martes, 8 de enero de 2013

"DESAPRENDER" 1.- Premisas

DESAPRENDER

Cuento japonés

- En cierta ocasión, un sabio japonés, conocido por la sabiduría de sus doctrinas, recibió la visita de un profesor universitario que había ido a verlo para preguntarle sobre su pensamiento. Nada más llegar le explicó al anciano su intención de aprender de él todo lo que pudiera y así convertirse en su discípulo. Le explicó quiénes eran sus maestros y qué teorías y principios eran para él importantes.

- El sabio quiso enseñarle algo. Para ello comenzó por servirle una taza de té.

- Comenzó echando el té poco a poco. Primero la taza se llenó. El sabio, aparentando no percatarse de que la taza estaba ya llena, siguió echando té y más té, hasta que la taza rebosó y el líquido comenzó a manchar el mantel. El anciano mantenía su expresión serena y sonriente.

- El profesor de universidad miró desbordarse el té, tan estupefacto, que no lograba explicarse una distracción tan contraria a las normas de la buena urbanidad; pero, a un cierto punto, no pudo contenerse más y dijo al anciano sabio: “¡Está llena! ¡Ya no cabe más!”

- El sabio imperturbable y sin inmutarse, le dijo: 

- Tú también estás lleno de tu cultura, de tus opiniones y conjeturas eruditas y completas, igual que le ocurre a esta taza. ¿Cómo puedo hablarte de la sabiduría, que sólo es comprensible a los ánimos sencillos abiertos, si antes no vacías la taza?



Desaprender LRSoul


En todos los artículos que consulto sobre aprendizaje adulto se habla de la importancia de acceder al conocimiento previo, a lo que ya sabe el adulto, para que pueda producirse un nuevo aprendizaje.

Pero, ¿qué pasa si ese conocimiento previo ya no es útil, o las habilidades que se poseen ya no son aplicables?

Hay que empezar a desaprender.

Nos hemos enfrentado a menudo a frases como "esto siempre se ha hecho así" o " mi anterior jefe lo quería de esta manera" y diseñamos procesos formativos de cambio para adaptarse a un nuevo enfoque en nuestras organizaciones, partiendo siempre de los conocimientos previos de los profesionales adultos.

Desaprender es difícil. Los viejos hábitos son difíciles de romper, cambiar los patrones de pensamiento que nos configuran, incluso cuando sabemos que el cambio es necesario, supone un reto.

Desaprender es dejar de lado las verdades aprendidas, no olvidamos lo aprendido, lo situamos en otro punto que nos permita enfocarnos, abrirnos a nuevas estructuras, nuevos postulados.

Para desaprender es necesaria voluntad de cambio y sin desaprendizaje no es posible volver a construir.

Y para desaprender  debemos desmontar las asociaciones que realizamos entre un suceso y sus consecuencias, asociamos emociones  a determinados actos y eso acaba configurando nuestro pequeño mundo en el que todo tiene un lugar y una explicación y acaba encerrándonos en nuestra propia cárcel de creencias y verdades incontestables.

El desaprendizaje, pues, debe abordarse desde la perspectiva de las actitudes y las emociones, más que de las conductas.

Y salir del mundo de la certidumbre, navegar por el ignoto mundo de la especulación y el riesgo da vértigo. 

Aprender siempre supone incorporar algo nuevo, apoderarse, capturar... e implica desplazamiento, acción y olvidar lo que nos sobra, lo que nos paraliza.

La pedagogía, el entorno de aprendizaje, debe ser liberador como decía Freire, provocar la sorpresa, la admiración, la fascinación por lo que no se sabe...

De qué debemos desprendernos, qué debemos desaprender ocupará mi siguiente post.