Talento y visibilidad.


La conciencia de un hombre recto se ríe de los engaños de la fama.Ovidio

La noción de fama va ligada a la de visibilidad creada por la industria cinematográfica y televisiva, y potenciada por internet. La ubicuidad de la imagen cubre y suplanta el valor de la obra que representa. Lo que cuenta no es ésta sino el autor, y ¿qué es el autor sino la imagen cuidadosamente retocada con maquillaje en el plató televisivo o la postura ensimismada del fotógrafo de servicio, difundida en la prensa o por la propaganda del editor? Hoy día es casi imposible publicar algo sin la foto logotipo. Basta hojear las páginas de cualquier suplemento cultural de los periódicos más conocidos del mundo para topar con el reclamo de un autor cuya mirada trascendente o pose rodinescopensativa trata de transmitir al lector la presunta intensidad de lo escrito. Juan Goytisolo




Me recomienda mi amiga Marta que vea Searching for Sugar Man, en esta tarde de domingo de esta primavera pasada por agua de Barcelona. Salgo del cine reflexiva e imagino que, por un día, una multitud reconociera mi talento, el que cualquiera de nosotros tiene escondido, un tesoro que raramente verá la luz pública.

Me ha gustado mucho el documental. La figura sencilla y llena de fuerza interior de Sixto Rodríguez toca lo más hondo, ese rincón en el que estamos solos con nosotros mismos, en nuestras cosas y sin buscar la aprobación de los demás. Porque, observando la paz interior de Rodríguez, que permanece íntegro e idéntico, tanto si camina por las calles de Detroit, como si actúa ante diez mil personas en Ciudad de Cabo, me parece un espejo donde mirarme en estos tiempos en los que ser visible, ser famoso, se ha convertido en lo más deseable.




La fama, el reconocimiento tiene mucho que ver con el azar..., de eso habla la película, pero va mucho más allá. Rodríguez permanece ajeno a lo que de él piensen en EEUU o en Sudáfrica. Ajeno al miedo al fracaso, su vida discurre comprometido con sus vecinos, sus colegas de trabajo, su entorno más próximo. 

No se puede temer al fracaso cuando no entra en nuestros parámetros el éxito como algo deseable, cuando lo que queremos es mejorar la vida de los miembros de nuestra comunidad y nos la trae al pairo ser reconocidos, famosos.

Hacer las cosas bien porque sí, porque disfrutamos con ello, sería lo contrario de esforzarnos por conseguir reconocimiento y no sé si lo uno es compatible con lo otro.

Lo que sí parece inevitable actualmente es que lo "bueno" nada tiene que ver con lo que está de moda.

Internet  nos está obligando a trabajar duro para ser visibles, para no desaparecer entre los millones de blogs, tweets, comentarios en facebook, fotos de nuestras hazañas profesionales... Y seguramente al entrar en esa vorágine de la gestión de la "Marca Personal" olvidamos el objetivo, lo que nos hace felices...



Fama y reputación ya no van unidos. La buena reputación construida por lo que nos diferencia de otros, la consistencia de nuestras creencias y valores, la transparencia de nuestros actos y nuestra autenticidad, como en el caso de Rodríguez, nada tiene que ver con la fama y el reconocimiento que dependen del azar y la moda.

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