Reflexiones de una inmigrante digital: Cambiar para crecer, adaptarse o desaparecer

Me dedico desde hace unos meses a la alfabetización digital, que aunque suene fatal, tiene ese punto "mesiánico" que me pone y me impulsa a seguir.
Pero las cuatro reglas del desarrollo de habilidades digitales me saben a poco.
Cuando me quedo sola frente al ordenador, buceo en internet intuyendo, más que teniendo la certeza, las inmensas posibilidades de las herramientas de la web 2.0 en el aprendizaje adulto.
No hablo sólo del desarrollo de PLE's o herramientas como Symbaloo, sino de la forma en que he variado mi forma de acceder a la información, mi forma de leer y mi forma de relacionarme con otros a través de internet.

Me miro a mí misma, inmigrante digital, que asistió al nacimiento del sistema Windows o al del ratón y que recuerdo con cariño necesitar toda la superficie de una mesa para utilizarlo, y observo detalladamente cómo interactúo con mi ordenador/IPAD/Blackberry.

Mi primera observación tiene que ver con la facilidad con la que me salgo del plan de navegación trazado. Algo tiene la red que si empiezo a trabajar el tema de PLE (Entornos Personales de Formación), acabo visionando el último anuncio argentino graciosísimo en YouTube.
Es inevitable, supongo que la palabra "navegar" algo tiene que ver con este fenómeno. Por más que lo intento, una cosa lleva a la otra, que lleva a otra, a otra, para acabar siempre en YouTube.


Difícilmente trabajo sobre una única pantalla. Acabo siempre con una multitud de ventanas abiertas, entre las que siempre están Twitter, Facebook y Google Reader, aunque este último en decadencia (lo uso poco, la información novedosa me llega por Twitter).
Yo provengo del mundo de los Recursos Humanos y no del Marketing y eso ha hecho un poco más dificultosa y lenta mi comprensión del potencial de las redes sociales desde el punto de vista profesional.

 Supongo que por este "lento y dificultoso" aprendizaje (insisto, inmigrante digital), aún realizo por hábito muchas operaciones "a la vieja usanza" (es curioso lo que hace la prevención y el recelo: cuando compro por internet repito todo el circuito de compra dos veces porque la primera, en cuanto llego a la pantalla definitiva de compra no puedo evitar cerrar la pantalla y... vuelta a empezar) y desaprovecho nuevas herramientas que simplifican el trabajo:
Acudo a webs que acortan URL en lugar de hacerlo desde el mismo Twitter. Utilizo demasiado a menudo la "impresión de pantalla" que luego recorto, en lugar de descargar imágenes o guardar webs.
Escribo sobre papel y con pluma los "artículos" que luego serán posts en mi blog.
Imprimo demasiados documentos en lugar de leerlos en pantalla y guardarlos en Delicious (sólo ha faltado además la amenaza de cierre).

Abro demasiado a menudo mi correo de gmail que ya he visto en mi blackberry, en lugar de abrir sólo los mensajes con anexos.
Respondo con mensajes kilométricos desde mi blackberry aunque tenga que pasarme un buen rato retrocediendo letras, borrando, repitiendo...
Desisto de acentuar porque domino mal la bolita de trackpad.

Soy de esa generación a la que le cuesta un montón compartir y colaborar, expertos en esfuerzos individuales y que confundimos la desorganización con la falta de tiempo. Así que no elaboro listas en Twitter, ni en Spotify y confío totalmente (ingenuamente) en mi memoria y mi capacidad de discriminación.

Tampoco intervengo en los debates de Linkedin. Mis actuaciones son más individuales y narcisistas. Comparto enlaces o comentarios de otros, anuncio nuevos posts en mi blog, pero nada de conversar... qué poco 2.0 soy!!!


Creo que sí soy 2.0 en mi forma de leer pantallas, en diagonal, entrecortadamente, a saltos, bajando y subiendo sin parar el scroll, jamás completo la lectura de una página. Si hay mucho texto, el dedo se me escapa indefectiblemente hacia la tecla de impresión...

Dicen que cada vez buscamos en Google más por frases que por palabras. En mi caso esta evolución la tengo clara, aunque lo que predico -conocer a fondo la sintaxis de Google para realizar búsquedas eficaces- no me lo aplico y ni siquiera uso las comillas.

Cada vez que accedo por primera vez a un nuevo recurso o a uno que descononozco, entro momentáneamente en pánico.

Por dios, ni siquiera sé desactivar los correctores ortográficos automáticos... horror!!!!

Pero estoy conectada, y le saco a internet y, en concreto, a las redes sociales un jugo extraordinario.

Todo esto me provoca una reflexión muy interesante sobre cómo transmitir habilidades digitales a inmigrantes digitales como yo: siguiendo sus propias lógicas y circuitos, no con las lógicas y recorridos de los nativos digitales que nos aturden y nos retraen: viejos métodos para adquirir nuevas tecnologías, que no nuevas habilidades.
Mi objetivo personal es incrementar mi participación en conversaciones, reducir hasta la mínima expresión los monólogos a los que soy tan aficionada... buen propósito para el 2011.
Os dejo un "viejo" vídeo que me hizo sonreír en su día.


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