Ataque de madurescencia: El frío inhibe la producción

Marta y Laura en la madurescencia
Amanece de nuevo un domingo frío y gris. Estoy preocupada: muchos proyectos, muchas propuestas sobre la mesa, pero pocos encargos. Ha empezado duro este 2012...


Me llama mi amiga Marta y como en los viejos tiempos de nuestra primera juventud, nos tiramos una hora al teléfono. Me siento algo anticuada charlando desde mi teléfono fijo que casi nunca uso y sobre todo porque ya no está mi padre para reñirme.


Ya no recordamos los tiempos de un solo canal de TV, una única línea de teléfono y de que el butano se acababa siempre cuando estabas enjabonada en la ducha.


Marta es de mi quinta, ha tenido que reinventarse varias veces a lo largo de su vida laboral. Tuvo negocio propio, empresa propia y la globalización la obligó a cerrar. Ha sido "empleada" en varias empresas y la experiencia acumulada ha sido su mejor seguro laboral... hasta hace un mes. 


Su empresa le propuso que se hiciera autónoma y que pasara a facturar por proyecto, por venta realizada... Llevo meses escribiendo sobre esta tendencia, pero cada vez que le sucede esto a un amigo o a un conocido mío se me encoge el estómago y lo vivo como una amenaza a toda mi generación, no puedo evitarlo.


Marta ha dicho que no, que prefiere volver a reinventarse completamente que cambiar la relación con la empresa para la que ha estado trabajando estos últimos años. Puestos a cambiar... prefiero ser mi propia dueña de verdad, puestos a cambiar... mejor algo nuevo que me enriquezca y que me haga crecer, puestos a cambiar... miremos hacia delante y no insistamos en más de lo mismo.


Marta dice que el frío inhibe la producción y el consumo, que el año ha empezado tan mal porque está haciendo mucho frío y eso bloquea, paraliza... tiene razón.


Reformas laborales que parece que estimulan el despido, la destrucción de empleo. Recortes salariales que disminuyen la capacidad adquisitiva y por lo tanto paralizan el consumo... ¡no entiendo nada! ¿será por el frío?


Y, sin embargo, Marta (y yo) es optimista. De nuevo ante un reto, inaugurando una nueva etapa vital, otra aventura que hay que aprender a vivir con intensidad, ¡jamás quedarse encogida esperando a que pase la tormenta!... Salir al mundo y otear dónde están las nuevas oportunidades, analizar qué tenemos realmente diferencial en nuestra mochila y ofrecerlo sin miedo. Ataque madurescente superado.


Al colgar (qué magnífico es tener amigos!!!) vuelvo a mis lecturas dominicales y tropiezo con un artículo de Lynda Gratton que me viene al pelo, que vuelve a poner el foco sobre la responsabilidad de cada trabajador sobre su destino y que resumo:




La relación entre las empresas y sus empleados está experimentando un cambio fundamental: De la antigua relación padre-hijo se está llegando a una relación mucho más equilibrada de adulto a adulto.
Para saber si nuestra posición en la empresa es de adulto nos debemos hacer las siguientes preguntas:


. ¿Estoy dejando que el contexto me abrume?
Uno puede sentir que no hay opciones laborales si se centra en su propio contexto. Es necesario en este momento abrir nuestra mirada a un entorno mucho más amplio que el nuestro cotidiano para ver dónde están las nuevas oportunidades (BRIC) e ir a por ellas. Los adultos construyen su propio contexto.


. ¿Soy tecnológico?
Una tendencia que se observa es que no es simplemente la edad la que define a los trabajadores técnicamente hábiles. Muchos trabajadores acceden a herramientas tecnológicas de forma particular, mucho antes de que se las proporcione su empresa.


.¿Incremento y desarrollo mis competencias?
Estamos pasando del "Yo trabajo para comprar cosa y eso me hace feliz" a "Yo trabajo para aprender cosas que me conviertan en permanentemente empleable."


.¿Tengo el coraje de tomar decisiones difíciles?
Estamos ante nuevos escenarios de trabajo en los que incide de forma importante la longevidad y la demografía. Así que hay que tomar algunas decisiones:
Construir una carrera laboral que nos permita trabajar durante más tiempo.
Ahorrar una parte significativa de los ingresos pensando en la jubilación.
Intentar reducir el consumo y vivir más senciallamente.


.¿Estoy aprovechando al máximo las oportunidades de futuro?
Para vivir una vida más larga, sana y productiva.
Pasar más tiempo trabajando en casa de una manera cada vez más flexible.
Conectar con gente de todo el mundo a través de la tecnología colaborando en la construcción de una "inteligencia colectiva".
Utilizar la tecnología para desarrollar habilidades comunicativas más profundas y participar en trabajos más significativos.


Esto es el TRABAJADOR ADULTO
Me parece el mejor colofón para este post la última charla de Sir Ken Robinson en Ted que he visualizado recientemente

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