¡Trabaja en voz alta, sé visible, comparte! La empresa extendida.

Imagen: Careerbuilder

Las empresas más exitosas ayudan a los empleados a comprender sus marcas personales, aprovechando la integración de estos rasgos individuales con los objetivos corporativos generales. Cuando los empleados tienen claro quiénes son y lo que les hace excepcionales (un proceso que se puede implementar fácilmente mediante el auto-descubrimiento), y han sido educados para comprender los objetivos de la marca corporativa, pueden aplicar sus habilidades y conocimientos únicos para activar las metas corporativas. William Arruda en Forbes


Nuestros comentarios y aportaciones en LinkedIn o Twitter hacen que nuestra organización vaya más allá de sus muros.

A través de la participación de los profesionales de una organización en las redes sociales, esa empresa puede incorporar sus contactos, sus proveedores, las conversaciones con clientes, el conocimiento de cada uno de ellos a su propia red social.

Cada trabajador se convierte así en un conector y amplificador de la actividad de la organización y las plataformas de conexión digital incrementan a través de las conversaciones de los empleados de la organización las posibilidades de aprendizaje y gestión del conocimiento corporativas.

Ganan todos: el profesional incrementa su empleabilidad y la empresa su reputación al contar en su seno con los mejores, los más visibles, los que comparten su conocimiento.

Pero tenemos poca costumbre de "trabajar en voz alta", que eso es ni más ni menos el ser activos profesionalmente hablando en las redes sociales. Nuestra cultura del trabajo hace que reservemos aquello que dominamos. La información es poder y lo que yo sé, no debo regalarlo... es lo que me hace imprescindible en mi empresa. 

Eso ha dejado de ser cierto desde que estamos "conectados", desde que internet nos permite compartir información y conocimiento. Las redes sociales están transformado estos viejos valores y la reputación tiene ahora mucho que ver con la generosidad de nuestras aportaciones a la red. 

La empresa se extiende y caen los muros. Los clientes exigen transparencia, los empleados exigen transparencia, exigimos transparencia a nuestros proveedores, estamos interconectados y la empresa es ahora una red extendida en la que cada partner aporta experiencia y conocimiento a un objetivo común: crecer.

Y en este contexto "trabajar en voz alta", participar, compartir, se convierte en una habilidad digital transformadora que pone en el centro de la organización a las personas y su "saber", es decir, sus conocimientos más su experiencia, y humaniza la empresa al constituirse en organización que aprende, en organización que construye su inteligencia colectiva y la extiende a su entorno.

Es una vuelta tecnificada a la tribu que construía su historia y su cultura explicando historias alrededor del fuego, sustituyendo la hoguera por la plataforma de colaboración social.

Las comunidades corporativas tienen como objetivo dar visibilidad a nuestro trabajo, mostrando nuestra aportación al conocimiento colectivo de nuestra marca, lo que consolida nuestra reputación y evidencia nuestras aptitudes y habilidades. Si además esa plataforma se abre a nuestra área de influencia e incorporamos opiniones, experiencias y conocimiento de nuestros partners, estamos creando un microcosmos autosuficiente, que se adapta de manera natural a las necesidades de sus miembros y a los cambios constantes del entorno, que responde con agilidad a nuevos retos a través de la suma de inteligencias y perspectivas.




Imagen: enterprise architecture




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