sábado, 31 de diciembre de 2011

Trabajo y madurez: mantener la empleabilidad más allá de los 50

Empiezo el 2012 revisando mi Google reader y entresacando lo que me parece más interesante en el primer lunes laborable del año, mientras reviso todo lo que tengo pendiente y pongo orden en mis papeles, para empezar como dios manda este 2012 de terribles augurios y predicciones apocalípticas.


Me asomo a este recién nacido año sacudiéndome los miedos que nos han metido en el cuerpo desde la tele y los medios de comunicación hasta los vecinos de mi escalera, rodeada de amigos en crisis, en profunda y completa revolución interior acorde con el cambio de paradigma acelerado en el que estamos y que parece que no ha hecho más que empezar.


Leo en un artículo de opinión de la CNN: ¿Están los puestos de trabajo obsoletos?, que asiste asustado a la desaparición de empleos y puestos de trabajo "de toda la vida" por culpa de internet, sin ver que está cambiando el concepto "trabajo" y aún más el concepto "empleo".


El "EMPLEO" se muere lentamente y muchos de los que hoy en día están empleados, lo están en oficios en vías de extinción o en radical transformación.  Y todavía no hemos aprendido a autogestionarnos y agregar valor, a trabajar bajo contrato puntual y por proyectos.


Cambian las competencias que se requieren para moverse en este nuevo "mercado de trabajo" GIG.


Y en ese sentido repaso la selección y definición de competencias clave para el sigloXXI que propone el proyecto DESECO de la OCDE y que titula "Competencias necesarias para el bienestar personal, social y económico":



Sigo leyendo y reviso un fragmento de un magnífico post de Dolors Reig en su blog EL CAPARAZÓN


Las nuevas habilidades o competencias necesarias serán:
  1. Dar sentido.
  2. Inteligencia social.
  3. Pensamiento adaptativo y novel: Es la habilidad de pensar y encontrar soluciones y respuestas más allá de lo que la memoria dicta o basándose en reglas. (lo hemos llamado anteriormente intuición, flexibilidad, observación y cambio, beta permanente, etc.)
  4. Competencias transculturales (es necesario recuperar la función del antropólogo en los medios sociales)
  5. Pensamiento computacional. (también relacionado con la intuición, flexibilidad, observación y cambio, beta permanente)
  6. Alfabetización en “nuevos” medios (en cuanto a formato pero sobre todo en cuanto a su carácter interactivo, social, que los acerca a las tradicionales ciencias sociales)
  7. Transdisciplinariedad (nos acercamos, creo, a perfiles profesionales más amplios que nunca antes. La importancia reside en el proyecto concreto de estudio, que siempre requerirá, además, de un equipo multidisciplinar enredado)
  8. Mentalidad orientada al diseño (Design Mindset)
  9. Gestión de la carga cognitiva: Entendida como la capacidad de discriminar y filtrar la información por orden de importancia, y para entender cómo aprovechar al máximo el funcionamiento cognitivo mediante una variedad de herramientas y técnicas. (Desde el documentalista al “curador” de contenidos a los expertos en productividad)
  10. Colaboración virtual.


El descenso de la tasa de natalidad desde hace más de diez años, la actual falta de contratación debida a la crisis, nos presentan un futuro cercano con más del 30% de "ageing workers", trabajadores mayores de 50 años con competencias y habilidades que nada tienen que ver con las mencionadas que paliarán su falta de destreza digital y social con la experiencia acumulada. Trabajadores que además y de forma creciente no tendrán un "empleo" sino una "especialidad", que deberán ofrecer su trabajo de forma puntual a una organización si hacemos caso a la tendencia en materia de trabajo que hemos comentado.


Actualmente la discriminación en el trabajo por edad es tan importante como la discriminación por sexo (si no más) y en un primer momento de este cambio de escenario laboral que estamos viviendo, se optó por la jubilación anticipada de un importante colectivo de trabajadores en su mejor momento productivo con la consiguiente pérdida de capital intelectual. En este momento en la mayor parte de remodelaciones (ERE),  y por cuestiones de precio, los trabajadores más afectados son precisamente los senior, obligados a convertirse en trabajadores por cuenta propia para, en muchos casos, seguir manteniendo una relación laboral con la misma organización que lo expulsó.





Pero a pesar de esta discriminación, el envejecimiento de las plantillas es irreversible y paralelo a este envejecimiento se está produciendo un cambio en la organización del trabajo, los métodos, las herramientas y las cargas de trabajo con mayor rapidez que la capacidad de adaptación de los profesionales que hará necesario que en las organizaciones se desarrollen procesos para evitar el desplazamiento o la fuga de los trabajadores maduros:



Al margen de los prejuicios, si analizamos los cambios en la capacidad de trabajo a lo largo de la vida laboral, podemos observar que sustituimos unas habilidades por otras que compensen cualquier pérdida de nuestra capacidad productiva, aunque sí que parece cierto que el paso de los años nos alejan de trabajos que requieran esfuerzos físicos o habilidades manuales de nuevo aprendizaje. Pero es cierto también que en nuestro mundo descienden de forma vertiginosa los empleos relacionados con la fuerza física, mientras se incrementan a la misma velocidad los relacionados con la gestión de la información y de las relaciones.

Según  en su web,
"... en el proceso de envejecimiento, desde el punto de vista de la vida laboral, los cambios más importantes en las funciones mentales están relacionados con el debilitamiento de la precisión y la velocidad de la percepción. Los cambios se refieren a todo el sistema humano de procesamiento de la información: (1) el sistema sensor  y perceptivo que se encarga de recibir información a través de los sentidos, (2) el sistema cognitivo que procesa los datos de los sentidos y la memoria del sistema, y ​​(3) el sistema motor que es responsable de la realización de las funciones de decisión. Al parecer, el funcionamiento de los tres sistemas disminuye con la edad.
Las funciones de procesamiento de la información cambian muy poco en el curso de la carrera laboral. Además, algunas funciones cognitivas, tales como el control de uso del lenguaje o la habilidad para procesar problemas complejos en situaciones de inseguridad, mejoran con la edad. La velocidad y la precisión puede ser sustituidas por la alta motivación de los trabajadores de más edad y la experiencia y la sabiduría que han reunido a lo largo de su vida laboral. A pesar de que la velocidad de aprendizaje puede disminuir con la edad, el proceso de aprendizaje real no depende de la edad de una persona. Una fuerte motivación para aprender también puede compensar la velocidad de aprendizaje más lento..."

Así que, 
Es previsible que la tasa de empleo de los trabajadores de más edad (55 años y más) aumente en los próximos años.
Es necesario que las organizaciones hagan lo posible para retener esa experiencia y para actualizar las competencias y habilidades de estos trabajadores que serán en el 2020 más del 30% de la fuerza de trabajo, según constatan las estadísticas de la UE.
Esas competencias y habilidades tienen que ver con la gestión de la información y la gestión de las relaciones y se enmarcan en gran medida en herramientas y recursos a los que se accede a través de INTERNET.
El modelo de marco laboral emergente tiene que ver con trabajadores por cuanta propia que se relacionarán con las organizaciones de forma puntual y para la realización de un proyecto concreto.

LA REVOLUCIÓN ES AHORA HORIZONTAL




¡LA REVOLUCIÓN MADURESCENTE YA HA COMENZADO!