miércoles, 28 de septiembre de 2011

Aprendiendo del grupo: cuando más se aprende es enseñando

Desde hace dos semanas no hay día sin sesión de formación, no hay día sin nuevas miradas curiosas, sin nuevos oídos atentos a mis palabras y cada día también me sorprendo al ver cómo me manipula el grupo, cómo consigue cambiar el discurso que tenía preparado. Cómo percibo hasta el más mínimo rechazo o complacencia, cada gesto a favor o en contra que van guiando mi pensamiento y mis palabras.

Jamás explico lo mismo aunque me lo proponga, nunca me paro en la misma imagen, ni dedico el mismo tiempo a cada idea.

El grupo manda y ordena, late al unísono  como un sólo ente y transforma mis intenciones, modifica mis objetivos, cambia mis estrategias.

Retomo el control de mí misma lentamente e incorporados los deseos del grupo, navegamos por mares comunes...