Economía de la longevidad: UNRETIRED #GoldenWorkers

La revolución demográfica, el futuro del trabajo y los trabajadores del futuro.


Hasta hace poco 1/3 de la población trabajadora se renovaba cada 15 años.

Gran parte de esa renovación se hace ya robotizando, mecanizando, sustituyendo por máquinas a trabajadores de todas las edades. La pérdida de puestos de trabajo es continua y no parece que vaya a cesar, la contratación de nuevos trabajadores es mínima y la duración de los contratos cada vez más breve. 

El acceso de los jóvenes al trabajo se produce cada vez más tarde y en lugares más precarios porque para acceder a un puesto de trabajo de mayor cualificación y retribución se exige experiencia, mientras a la vez, se acusa a los trabajadores sénior de estar desactualizados, de ser poco adaptables y de carecer de la energía de los jóvenes. Y así parece que la solución de todos los males está en las máquinas que no cometen errores y que cuando quedan desactualizadas se cambian por otras más modernas y ¡asunto resuelto!

Índices de natalidad por los suelos, incremento continuado de la esperanza de vida..., hacen que la población trabajadora sea cada vez más mayor y que las organizaciones deban plantearse sistemas de retención del talento sénior, en lugar de sistemas de jubilación anticipada, única medida que, hasta ahora, parecía ser la preferida para reducir costes y extinguir puestos de trabajo. 

Así pues el relevo generacional se está haciendo cada vez más difícil: disminuye el número de jóvenes, disminuyen los puestos de trabajo, cada vez vivimos más con mejor salud..., parece evidente que, ¡el talento senior será imprescindible!


Los trabajadores de edad, los Golden Workers, los mayores de 50, ya no son lo que eran.


Los babyboomers crecimos en una época de prosperidad y un clima de negocios en expansión. Las ciudades crecieron con nosotros, aparecieron los suburbios y en nuestra infancia se produjo el gran boom de la industria manufacturera que hizo que nuestras madres dejaran de zurcir calcetines y los compraran a buen precio por docenas.

Y por primera vez en la historia, cuando entramos en nuestra primera juventud, fuimos vistos como consumidores preferentes. Fuimos la primera generación que se permitió el lujo de vivir la adolescencia en lugar de pasar de la niñez a la edad adulta de trabajo.


Imagen: Entre el caos y el orden

Mis padres, niños en la guerra civil, querían para sus hijos mayor prosperidad y cultura, pensaron en comprar una casa, tener un coche, aunque sólo fuera un 600, planificar una vacaciones y finalmente..., tener más libertad, y así nació la "cultura juvenil" de exaltación de esta época de la vida, inexistente hasta la segunda mitad del siglo XX. Los jóvenes iniciaron el camino de la transformación social que en España vivimos fundamentalmente entre los años 70 y 80 y que supuso la llegada de la democracia, la incorporación de la mujer al trabajo, la revolución sexual... y tantos otros cambios que hicieron de lo "joven" un estado deseable en cualquier etapa de la vida.

Se asimiló "joven" a "creador", "optimista", "potente", "rebelde", "innovador" y se consideró que los mayores de 45 años pertenecían al grupo de los "conservadores", "caducos", "trasnochados", "antiguos"..., "viejos".

Frutos de aquellas lluvias, tenemos hoy los lodos de la discriminación por edad y el pánico a envejecer que recorre a todas las generaciones y que confunde "envejecer" con "enfermar".

Llegada la revolución demográfica en la que ya somos más los mayores de 50 que los menores de 18, cada vez hay más confusión acerca de qué comportamiento es el adecuado para grupo de edad, que tan claro tenían mis padres o mis abuelos. Vivimos una sensación de intemporalidad que hace cada vez más difícil distinguir a las personas por su edad.

Los abuelos de hoy en día (con un aspecto más joven que nuestros propios abuelos, pero con más años, ya que nuestras hijas tienen su primer hijo mucho más tarde que nosotras...) gastan su dinero en asistir a conciertos de rock, o hacerse con unos míticos vaqueros que no pudimos comprar a los 18 años, o acudir, como si no hubiera un mañana, a gimnasios y balnearios, y a consumir compulsivamente tratamientos antienvejecimiento y mágicos regímenes de adelgazamiento.

¿Dónde quedaros las mecedoras, el punto de media y la petanca? Reservados para la que ya se llama "la cuarta edad" que coincide con la de la vejez que entra en la fase de dependencia. (Por cierto, la población en situación de dependencia supone en España el 8,5% de la población total, y el 34% de mayores de 65 años en 2015).

Así que pertenezco a una generación sana, con una expectativa de vida de 22 años de media a los 60 años. La longevidad que nos espera marcará nuevas diferencias sociales y así los ricos disfrutarán de una vejez saludable y transhumana (cyborg) porque podrán pagarla y los pobres, aunque también disfrutarán de una gran longevidad, su vejez será dependiente y estará llena de dolores y molestias.

Un tercio de la generación del babyboom puede considerarse acomodada económicamente, otro tercio tendrá que ingeniárselas para inventar nuevas maneras de convivencia y entrar de lleno en la economía del compartir o el consumo colaborativo (sharing economy), y el otro tercio no podrá permitirse el lujo de retirarse y deberá seguir trabajando más allá de la edad de jubilación.

Ken Dychtwald, gerontólogo, experto en temas relacionados con el envejecimiento y con lo que él llama la economía de la longevidad, afirma que el 77% de los boomers quiere seguir trabajando después de la edad de jubilación, aunque no a tiempo completo y que más de la mitad de ellos quisieran probar algo nuevo, un nuevo reto, una nueva posición, un nuevo proyecto. (y yo creo que el 23% que quiere retirarse lo desea porque lleva más de 20 años en el mismo puesto de trabajo, realizando el mismo trabajo y rodeado de las mismas personas y ese es el principal impedimento para nuestro desarrollo profesional y... personal).

Los boomers, sigue diciendo Dychtwald, quieren que su vida tenga sentido y no será extraño que inicien un nuevo proyecto, una nueva aventura en el momento en que dispongan de más tiempo para aprender algo nuevo o para regalar su conocimiento y experiencia.


Imagen: BusturiaConsulting


Los Golden Workers queremos seguir aportando cambio y transformación tal como hemos ido haciendo a lo largo de nuestra vida en las sucesivas etapas, o ciclos, por los que hemos pasado y que nos han traído hasta este momento de esperanzador cambio de modelo, crisis que pone en marcha una nueva transformación de la que nuestra generación es también "arte y parte".













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