sábado, 20 de septiembre de 2014

Madurescentes +50's: la nueva generación de trabajadores


Los cincuenta son la juventud de la edad madura. Víctor Hugo

Muchas empresas del siglo XX permanecen en la creencia de que el ciclo natural del trabajo supone que los trabajadores de edad deben retirarse alrededor de los 60 años y, consecuentemente, aplican políticas laborales que excluyen a los trabajadores maduros de los procesos de selección, formación, desarrollo profesional, promoción, etc. Renuncian de esta manera a su talento y su experiencia.

El siglo XXI ha traído escasez del talento que se requiere para mantener competitiva a la empresa y, si lo que se busca afanosamente es "conocimiento", la edad no debería ser un problema.

La encuesta realizada por la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Reino Unido a trabajadores mayores de 50 años, revela que muchos tópicos sobre la predisposición laboral de este colectivo son erróneos:

"Más del 60%de los trabajadores mayores de 60 años quieren seguir trabajando más allá de la edad de jubilación.

El 62% se describen a sí mismos como en plena forma, saludables.

El 45% ha recibido formación en los últimos tres años y su entusiasmo por el aprendizaje persiste.

El 25% sigue teniendo a sus hijos bajo su responsabilidad.

El 68% de mayores de 50 años desempleados manifestó total disponibilidad para el trabajo flexible o a tiempo parcial.

Una de cada diez personas de este colectivo sigue siendo ambiciosa y quiere continuar con el desarrollo de su carrera profesional y desea mayor responsabilidad y promoción."



Los trabajadores que ahora rondan los 50 años esperan, en su mayoría, seguir trabajando 15 o 20 años más y, seguramente, a medida que pase el tiempo, el deseo y la necesidad de alargar la vida laboral activa se incrementará.

El descenso de la natalidad hasta tasas de crecimiento negativo, unido al alargamiento de la esperanza de vida y el envejecimiento saludable, entre otras muchas razones, forzará a que las empresas se vean obligadas a animar a los trabajadores de edad a permanecer en el lugar de trabajo. 

Eso mismo, paradójicamente, hará más difícil todavía de lo que lo es hoy, que los desempleados mayores de 50 años encuentren empleo y veremos como crece la emprendeduría forzosa de los "senior".

Y, si bien, las razones económicas son fundamentales y los babyboomers temen no tener acceso a la pensión por jubilación amén de que la crisis económica que nos sacude desde hace más de un lustro, ha hecho que su tasa de ahorro descienda peligrosamente, también será importante su interés  por seguir desarrollándose humana y profesionalmente, seguir afrontando retos y desafíos, evitar el estancamiento para mantener una buena salud física y mental y, en fin, seguir en activo y sintiéndose útil.

Lo que parece evidente es que las empresas deberán diseñar con planteamientos específicos nuevas políticas de recursos humanos que encajen con el inevitable envejecimiento de las plantillas.

Si bien el envejecimiento de la población ha empezado a preocupar a organizaciones y estados, todavía no se presta la debida atención a la creación de condiciones laborales que permitan a la gente trabajar más allá de la edad de jubilación actual que en Europa oscila entre los 65 y los 67, pero que veremos alcanzar los 70 años en breve.


Y los trabajadores senior en plena transición profesional debemos ser intrépidos y considerar la posibilidad de un cambio de ocupación, de sector, de ubicación... Los "Golden Workers" debemos ser el motor del cambio del paradigma negativo del envejecimiento, impulsando a través de la formación continuada, la investigación, y, en muchas ocasiones, el autoempleo, la prosperidad para todas las edades.

Y para una feliz transición dar pequeños pasitos, como cuando aprendimos a andar. Al iniciar una segunda carrera profesional no quieras ser médico en dos días, comienza por la primera lección de anatomía y disfruta del camino.

Sé flexible, seguramente tendrás que atracar en varios puertos y realizar múltiples ensayos antes de encontrar el trabajo ideal para tu talento real.

Para cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo. Varía tus rutinas, tus hábitos, inicia nuevas rutas para todo lo que haces.

Procura estar en forma. La clave del éxito reside en el entusiasmo y para ser optimista necesitas disponer de toda la energía posible.

Como comenta Elisabeth Isele en su blog: Te has pasado la vida tratando de obtener experiencia. Resulta que los empleadores o los que pueden contratar un proyecto tuyo, no se preocupan ahora por la experiencia pasada, se preocupan por los resultados de negocio y la rentabilidad, quieren saber qué puedes hacer por ellos ahora.

Necesitas traducir o replantear tu experiencia para demostrar cómo puedes solucionar los problemas del negocio hoy. Y además de habilidades y experiencia, la clave de tu éxito estará en ser apasionado, en poner todo tu empeño y energía en lo que tengas entre manos.