¿Están algunas organizaciones haciéndose el "harakiri"?

Ayer comí con Ferran Ruiz. Me regaló el libro en el que ha colaborado: "Consideracions sobre l'educació a Catalunya i les TIC" y una estupenda charla en un restaurante suizo recién inaugurado en la calle Calvet. Una charla de aquellas que te hacen olvidar lo que has comido, pero sentir que estas llena de nuevas "sinapsis".

Hablamos sobre todo de la relación entre el modelo educativo actual y los modelos empresariales, de lo poco que se investiga en este país y la poca relevancia que en ambas instituciones, la escuela y la empresa, tienen los individuos, las personas y su potencial creador e innovador...

Y esta mañana, al revisar twitter, me he encontrado con un post magnífico titulado "Talent on Air",  de mi admirada Mª Jesús Salido @odilas en su blog: Proyectos, Personas, Pasiones,  que resume, como si nos hubiera oído ayer en nuestra comida, el núcleo central de nuestra charla.

Reproduzco los fragmentos que me han parecido más interesantes:

"El talento resiste cada vez menos el corsé de las empresas. Los buenos se van. Han descubierto que solos, organizándose con otros de forma temporal, ya no necesitan a la empresa para ganarse la vida, ni siquiera para conseguir posicionamiento e incluso relevancia en un determinado mercado.
Es más, conozco cada vez más casos de gente que “florece” precisamente cuando sale del paraguas empresarial."



"El talento se escapa de las organizaciones precisamente cuando estas más necesitan reformular su oferta y acelerar los procesos de innovación."


 ¿Qué está pasando? ¿Por qué algunas empresas están destruyendo su única riqueza real: las personas?


No es posible realizar el mismo volumen de trabajo que hace tres años con la mitad de personal. No se puede incentivar el aumento de la productividad con la amenaza, el miedo y el desprecio. No se puede promover la adscripción a la organización y la fidelidad a la marca, rebajando los sueldos y subiendo el bonus de los directivos...


¿Están algunas empresas haciéndose el "harakiri"?


Porque lo que sugiere Mª Jesús Salido :


"Pero en realidad no se van. No es como antes. No se van a otra empresa para favorecer a la competencia (aaahh o conmigo o contra mi!).
Sencillamente, se van y se quedan como agentes libres, "flotando en el aire", con una capacidad de conectividad (también con la empresa que dejaron!) impensable desde dentro de los muros corporativos; con una capacidad de generar conocimiento y valor difícilmente financiable por las estructuras de costes cortoplacistas tan habituales en nuestro ecosistema empresarial. Están ahí, asumiendo riesgos (tan necesarios para la innovación) que no se toleran en las organizaciones tradicionales.
Están ahí, en definitiva para devolver (si el sistema es hábil y reacciona), mucho más valor del que les exprimía por una nómina.
 

Son los nuevos departamentos (externalizados) de I+D.
 

Se invierte la pirámide de la gestión del talento: Se externalizará aquello valioso, y desde la empresa se gestionarán Redes externas de innovación que "enchufen" propuestas a las estructuras rígidas que las penalizaban. Y se mantendrá en nómina aquellos profesionales cuyo ciclo de renovación del conocimiento sea más lento, más estable, más estándar.
 "



Esto, se da en muy pocas organizaciones: lo normal es que roto el lazo con la organización para la que trabajaste hasta hace poco, sea casi imposible establecer nuevas vías de colaboración.


Se que lo que apunta Mª Jesús Salido es tendencia, pero por ahora parece que son más los casos en que las organizaciones están poniendo en peligro su propia supervivencia, expulsando el talento y quedándose en muchas ocasiones, con las personas grises que no ponen ni pondrán nunca en cuestión las tradicionales maneras de trabajar y producir, y que tampoco tienen la "chispa" para inventar esas nuevas fórmulas necesarias para salir de esta crisis.


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