miércoles, 24 de julio de 2013

Mis clientes no están en Twitter (ni me quieren en su Facebook)

Revisando algunas afirmaciones de los "gurús de la cosa esta del Internet" sobre posicionamiento y visibilidad

Dedicado a los colegas que dedican horas y horas a tuitear...

¡Esa maldita costumbre de empezar la casa por el tejado!
Miles de posts que nos aconsejan posicionar nuestra marca personal en Twitter, crear un blog para compartir contenidos, abrir página profesional en Facebook e interactuar con nuestros clientes en las redes sociales...
Yo misma aconsejo esto mismo en mis sesiones en empresas que se inician en la navegación por el proceloso mar de Internet.

Pero los que nos dedicamos a la consultoría y la formación sabemos que gran parte de los profesionales desconocen, cuando no rechazan, el potencial y las ventajas que tiene el adquirir una cierta habilidad en el manejo de las herramientas digitales para ganar en eficiencia y competitividad.

Cuando consigo una entrevista en una empresa, el responsable con el que hablo, sigue utilizando el teléfono como herramienta fundamental de comunicación y suele tener la falsa creencia de que tiene el suficiente dominio de Internet, sabiendo cómo entrar en Google y teniendo una cuenta de correo electrónico que, en ocasiones, ni siquiera gestiona él mismo.



En muchísimas ocasiones he comprobado como el acceso a determinados espacios de la intranet o de la plataforma corporativa que usen, la realiza un técnico, un administrativo, usando el login y password del jefe, que jamás ha entrado en esos espacios.

También veo a menudo como en multitud de empresas el acceso a utilidades tan básicas como YouTube o Dropbox está cortado para los empleados, alegando cuestiones de seguridad, como si los empleados no llevaran un estupendo smartphone en su bolsillo desde el que acceder a los espacios prohibidos.



Es increíble que casi ninguna empresa posea un acceso wifi para visitantes, colaboradores y empleados.

En fin, queda mucho por recorrer hasta ganar en eficiencia gracias a internet y mucho más hasta podernos comunicar (los consultores y formadores) con nuestros clientes a través de las redes sociales.

Por eso hay que seguir asistiendo a eventos "presenciales" para contactar con nuevos clientes, esmerarse en la tarea comercial tradicional del networking no sólo en Linkedin, sino tirando de tarjetero, rescatando viejos contactos, antiguos clientes, contactos de contactos.

Y antes de abrir página en Facebook, será bueno comenzar con Google Adwords Express y hacernos visibles en la única herramienta de uso general que es la barra del buscador de Google. Así que ya nos estamos poniendo en localizar las "Keywords", las palabras clave con las que nos buscan nuestros futuros clientes y que seguramente se acercan a "formación" "consultor" "internet" y otras igualmente amplias y generales.

Pero en las redes sociales.... mis clientes no están ni en Twitter, ni en Facebook... y ¡muchos ni siquiera en Linkedin, aunque me parezca increíble!

Contemplo divertida como mis colegas tuitean sin descanso dirigiéndose a quienes nunca han utilizado Twitter. En realidad, Twitter supone el despliegue de las plumas de pavo real de cada uno de nosotros que exhibe frente a la competencia toda su actividad desaforada, en un ataque narcisista encantador. Y me incluyo, por supuesto. En Twitter me ocupo y preocupo de mis competidores, de mis iguales, no de mis clientes; y si están mis clientes, son aquellos a los que yo he convertido a esta nueva religión de compartir información.

Empecemos pues asentando los cimientos: la gestión del cambio, el trabajo colaborativo, el acompañamiento en la creación de sistemas y métodos individualizados de aprendizaje, la mejora en los sistemas de comunicación interna...; viejos temas no resueltos, que deben allanar el camino para lentamente, pero sin pausa, iniciar la incorporación de la web social como herramienta de trabajo.