lunes, 30 de marzo de 2015

#FOW El futuro del trabajo: humano, muy humano


Tengo una amiga que coge la mano de Angelines de 92 años y le canta suavemente al oído: "me importas tú, y tú, y tú, y solamente tú..." y a Angelines se le llena el rostro de lágrimas y sonrisas.



Y tengo otra amiga que ha adoptado un cachorro lazarillo durante su entrenamiento para podérselo entregar a Pablo, ciego de nacimiento, perfectamente adiestrado.

El mismo Pablo que es fisioterapeuta muy reputado porque sus manos reconocen con una sensibilidad extraordinaria, contracturas, nudos y tensiones.

Y tengo un amigo que analiza con ojo crítico miles de datos y prepara informes que resumen tendencias y anticipan problemas. 

Y mi amiga de la facultad, de cuando estudiábamos filología, se inventa preciosas frases motivadoras que luego aparecerán en tazas, camisetas, delantales...

Y tengo un amigo que tiene unas manos de oro. Es magnífico con la madera, con el hierro, con el plástico, todo lo que toca se convierte en sus manos en un objeto hermoso y útil. Ahora está emperrado en resucitar viejos oficios casi extinguidos y talla mascarones de proa para barcos de vela, inventa artísticas grecas y cenefas para estampar en tela, teje en mimbre paragüeros, lámparas y baúles, recicla y sopla botellas de vidrio con las que hace nuevos e insólitos objetos...

Y tengo un amigo cuentista que las tardes de los domingos nos reúne frente a una copa y una tapas y desgrana con maestría de actor una historia tal vez entresacada de Las Mil y una Noches, tal vez de un blog.

Y un amigo de la infancia aficionado hasta casi la locura al aeromodelismo declara que quiere ser piloto de drones, mientras que un conocido mío trabaja para cuatro compañías simultáneamente en cuatro proyectos que nada tienen que ver entre ellos, lo que le obliga a desarrollar cuatro "oficios" a la vez.

Conozco a un antiguo alto ejecutivo de una multinacional que después de cientos y cientos de comidas de trabajo con clientes, se ha convertido en experto gourmet y crítico gastronómico de una exitosa revista de negocios y management, y recorre restaurantes y hoteles a la busca del lugar perfecto, en cualquier ciudad del país y del mundo, para una comida de negocios.

Este me ha presentado a un cocinero que trabaja en casas particulares preparando comidas y cenas para tus invitados.

En una de estas cenas conocí a jovencísima "youtuber" que explica en sus vídeos cómo sacarle provecho a cada APP (aplicación), herramienta, recurso de Internet en tu smartphone, tu tablet, tu ordenador...

Y sé de uno que ha cambiado la función que constaba en su tarjeta y de "Responsable de Recursos Humanos" ha pasado a "Responsable del Capital Humano" y en pequeño, a continuación, Gestor Social. Y en su equipo hay una persona que se dedica exclusivamente a analizar las redes sociales en las que interactúan los profesionales de la organización, la red de contactos que mantienen y la información que comparten, para encontrar nuevos colaboradores y proveedores y la mejor información sobre el sector.

Y vivo rodeada de freelancers a los que encuentro a menudo trabajando o reunidos en los espacios de coworking gratuitos que facilita el Ayuntamiento, o sencillamente en un bar que ofrece acceso gratuito al WIFI. Autónomos que trabajaban por cuenta ajena hasta hace muy poco y que, en su mejor momento profesional, han sido expulsados del sistema y obligados a una emprendeduría que nunca entró en sus cálculos, pero que es su única salida laboral porque el mercado de trabajo no quiere trabajadores maduros.

Y así seguiría enumerando nuevas maneras de trabajar... porque muy lentamente vamos abandonando la idea del trabajo como explotación: mi tiempo a cambio de dinero, para aproximarnos paso a paso, al ritmo que marcan las tecnologías, al trabajo como medio de desarrollo humano que además nos proporciona un medio de vida y un canal de participación social.

Como dice Jeremy Scribens estamos transitando de organizaciones basadas en "hacer más con menos", compartimentando el trabajo en silos con una mentalidad de déficit, hacia organizaciones con mentalidad de abundancia, centradas en "hacer más con más", conectando talentos y fortalezas, viviendo la organización como un ecosistema de participación de la comunidad conectada.

Gurúes, vendedores de humo, charlatanes varios..., nos empujan a seguir nuestra pasión, renunciar a nuestro trabajo y seguir nuestra pasión. Hablemos mejor de poner corazón en lo que hacemos, prefiero hablar de emoción y compromiso. De entregarnos a los proyectos que tengamos entre manos.

Trabajar desde el corazón supone crear un lugar, el lugar de trabajo, que se manifiesta en la creación de una cultura del trabajo basada en el "cuidado" y el "empoderamiento" de las personas.

El "lugar" del trabajo es un lugar para aprender, para mejorar nuestra habilidades y actualizar nuestra forma de pensar, para colaborar en equipo para alcanzar el éxito de nuestro proyecto común. Para crecer y desarrollarnos profesionalmente ganando influencia e impacto personal y de nuestra comunidad/organización. 

Es el lugar para desarrollar el trabajo bien hecho, para dejar las cosas mejor que las encontramos. Para que crezcan beneficios, talento e impacto.