jueves, 29 de agosto de 2013

Proyecto SENSEI: reactivación de Golden Workers #Madurescencia

INTRODUCCIÓN

SENSEI


Sensei (先生?) es el término japonés que designa a un maestro, un sabio o a una persona docta.
Literalmente, sensei significa "el que ha nacido antes", a partir de los caracteres kanji sen ( antes?) sei ( nacer, vida?). O bien desde la filosofía como "el que ha recorrido el camino".
Según los japoneses tradicionales, se le denomina así porque la única diferencia que hay entre un alumno y un maestro es que éste simplemente ha nacido antes, y que posee tanto el conocimiento como la experiencia, y por eso puede enseñar. (De la WIKIPEDIA)



La generación babyboomer está inaugurando su "segunda edad", el momento en el que se funden salud y conocimiento, el momento en el que la experiencia acumulada acorta los caminos para llegar a la solución de un problema, muestra los atajos para ahorrar energías y dota de lucidez para entender a los otros: la edad de oro.

Merece la pena hacer un alto en el camino y entrar de lleno y sin miedos en la madurescencia, ese momento de revisión profunda del camino andado para inaugurar, con nuestra bolsa de "talentos" centuplicada, la etapa del autoconocimiento pleno y la máxima creatividad. Nos esperan muchos años de cosecha y recolección, y eso nos permitirá elaborar una nueva realidad propia y contribuir en la construcción de un nuevo modelo social y económico basado en la colaboración.

Pero esta "buena nueva" se ve empañada por la agonía de las viejas estructuras organizativas, inamovibles, estancadas en los viejos valores de la sociedad industrial, que enturbian la vista del horizonte:

Nos amarga pensar que nuestro trabajo no está a la altura de nuestros ideales y ambiciones juveniles.

Nos duele la enorme brecha salarial entre nosotros y nuestros jefes.

Nos agobia mantener la dedicación exclusiva a nuestra empresa cuando tenemos que ocuparnos de nuestros padres, nuestros hijos, nuestros nietos...

Sospechamos que vamos a tener que trabajar hasta una edad muy, muy avanzada porque somos hijos de la sociedad de consumo y nos cuesta reducir gastos y nivel de vida.

Poseemos un montón de competencias y habilidades que son cada vez menos relevantes para la nueva manera de trabajar en nuestras organizaciones.

Nuestra carrera profesional ha tocado techo... hay que dejar paso a las jóvenes generaciones...

Aburridos y quemados después de tantos años en el mismo puesto de trabajo, suspiramos por una jubilación que tardará muchísimo en llegar.




Ha llegado el momento de mudar de piel.

Nuestras células cerebrales pueden encogerse por falta de estimulación. La falta de pasión deprime nuestro sistema inmunológico y nos deja más vulnerables a las enfermedades La energía bloqueada nos causa cansancio crónico...

La decepción nos inunda y desde el fondo del pozo nos lleva a muchas nuevas formas de inspiración; nada está perdido, se trata de un nuevo comienzo:

Nos detenemos por un momento a evaluar lo recorrido y buscamos un importante margen de mejora. Cambiamos nuestra mente para que pueda funcionar mejor a medida que envejecemos. Ponemos en cuestión todas nuestras suposiciones sobre qué hacemos aquí y qué pensamos lograr. Se trata de un reajuste a mitad de camino para asegurarnos de recorrer la segunda edad en las mejores condiciones posibles. Salimos de los años de "supervivencia" para entrar en los años del "dominio".

En la MADURESCENCIA podemos convertirnos en simples repeticiones de nosotros mismos en la etapa de la primera edad adulta o descubrir algo nuevo y diferente a lo que enfrentarnos desde la experiencia y la sabiduría colectiva.

Mudar de piel supone imponerse una férrea disciplina de aprendizaje..., desaprender todo aquello que ya no nos es útil e incorporar sin descanso nuevos conocimientos y habilidades necesarios para nuestro presente pleno.

Mudar de piel supone abandonar  el individualismo que defendían los viejos valores del liberalismo salvaje y entrar de lleno en la sociedad de la colaboración en la que estamos conectados y compartimos conocimiento.

Mudar de piel supone reinventar el oficio, incluso cambiar de oficio, retomar sueños abandonados, ilusiones perdidas, proyectos soñados...




Mudar de piel supone ocuparse, preocuparse, ayudar a otros desde nuestra experiencia y conocimiento. 

Mudar de piel supone aprender de otros, pedir ayuda, copiar, imitar, ser vulnerable... "antifrágil".

Mudar de piel significa mantener los vínculos, amar y enamorarse, gozar de la soledad deseada y hablar con desconocidos, convivir.

Mudar de piel significa "aportar", ser productivo, contribuir a la construcción de un mundo mejor.

Introducción al Proyecto SENSEI de reactivación de plantillas maduras en las organizaciones. #madurescencia