martes, 3 de diciembre de 2013

SAPERE AUDE: Aprendizaje adulto (reflexiones en Alcañiz)


Pedagogía - Andragogía - Heutagogía


Siempre vale la pena salir de nuestra zona de confort y conocer nuevos espacios, nuevas realidades, para agrandar así nuestra visión y comprender un poquito más los mimbres con los que trabajamos.

Así que cuando me propusieron participar en un par de cursos para desempleados sobre Social Media y Community Management en Alcañiz y Teruel no dudé en decir que sí.

Las clases son por la mañana y dispongo de toda la tarde para mí misma, para avanzar en mi libro, para reflexionar sobre mi momento presente, para meditar, para lo que quiera..., porque fuera de mi habitación de hotel hace un frío tan importante que no aguanto más de diez minutos de paseo turístico.


Trabajo normalmente en empresas, para empleados que deben incorporar habilidades digitales a sus competencias profesionales. El trabajar con desempleados me está proporcionando nueva y valiosa información sobre el aprendizaje en los adultos cuando estos no están presionados por requerimientos de su organización, sino que les mueve la necesidad de conocimiento para ampliar su empleabilidad.

andragogía

Así que dispongo del tiempo para reflexionar sobre lo que está sucediendo en las sesiones en las que estoy participando:

Todos los grupos de adultos con los que yo he trabajado son siempre heterogéneos. La diversidad enriquece al grupo pero dificulta las relaciones interpersonales. Se suelen formar grupúsculos a menudo enfrentados entre sí, lo que dificulta a menudo el correcto fluir de la sesión. Se agrupan por niveles, por intereses, incluso por valores... los individualistas frente a los cooperativos, por ejemplo, los optimistas frente a los pesimistas... los que conocen la materia frente a los que la desconocen...

Los subgrupos son importantes para el aprendizaje porque nos permiten trabajar la heterogeneidad a través de la agrupación natural si potenciamos el trabajo en equipos e incorporamos, muchas veces por pura intuición, a los que permanecen aislados, y si deshacemos de vez en cuando esos grupos cerrados para que los individuos conozcan diferentes maneras de pensar y de actuar.

Tal como indican los teóricos del aprendizaje adulto (andragogía), los aprendices maduros valoran el aprendizaje entre iguales, la horizontalidad de la relación con el docente y con el resto de participantes. Todos somos maestros porque aportamos a la sesión nuestra experiencia y conocimiento previos y aprendemos del intercambio entre pares.

La mayor parte de asistentes al curso saben que estamos en la era del aprendizaje permanente (Antropogogía), que desconocemos mucho más que lo que conocemos, que tendremos que aprender a lo largo de nuestra vida en un proceso continuo pero no homogéneo, que cada individuo debe construir su propio desarrollo, eligiendo el cómo, el cuándo, los momentos de aprendizaje..., pero si bien se lo aplican a sí mismos, les cuesta reconocer que el compañero de al lado tiene otros objetivos, otros intereses, otro estilo y otro ritmo de aprendizaje.

Y en relación al docente, al aprendiz adulto le cuesta también aceptar la información que contradice sus creencias o modelos previos. Eso ralentiza el ritmo de las sesiones porque hace necesario el desaprendizaje de creencias obsoletas  que impiden avanzar al aprendiz.

Al adulto le cuesta reconocer ante los demás su ignoracia y en muchas ocasiones finge comprender conceptos o partes de un proceso. Hay que estar muy atento a los pequeños signos de falta de comprensión de los asistentes y conseguir que esos participantes que intuimos que se pierden, sean quienes acaben explicando el concepto al resto de los participantes como sistema para asegurarnos que lo han incorporado (la mejor manera de aprender es enseñar...)


www.sabiduria.com
Así que frente este panorama no hay más que dar un rol protagónico a los participantes y darles voz para que ajusten el diseño, el curso y el ritmo de aprendizaje del grupo. Y eso exige estrategias de aprendizaje que permitan modificar conocimientos existentes y la creación de nuevos conocimientos. Y eso no puede conseguirse a través de una relación tradicional docente-discente, sino recurriendo al modelos constructivistas, centrados en la persona, en sus experiencias previas, para construir nuevas estructuras mentales.

He propuesto construir su proyecto de fin de curso, recurriendo a la experiencia de los demás participantes, que debían aportar sugerencias, explicar experiencias suyas relacionadas con el contenido del proyecto, buscar información en internet y entregársela al autor de cada proyecto.

Tal como dice Vigotsky, se aprende por la interacción con los otros, incentivando además el trabajo colaborativo, reforzando la pertenencia al grupo, dando protagonismo a los aprendices que se convierten, como adultos que son, en los constructores del conocimiento. 

El uso de internet intensifica la eficacia de esta metodología, ya que los datos, la información, no la proporciona exclusivamente el profesor, sino que lo aportan los participantes, permitiendo además el uso de todo tipo de dispositivos en el aula: portátiles, tabletas, smartphones...(BYOD), lo que todavía incrementa más la sensación de autonomía en el aprendizaje.

El docente se convierte en un facilitador de las relaciones entre los participantes, se centra en dar voz a cada uno de ellos y a que no caigan en saco roto las aportaciones que enriquezcan cada proyecto.

Pero como predica Roger Schank en el vídeo que adjunto a continuación, se "aprende haciendo" y el aprendizaje sobre social media seguramente será más eficaz si lo hacen a medida que construyen su propuesta de estrategia digital para las empresas reales a las que presentarán sus proyectos.

La posibilidad, aunque sea remota, de conseguir un empleo o un encargo profesional dependiendo de la calidad del proyecto no hace más que incrementar la motivación para construir el nuevo conocimiento.

Heutogogía, pues, tal como lo definieron Stwart Hase y Chris Kenion, que supone pasar de la acumulación de conocimientos al intercambio de conocimientos, aprendizaje autodeterminado por el aprendiz, en un mundo en el que el trabajo es APRENDER cada día.

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