Aprendizaje y transformación personal para el desarrollo del Talento Senior.

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La vida es ciervo herido

Que las flechas le dan alas.

Luis de Góngora

Abusamos de la palabra "nuevo". Yo misma la utilizo más de lo que debiera con la esperanza secreta de que esa palabra "NUEVO" atraerá a clientes hacia un programa que promete ser radicalmente diferente de los que se encuentran en el mercado.

Sin embargo, pocas cosas hay nuevas bajo el sol, hay caminos alternativos, nuevas visiones de realidades presentes o pasadas,nuevas utilidades para viejas máquinas que cambian de diseño o de tecnología, neologismos para designar redescubrimientos...

Cuando anunciamos algo "nuevo" en una sesión, pedimos a los asistentes que actúen como niños inexpertos, sin embargo, los adultos asisten a esa sesión con décadas de conocimiento, experiencia e intuición a sus espaldas. Muchas de la novedades que anunciamos ya existen entre las vivencias de nuestros participantes senior.

En este momento de exaltación de la innovación continua y la creatividad parece que apelar a la experiencia es algo anticuado, Sin embargo, la innovación se produce generalmente al combinar lo viejo con lo nuevo..., y con el azar.

En los procesos de aprendizaje entre adultos la palabra talismán que debería despertar la curiosidad y el entusiasmo es la palabra CAMBIO, la promesa de ayudar a salir sin "dolor", o a incrementar, la zona de confort en la que nos instalamos cuando dominamos un concepto, un proceso, un trabajo, un sector...

Para que el adulto pueda, sepa y quiera aprender tienen que darse unas ciertas condiciones que faciliten el cambio, que hagan deseable un nuevo escenario profesional que rompa con la costumbre, la inercia y el conformismo.

Siguiendo a Luckner y Nadler y sus reflexiones sobre el aprendizaje experiencial para que un adulto quiera cambiar, y por lo tanto entrar en un proceso de aprendizaje, se le debe proporcionar un entorno de confianza en el que pueda experimentar, analizar y construir un nuevo capítulo de su historia, si es posible con un grupo reducido de iguales, o con la compañía y el aliento de un mentor; se le deben dar ejemplos de otras personas que vivieron experiencias similares que despierten su esperanza en que el cambio puede ser una vía para mejorar y resolver algunos de sus problemas y carencias.

El adulto sólo aprende cuando quiere o cuando lo necesita, por lo tanto para que entre en el juego del cambio y la transformación personal se le debe proponer un reto y se le debe permitir asumir riesgos para motivarlo despertando su curiosidad ante lo desconocido y lo impredecible.

El adulto debe sentir que lleva a cabo descubrimientos personales, propios. Paul Ylvisaker y Eleonos Duckworth llaman Aprendizaje Expedicionario al que ocurre cuando hay emoción, reto, responsabilidad, eventos inesperados que requieren de perseverancia, aptitud, destreza, imaginación, autodisciplina y que permite obtener logros. 

El aprendizaje es un acto individual que requiere espacios aunque sean breves de soledad, reflexión y silencio para poder explorar los propios sentimientos, las propias conexiones y poder así desarrollar las propias ideas. Será gracias al meta-aprendizaje o metacognición, mediante el cual evaluamos nuestros propios procesos mentales mientras seleccionamos nuestras estrategias cognitivas más adecuadas para llevar a cabo un nuevo aprendizaje, que descubriremos nuestras fortalezas y debilidades al enfrentarnos a un proceso de cambio, aceptaremos nuestro talento diferencial y podremos así desarrollar nuevos y productivos capítulos de nuestra historia personal.



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