Navidad 2014. Feliz 2015.

A pesar de que estas fiestas me ponen mala...

Llegan de nuevo las navidades y parece que algo se estropea en mi cabeza y en la cabeza de los que me rodean, de los que rodean a los que me rodean... y así "ad infinitum". Todos estamos un poco más susceptibles, sensaciones y sentimientos emergen un poco más "a flor de piel". Nos sentimos frágiles.

Y es que perdida la inocencia de la infancia, la Navidad se convierte en el pequeño suplicio anual de recordar con dolor a los que ya no están y hacían que estas fiestas fueran mágicas, a los que perdimos por el camino y sin embargo añoramos, a los que quisimos y no nos quisieron...

Estoy incómoda, irritable. Comienzo a programar comidas y regalos. Como cada año quisiera huir a un rincón lejano y cálido del planeta en el que no se celebren estas fechas, pero sé que no tendré el arrojo suficiente... como cada año...

Bajo del altillo el árbol de mentirijillas y el pesebre que sé que acabaré colocando en la entrada porque no hay que perder las tradiciones. Y me río de mis frecuentes contradicciones.

Y a pesar de todo, desde la niña que fui, sigo creyendo que el 2015 será el mejor de los años. Y eso es lo que os deseo a todos y cada uno de los que seguís este blog.


 

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