lunes, 7 de febrero de 2011

La muerte de la tele

El sábado cené con Merche y Josep. Sabrosa y sanísima la cena (estoy a régimen) y estupenda charla de sobremesa.
Internet es fragmentario. Impide profundizar en ningún tema. La navegación por definición supone saltar de un tema a otro y es casi imposible reconstruir el itinerario hacia atrás. ¿Qué me ha traído hasta aquí?
Hace falta una voluntad de hierro para seguir el hilo de un tema sin apartarse del camino.

Estamos condenados a la dispersión y el multicanal. Los adolescentes miran series en el ordenador y alternativamente chatean en Facebook. Muchos de sus padres seleccionan cuidadosamente delante de qué programa  de tv se van a quedar dormidos cada noche.

Los canales se parodian entre sí: La Sexta a TV5, TV3 a las privadas y todas las cadenas a Intereconomía, en un "mirarse el ombligo" que acaba aburriendo.

La batalla por la audiencia finalmente se reduce a una única estrategia común y por lo tanto inútil: casquería, gritos, faltas de respeto e insultos y exaltación de la ignorancia.

Pareciera que están cavando su propia tumba.