretarias que los impriman.
Afortunadamente Blackberry, sobre todo, ha hecho más por la tecnificación de nuestros ejecutivos que toda la formación programada en estos últimos años y a la que tan remisos de asistir son todos los jefes.

Pero un número elevado de nuestros directivos sigue identificando internet con ocio y hasta que no lo vean como una herramienta de trabajo, difícil tenemos la difusión y generalización del trabajo en red, el conocimiento compartido... y todas las ventajas laborales que aportan las herramientas colaborativas.
Blogs, wikis, podcast, RSS, son "palabros" que pueden asustar a cualquiera. Tal vez deberíamos trabajar primero el cambio de valores y las habilidades que debemos desarrollar para asumirlo. Informar, colaborar, compartir... en lugar de competir, es un cambio mucho más fundamental y sobre todo previo, a la asimilación de una nueva tecnología.

No es un tema de edad, sino de flexibilidad, de capacidad de adaptación al cambio, de tolerancia, generosidad, responsabilidad... valores todos ellos asociados a una actitud 2.0.

Así que es fundamental trabajar el cambio de actitudes, la adquisición de la nueva tecnología si se entiende el nuevo paradigma, no debe suponer ningún problema... lo digo por experiencia.
En el informe LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN EN ESPAÑA 2010 (7) de la Fundación Telefónica se hace hincapié en que... "el aumento que se produce en la digitalización de actividades entre 2008 y 2010 es en todos los casos superior entre los ciudadanos de entre 45 y 54 años que en la media de la sociedad..." y..."En cuanto a la realización de actividades utilizando Internet, no sólo el segmento entre 45 y 54 años muestra datos superiores a la media, sino que lo mismo ocurre con el segmento de población entre 55 y 64 años."

Y remarca... "Los internautas más maduros son más proclives al uso de Internet móvil"

Otros prejuicios en este sentido caerán, sobre todo los que tienen que ver con la efectividad y productividad de los trabajadores maduros y veremos con frecuencia como estos trabajadores abandonan empresas en las que llevan más de 15 años para iniciar su propio proyecto empresarial, emprendedores maduros como los que cita
Xavier Marcet (8).

Será fundamental para los Departamentos de Recursos Humanos retener el talento de estos nuevos "maduros madurescentes" que aúnan a su experiencia las ganas de emprender nuevas aventuras profesionales.


Leo en "Expansión y Empleo" (9) que la actual recesión provocará que se pierda gran parte de una generación que no podrá incorporarse al trabajo. Por otro lado la fuerza laboral será, por estos años sin contratación, una población laboral envejecida.
Así que es previsible que, al contrario de lo que ahora sucede, la experiencia y la madurez serán en breve un valor añadido en un proceso de selección y será más importante retener que contratar.

Actualmente la media de duración de una empresa ronda los cinco años, y algunos dicen que las nuevas generaciones (y las "viejas" también) cambiarán hasta diez veces de compañía. Los "empleos" se convertirán en "proyectos".

Modelo Hollywood: se unen el mejor iluminador, el mejor guionista, el mejor director...y hacen una película, decía Sergio Fernandez. (10)

En este sentido leí en el suplemento Dinero de La Vanguardia del 2 de mayo del 2011(11):
“… Se empieza a difuminar el rango de edad en la búsqueda de perfiles profesionales”. “Mientras antes, en la mayoría de ofertas se concentraban en buscar profesionales en la franja de entre 35 y 40 y pocos años, ahora existe una predisposición a tener en cuenta también perfiles más maduros.”
“Entre los directivos, la principal salida profesional que están encontrando es la colaboración o interinaje para liderar un proyecto concreto. Puede ser el lanzamiento de un producto o un proceso de internacionalización   en algún mercado específico, pero normalmente es por un tiempo determinado, lo que para las empresas es una ventaja porque no supone contratos a largo plazo y el gasto es controlado.”

¿Tendencia? ¿Necesidad? Basta con mirar la evolución prevista de la pirámide de edad en España, que aparece más arriba, para deducir que los “maduros” tenemos un futuro laboral, ¡qué remedio!

En el mismo artículo se recuerda que la población activa mayor de 45 años ha crecido del 2008 al 2010 en más de 100000 personas que mayoritariamente son amas de casa que se han reincorporado al trabajo debido a la crisis.


El  fenómeno  no sólo tiene que ver con la crisis, el mercado laboral en los últimos treinta años está cambiando fundamentalmente por el rápido aumento de la presencia de mujeres trabajadoras. Y cito de nuevo a Julio Pérez Díaz (12) que en su artículo sobre “la madurez de las masas” habla de la “eficiencia reproductiva” que supone que la mayor parte de los nacimientos consigue completar sus años fértiles lo que hace innecesarias las elevadas fecundidades de antaño. Esto supone que las mujeres jóvenes y adultas se han sentido descargadas de sus obligaciones ancestrales dentro de las familias, y ha abierto para ellas posibilidades de igualdad real insospechadas hasta hace poco. Para los hombres, en cambio, puede estarse produciendo un desplazamiento de roles que les acercará a la vida familiar y a tareas de relevancia social.

El desempleo masculino en mercados como el estadounidense se incrementa a un ritmo mucho mayor que el de las mujeres (mancession).
En la Unión Europea las mujeres han ocupado el 75% de los puestos de trabajo creados desde el año 2000.
En Estados Unidos (y me atrevería a extenderlo a todo el primer mundo) la mujer es responsable del 83% de las compras, mantiene el 89% de todas las cuentas bancarias y el 51% de la riqueza personal.
Estudios de la Universidad de Cambridge sugieren que "el estilo transformacional de liderazgo femenino que se enfoca hacia el largo plazo y que construye consenso y colaboración, es el más adecuado para el nuevo escenario posterior a la crisis."
CRISIS: "La vida es un estado de crisis casi permanente apenas interrumpido por lapsos de relativa estabilidad" y en la crisis de la edad madura, la madurescencia sería un estado de "estrés que sufren los adultos de edad media al tener que ayudar, simultáneamente a sus hijos y a sus padres". Germán Eduardo (13)







Por eso me parece imprescindible en este momento dotar a los adultos maduros, a los que no nacieron con Internet, a los que tuvieron que realizar un duro y arduo camino de aprendizaje de los diferentes lenguajes informáticos, de las habilidades digitales básicas que les permitan seguir "jugando" y experimentando con las nuevas realidades y estructuras que empiezan a entreverse, conociendo sus reglas del juego y sus mecanismos tanto técnicos como relacionales.

Los Departamentos de Recursos Humanos, una vez superadas las diferentes crisis en  las que estamos inmersos (valores, ideologías, familia, educación, finanzas…) y reducidas a su mínima expresión las plantillas de sus organizaciones, deberán ocuparse de los “maduros profesionales” que en pocos años supondrán más del 50% de sus empleados y que por todo lo que hemos comentado hasta ahora, estarán inmersos en procesos de reinvención personal y dispuestos a iniciar una nueva etapa laboral con la seguridad que da la experiencia.

Según Isabel Carreras (14), responsable de la Fundación Randstad en Cataluña, “las empresas que apuestan por profesionales maduros comprueban que es un colectivo con alto compromiso, con un reducido absentismo y una mínima rotación”.

Nuevos entornos laborales, rediseño de los espacios de trabajo, flexibilidad horaria, programas de conciliación que nada tienen que ver con el cuidado de los hijos, sino con el cuidado de uno mismo, nuevos canales de comunicación que potencien la gestión del conocimiento y el desarrollo de la inteligencia colectiva de la organización, planes de formación que tengan en cuenta la posibilidad de desaprender viejos hábitos e incorporar el aprendizaje entre pares y “one to one”, la transformación de los formadores internos de la organización en Community Managers facilitadores del trabajo colaborativo y gestores de las conversaciones internas, desarrollo de canales que faciliten el trabajo en red, etc., son algunas de las tareas que “ocuparán” a los Departamentos de Recursos Humanos si quieren sobrevivir en un futuro muy próximo en el que los jóvenes serán un “bien escaso”.

Como dice el profesor Martin Carnoy (15) viviremos en los próximos años un retorno gradual al autoempleo y una disminución del promedio de permanencia en el empleo ya que las empresas en red externalizarán al máximo sus necesidades y veremos aumentar la subcontratación del trabajo y los contratos eventuales y a tiempo parcial.

Los Departamentos de Recursos Humanos deberán especializarse en la selección y formación de equipos especializados para un proyecto, proceso o servicio concreto, con gran experiencia y capacidad de decisión, responsables y altamente motivados que se desvinculen de la empresa una vez finalizado el servicio. Suena a “profesionales maduros” que inician una nueva etapa laboral una vez superada la madurescencia.

Citas:
1.- Paul McKedries www.wordspy.com
2.- Gail Sheehy, Pasajes: las previsibles crisis de la edad adulta, Ballantine Books, 2006
3.- R. Morrison, T. Erickson, K. Dychtwald, “Gestionar la madurescencia”, Harvard Business Review, 2006
4.- Julio Pérez Díaz, “El envejecimiento de la población española”, Investigación y Ciencia, noviembre 2010
5.- El Blog de Santiago Bonet. www.santiagobonet.org
6.- “Los directivos españoles, “alérgicos” a las nuevas tecnologías”, El País 12/09/2011.
7.- Fundación Telefónica: La sociedad de la información en España, http://e-libros.fundacion.telefonica.com/sie10/aplicacion_sie/ParteA/datos.html
8.- Xavier Marcet, “Elogio del emprendedor maduro” en el blog www.xaviermarcet.com
9.- www.expansion.com/empleo 09/01/2011
10.- Sergio Fernández, Vivir sin miedos, Plataforma actual, 2010
11.- La Vanguardia 02/05/2011
12.- Julio Pérez Díaz, La madurez de las masas, Imserso 2003
13.- Germán Eduardo, “Crisis” www.monografias.com
14. La Vanguardia “DINERO” 01/05/2011
15.- Martin Carnoy, El trabajo flexible en la era de la información, Alianza, 2001

Para más información sobre el tema: http://lrosilloc.blogspot.com

sábado, 7 de mayo de 2011

Taller de desarrollo de habilidades digitales para inmigrantes digitales

GESTIONAR LA "MADURESCENCIA":
Taller de desarrollo de habilidades digitales para INMIGRANTES DIGITALES

Reivindicación de la madurescencia

Éramos cuatro alrededor de una mesa en un pequeño restaurante de la izquierda del Ensanche de Barcelona, frecuentado por dos de los comensales, por lo que nos dispensaron un trato exquisito y, lo más importante, nos dieron la única mesa redonda del local tan estimuladora de buenas conversaciones.

Se trataba de un rencuentro después de muchos años sin coincidir los cuatro: dos hombres y dos mujeres alrededor de la cincuentena.

Nos conocemos desde hace más de veinte años y parte de la comida transcurre confirmando que de casi todo lo que nos une hace más de diez años que sucedió.

Profesionalmente nuestras carreras han sido hasta hace muy poco una lenta y continua progresión... hasta hace poco.

Excepto uno de nosotros, consultor independiente desde hace más de diez años, los demás inauguramos nueva etapa vital, sin organización que nos ampare, solos y libres frente al mundo. Más de treinta años de vida laboral que hay que reconvertir, replantear, revisar, reformular...

El más reciente de los incorporados al club de los consultores autónomos, ha iniciado su reconversión buscando consejo en sus amigos, colegas, incluso consultoras de outplacement:
"Lo tienes crudo para incorporarte a otra organización. Siempre preferirán a un gestor/ejecutivo de 40 que a uno de 50, dedícate a la consultoría", ha oído hasta la saciedad.

Durante la comida revisamos casos y casos de cincuentones en nuestra misma situación y entre risas y temores nos felicitamos por poder por fin paladear el sabor de la libertad.

Y nos explicamos carencias y fortalezas: somos una generación fuerte la de los nacidos en la década de los años 50: Empezamos a trabajar y nos independizamos muy jóvenes (yo, por ejemplo, llevo 37 años cotizando en la Seguridad Social). Vivimos la muerte de Franco en plena juventud (yo tenía 19 años en el 75), nos iniciamos a casi todo con la recién estrenada democracia.

Hasta hoy hemos vivido bastante bien en paralelo al desarrollo económico y del estado del bienestar de España y durante muchos años, el trabajo ha sido el centro de nuestras vidas.

Cuando éramos jóvenes una persona de 50 años nos parecía un viejo y ahora con esa edad nos sentimos pletóricos y con mucha vida por delante. Asusta comenzar de nuevo, pero nos sentimos con fuerza para hacerlo.

Al final de la comida, nos emplazamos para la próxima, para seguir echando unas risas que no hagan más que confirmar nuestra confianza en que no hemos perdido el tren, sino que tenemos mucho que aportar a esta sociedad en pleno cambio, en plena reinvención.

domingo, 1 de mayo de 2011

Madurescencia y reinvención: la revolución de los madur@s

Trabajando sobre mi tema preferido: LA MADURESCENCIA, caen en mis manos (es un decir, en mi pantalla es más exacto) algunos textos de Martín Carnoy que confirman algunos cambios de tendencia en el mundo laboral muy interesantes:

La preferencia de los trabajadores y las empresas por la prejubilación de la última generación de maduros es una tendencia que está cambiando lentamente, entre otras cosas porque muchos de los "apartados" de la vida laboral activa de estos últimos años, son cincuentones que saben que les será muy difícil incorporarse a una nueva empresa y optan por instalarse como autónomos y ofrecer sus servicios y experiencia, en muchas ocasiones a la misma empresa que los expulsó de su seno.

Carnoy lo explica muy bien: El empleo no está desapareciendo pero el trabajo está sufriendo un cambio profundo. Los procesos laborales se flexibilizan, las empresas están interconectadas en redes y los individuos tambien lo están dentros de sus empresas. La demanda de trabajo es cada vez más especializada y más habitual la subcontratación del trabajo  y los contratos eventuales y a tiempo parcial.

Dice Carnoy que el autoempleo ha sido una de las características predominantes del sistema laboral durante la mayor parte de la historia humana. Que lo que es "puntual" en la historia es trabajar por cuenta ajena y que claramente estamos volviendo gradualmente al autoempleo al pasar a una economía de servicios, al disponer de una tecnología de la información de bajo coste y crecientes niveles de educación de la población activa.

La globalización, las nuevas tecnologías de la información y la lucha de las mujeres por la igualdad están transformando el mercado de trabajo.

En este último sentido, otra tendencia que en este caso se invierte claramente es el de las mujeres maduras que hasta ahora estaban fuera del mercado laboral en un gran número. Seguramente habían trabajado de jóvenes y salido del sistema para ocuparse de los hijos. Parece que empieza a suceder lo contrario, en parte porque está casi imposible la incorporación de los jóvenes a su primer empleo estos últimos años, lo que supone que las mujeres jóvenes dependen económicamente de sus padres y a las maduras no les queda más remedio que reincorporarse al trabajo para sostener la economía familiar. Para las mujeres maduras además es más fácil acudir a este mercado laboral eventual, a tiempo parcial... flexible.

Y leo en El País 

"(...) La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha publicado recientemente un estudio en el que apunta algunas claves de un problema complejo. Básicamente, es éste: las empresas prefieren deshacerse de sus trabajadores mayores (porque los creen obsoletos y sus sueldos son altos), los propios empleados eligen retirarse si su retribución no merma demasiado y los sindicatos continúan patrocinando la prejubilación en los ajustes de plantilla. El inconveniente es que prescindir de una generación completa de trabajadores implica una pérdida enorme de fuerza de trabajo. Incluso, aunque la empresa que prejubila siga pagando su cotización a la seguridad social. Si los jóvenes (cada vez menos) continúan incorporándose tarde al mercado laboral, será insostenible la actual tasa de empleo de 55 a 64 años, del 43,1%. En este momento, aunque la media de jubilación se sitúe en los 65 años, el cese de la actividad (por prejubilaciones o despido) se sitúa en los 61,5, según el informe.
(...) Pero el mayor problema no son los trabajadores que se jubilan cuando, más o menos, les toca, sino los que se van o son despedidos a partir de los 50, en plena actividad.

Y esto será un problema grave dentro de unos años. En otros posts he comentado la evolución de la pirámide de edad en España y la constatación de que en diez años más de la mitad de las plantillas de las empresas españolas tendrán más de 50 años.(!)

Pero auguro una revolución pendiente que tiene que ver con el continuo aumento de la esperanza de vida que hace que los mayores de 50, ya en este momento, se consideren en su mejor momento vital y preparados para iniciar su propio proyecto laboral con la libertad que da superar el síndrome del nido vacío, recuperar la intimidad o romper definitivamente con la pareja de toda la vida, trabajar con eficacia con mucho menos esfuerzo gracias a la experiencia acumulada, haber vivido mil y una crisis y haber sobrevivido... Veremos explotar todo ese potencial creador en los próximos años. ¡Eso espero, por la cuenta que me trae!