miércoles, 8 de enero de 2014

Madurescencia: ¿pero no había entrado yo en los años de cosecha? ¿qué hago sembrando?

Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue le impida ser lo que es o lo que será. 

Unamuno



Por cada puesto de trabajo que desaparece en el sector tradicional, se crean 2.6 vacantes relacionadas con perfiles digitales. Silvia Leal, asesora de la Comisión Europea para las nuevas tecnologías y empleabilidad en Emprendedores&Empleo

Me tocaba entrar en años de cosecha. La madurez supone que mis fortalezas son ahora la disciplina que he desarrollado con el tiempo, la experiencia que he acumulado y la coherencia con la que actúo. Sin embargo, el escenario ante el que me hallo hace parecer inútil todo ese bagaje y me exige desaprender y reiniciar mi vida una vez más.

Tocaba replegar velas y retirarse a los cuarteles de invierno. Tocaba volver al hormiguero, al panal y alimentarme de todo lo recopilado durante tantos años, y sin embargo..., entro en una nueva adolescencia: la madurescencia, en la que adolezco de armas para enfrentarme a mi nuevo escenario.

Llevo en el zurrón para este nuevo camino alimento para que sea más sencillo reconstruirme:
Ahora sé que los errores son aprendizajes.
Ahora sé gestionar mi tiempo y entiendo que mi energía personal es limitada y debo administrarla.
Ahora he aprendido a simplificar mi vida, priorizando lo importante sobre lo urgente.
Ahora sé que la felicidad es una actitud frente a la vida, no el fin de un camino.

Pero debo incorporar no sólo nuevas habilidades, sino cambiar la vara de medir, incorporar nuevos valores, nuevas maneras de mirar el mundo, relacionarme y actuar.

Según un estudio de University College of London, que así en inglés queda más serio, se tardan 66 días de promedio en desarrollar un nuevo hábito. 



Así que hoy comienzo el día 1 de los 66 que me quedan por delante para cambiar algunas cosillas que están impidiendo mi completa transformación en una knowmad como dios manda.

Reviso el estudio de IESE "Generaciones y Talento" para encontrar las claves del nuevo escenario y compruebo que, como era de esperar, lo "nuevo" se alimenta de lo anterior adaptándose a las nuevas circunstancias.


http://www.equiposytalento.com/contenido/download/estudios/GeneracionesyTalento.pdf


http://www.equiposytalento.com/contenido/download/estudios/GeneracionesyTalento.pdf

Curiosamente, descubro que pertenezco a la generación Y, y que nada de lo que según Iese son las fortalezas de la generación Babyboomer tienen que ver conmigo. ¿Habré nacido a finales de los 90? Sí, seguramente es eso y uno de mis renacimientos profesionales y también vitales tiene que ver una de mis revoluciones personales al abandonar la Administración Pública y entrar a trabajar en la empresa privada. 

Eso debe ser... Paso de creerme lo de las características generacionales, y prefiero referirme a las "mudas de piel" que he ido realizando a lo largo de mi vida. Así que, seguramente, en este momento tengo 15 años desde mi última gran transformación, estoy en plena adolescencia laboral y, efectivamente son años de aprendizaje, dudas y rebeldía...

Sobrevivir supone reinventarse como diría Darwin:
No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.