El fin del trabajo asalariado. De la carrera profesional al proyecto personal.

Desempleado ya no significa parado.

Dedicado a mi amiga Tona Pou y a su espléndido inconformismo.

parada observando la oferta de formación
He pasado quince días impartiendo un módulo sobre Marca Personal a parados en un par de poblaciones de una pequeña provincia española. Digo mal si digo parados, y también digo mal si digo desempleados, porque ni una cosa ni la otra puede definir el "estado" laboral de los participantes en este curso.

Gente muy joven, viviendo la primera reinvención completa de su vida. Gente preparada que asumía con entereza que ni carreras, ni Erasmus, ni másters, ponían más fácil lo de ser "asalariado"..., así que a otra cosa, mariposa... a trabajar duro para encontrar "El Elemento" que diría Sir Ken Robinson, aquello en lo que pasan las horas sin sentir, lo que nos apasiona, en lo que soñamos desde niños..., para convertirlo en nuestra fuente de ingresos, que eso debe ser la "emprendeduría", que es como se llama ahora al trabajo.

¿Y las empresas? Trabajar para ellas, pero no en ellas, era la idea que rondaba en más de una cabecita. Si siguen reduciendo plantilla, bien tendrán que contratar servicios externamente, alguien tendrá que hacer el trabajo aunque se transforme la relación laboral y pasemos de tener nómina a presentar factura por nuestros servicios.

En el fondo, no es mala cosa... Pasar de tener jefe a tener clientes, de tener horario y fichar a la entrada y la salida, a trabajar todas las horas que hagan falta según nosotros decidamos, de repetir un día tras otro lo mismo, a cambiar de proyecto cada vez que cambiamos de cliente.
Este es el futuro que nos espera a muchos de nosotros.

Así que en estas sesiones, ya no he tenido alumnos, sino profesionales que construían colaborativamente su proyecto personal. Y ha sido un auténtico placer compartir ideas, conocimiento, pasión, temores y alegrías sobre su próximo futuro que pasa por ser dueños de nuestro trabajo.




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