domingo, 1 de mayo de 2011

Madurescencia y reinvención: la revolución de los madur@s

Trabajando sobre mi tema preferido: LA MADURESCENCIA, caen en mis manos (es un decir, en mi pantalla es más exacto) algunos textos de Martín Carnoy que confirman algunos cambios de tendencia en el mundo laboral muy interesantes:

La preferencia de los trabajadores y las empresas por la prejubilación de la última generación de maduros es una tendencia que está cambiando lentamente, entre otras cosas porque muchos de los "apartados" de la vida laboral activa de estos últimos años, son cincuentones que saben que les será muy difícil incorporarse a una nueva empresa y optan por instalarse como autónomos y ofrecer sus servicios y experiencia, en muchas ocasiones a la misma empresa que los expulsó de su seno.

Carnoy lo explica muy bien: El empleo no está desapareciendo pero el trabajo está sufriendo un cambio profundo. Los procesos laborales se flexibilizan, las empresas están interconectadas en redes y los individuos tambien lo están dentros de sus empresas. La demanda de trabajo es cada vez más especializada y más habitual la subcontratación del trabajo  y los contratos eventuales y a tiempo parcial.

Dice Carnoy que el autoempleo ha sido una de las características predominantes del sistema laboral durante la mayor parte de la historia humana. Que lo que es "puntual" en la historia es trabajar por cuenta ajena y que claramente estamos volviendo gradualmente al autoempleo al pasar a una economía de servicios, al disponer de una tecnología de la información de bajo coste y crecientes niveles de educación de la población activa.

La globalización, las nuevas tecnologías de la información y la lucha de las mujeres por la igualdad están transformando el mercado de trabajo.

En este último sentido, otra tendencia que en este caso se invierte claramente es el de las mujeres maduras que hasta ahora estaban fuera del mercado laboral en un gran número. Seguramente habían trabajado de jóvenes y salido del sistema para ocuparse de los hijos. Parece que empieza a suceder lo contrario, en parte porque está casi imposible la incorporación de los jóvenes a su primer empleo estos últimos años, lo que supone que las mujeres jóvenes dependen económicamente de sus padres y a las maduras no les queda más remedio que reincorporarse al trabajo para sostener la economía familiar. Para las mujeres maduras además es más fácil acudir a este mercado laboral eventual, a tiempo parcial... flexible.

Y leo en El País 

"(...) La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) ha publicado recientemente un estudio en el que apunta algunas claves de un problema complejo. Básicamente, es éste: las empresas prefieren deshacerse de sus trabajadores mayores (porque los creen obsoletos y sus sueldos son altos), los propios empleados eligen retirarse si su retribución no merma demasiado y los sindicatos continúan patrocinando la prejubilación en los ajustes de plantilla. El inconveniente es que prescindir de una generación completa de trabajadores implica una pérdida enorme de fuerza de trabajo. Incluso, aunque la empresa que prejubila siga pagando su cotización a la seguridad social. Si los jóvenes (cada vez menos) continúan incorporándose tarde al mercado laboral, será insostenible la actual tasa de empleo de 55 a 64 años, del 43,1%. En este momento, aunque la media de jubilación se sitúe en los 65 años, el cese de la actividad (por prejubilaciones o despido) se sitúa en los 61,5, según el informe.
(...) Pero el mayor problema no son los trabajadores que se jubilan cuando, más o menos, les toca, sino los que se van o son despedidos a partir de los 50, en plena actividad.

Y esto será un problema grave dentro de unos años. En otros posts he comentado la evolución de la pirámide de edad en España y la constatación de que en diez años más de la mitad de las plantillas de las empresas españolas tendrán más de 50 años.(!)

Pero auguro una revolución pendiente que tiene que ver con el continuo aumento de la esperanza de vida que hace que los mayores de 50, ya en este momento, se consideren en su mejor momento vital y preparados para iniciar su propio proyecto laboral con la libertad que da superar el síndrome del nido vacío, recuperar la intimidad o romper definitivamente con la pareja de toda la vida, trabajar con eficacia con mucho menos esfuerzo gracias a la experiencia acumulada, haber vivido mil y una crisis y haber sobrevivido... Veremos explotar todo ese potencial creador en los próximos años. ¡Eso espero, por la cuenta que me trae!