domingo, 19 de abril de 2015

Jugar a vivir

Imagen: Gamers: Phil Toledano


El juego es la suprema sensación para aquellos que no conocen el amor, ese otro juego en que se apuesta el alma. Manuel Gutiérrez Nájera



¡Ojalá jugáramos a trabajar! Con esa seriedad que imprime el conocer bien las reglas del juego. Con la limpieza y transparencia con la que se han de repartir las cartas y la profundidad con la que analizamos la mano que nos ha tocado en suerte.

¡Ojalá jugáramos en pareja! Construyendo las señas y guiños de nuestra secreta comunicación que nos hará invencibles. Adivinando el juego del otro y completándolo.

¡Ojalá jugáramos en equipo! Respetando los roles y la distribución de tareas que nos hace más fuertes, más potentes, más eficientes.

En el juego nos sumergimos en lo que acontece hasta el cuello, perdemos de vista lo que no afecta a la partida que estamos jugando  y somos más nosotros mismos que nunca.

Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego de ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura. Miguel de Cervantes


Juego honestamente y juego para ganar. Si pierdo, tomo la lección. Bobby Fischer