lunes, 8 de octubre de 2012

JUBILARES es Cohousing, Autonomía y dignidad en la madurescencia




La Revolución MadurescenteEntrevista a Miguel Angel Mira , arquitecto y fundador de JUBILARES de España

JUBILARES es Cohousing, Autonomía y dignidad en la madurescencia


Cayó en mis manos (ante mis ojos, mejor dicho, porque leo en pantallas) a través de Twitter, un artículo sobre una iniciativa singular: Jubilares. Un proyecto de Cohousing para crear cooperativas de cesión de uso de viviendas para mayores de 50 años que sintoniza totalmente con todo lo que vengo escribiendo sobre madurescencia.

Entré en el Blog de Milla, Mira y Navarro, arquitectos y me deslumbró el porqué habían escogido este nombre para el proyecto:

JUBILAR: Término inventado a partir del latín “iubilare” (gritar de alegría) y “lar” (hogar, dios que protege el hogar).


MMN parten de la necesidad social de disponer de un nuevo modelo residencial para las personas mayores. Descubren los principios del Envejecimiento Activo y de la Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP) y cómo el modelo escandinavo Andel de cooperativa de viviendas es un instrumento útil para formalizar comunidades autogestionadas que diseñan su lugar para vivir


Contacté con Miguel Angel a través de Linkedin y mantuvimos esta conversación vía Skype, porque somos cincuentones modernos y “avant la lettre”.

Estuvimos charlando alrededor de una hora y su fe en el proyecto y su entusiasmo hizo que no hicieran falta preguntas, Miguel Angel fue hilando su discurso en “crescendo” hasta que me contagió su optimismo y pasé la tarde que siguió a la sesión de Skype navegando por Internet a la busca de información sobre COHOUSING.




Laura: Me gustaría que me explicaras cómo tropezasteis con la idea de “Jubilares”

Miguel Angel: Nuestro estudio de arquitectos se presentaba a todos los concursos de residencias de ancianos que surgían. Y ganamos uno en Andalucía, en (Dos Hermanas). Y nos pusimos a investigar sobre las residencias de personas mayores que había en este país, modelos, estructuras, servicios...

El modelo de residencia en España trata a la persona mayor como consumidor pasivo y nosotros empezamos a pensar en un modelo que tuviera más que ver con los principios del envejecimiento activo. 

El comienzo de la crisis supuso que las empresas promotoras y gestoras de residencias (muchas vienen del mundo de la construcción) entraran en un “suspenso” de actividad que nos pareció apropiado para proponerles aprovechar el momento para estudiar nuevos modelos residenciales. 

Como ninguna mostró interés por nuestros servicios decidimos hacer un proyecto “ideal” o “tipo” para presentar, que nos sirviera para investigar y profundizar en la materia. Y ahí estábamos cuando apareció una noticia en la tve1, el 7 de junio de 2011, que marcó nuestra trayectoria.

La cooperativa Trabensol iba a poner la primera piedra de su “Centro Social de Convivencia para Mayores” en Torremocha del Jarama (Madrid), que se inaugurará en 2013.

Encajaba con aquello de lo que habíamos hablado tantas veces entre amigos, el “Jubilódromo” lo llamábamos entonces, ese lugar donde convivir y compartir no sólo gastos... Nuestra generación habla de no ser una carga para los hijos, pero también nuestros padres llegan a edades muy avanzadas... En el “jubilódromo” no sólo podíamos cuidarnos nosotros sino cuidar más cómodamente a nuestros padres, aliviándonos las cargas... Siempre con la idea de cada uno en su casa, y con espacios compartidos “continuación” de la propia vivienda

Así fuimos encontrando proyectos como el de la Residencia Santa Clara, en Málaga, o como el proyecto de la Sociedad Cooperativa Profuturo de Valladolid o Convivir en Cuenca.

Pero en todos ellos, encontrábamos algún error de planteamiento, o bien en el diseño arquitectónico, o en la propuesta asistencial, o en la concepción o posición de espacios comunes,... Concluimos que no había un “modelo” que sirviera de guía, de referencia completa y probada. Seguramente muchos grupos que habían empezado algo parecido habían fracasado por no contar con asesoramiento especializado que ayudara a desarrollar un modelo viable. El interesante punto de partida “vamos los amigos a jubilarnos juntos” no es suficiente.

Así que nos pusimos a buscar un “modelo”. Te recomiendo que consultes “Portal Mayores” www.imsersomayores.csic.es que tiene un fondo documental fantástico y ahí encuentro por primera vez el proyecto “housekide”, otra iniciativa parecida a las anteriores, pero que a diferencia de ellas se refería a un modelo, el “Senior Cohousing”, término acuñado por Charles Durret, arquitecto y autor que primero y más ha escrito sobre este fenómeno.

Durret aprendió en Dinamarca qué es Cohousing (yo también viví en Dinamarca del 89 al 91). Las cooperativas de viviendas ANDEL son habituales en Dinamarca y Durret tropieza con este tipo de barrio diseñado por sus propios habitantes. 
En Dinamarca se prohiben en el 87 las residencias de ancianos, desaparece el modelo institucional y aparece el modelo housing: residencias de mayores diseñadas como viviendas, donde las personas están como en casa, con sus muebles y objetos personales y viven con autonomía.
En 1995, un danés llamado Henry Nielsen, en colaboración con la asociación Objetivo Calidad de Vida, desarrolló un modelo integral para la creación de comunidades de cohousing para mayores, que reconocía las necesidades específicas de esas personas. Ese método enseñaba un modelo, un proyecto si se quiere, que guiaba a esos grupos de personas a navegar con éxito a través de un proceso que de otra manera resulta incierto.

El modelo de Nielsen está basado en el proceso participativo, y en él se incorporan detalladamente cuestiones de cooperación, de asistencia, consideraciones sobre el diseño, sobre el tamaño de la comunidad, y sobre los procesos de formación de grupos, entre muchas otras cosas. Una vez que los daneses comenzaron a usar el método Nielsen, la cantidad y calidad de las comunidades de cohousing para mayores aumentaron significativamente.

Actualmente tenemos dos tendencias diferentes que dependen del sistema de financiación: aquellos donde la Administración tiene el papel de "promotor" y prestador de servicios se centra más en el housing, mientras que los que parten de la inciativa y financiación privada prefieren el co-housing, es decir, un modelo más participativo. En los países escandinavos conviven ambos pues la asistencia social está cubierta por el estado, en casa (senior cohousing) o en una "residencia con housing", pudiéndose desde fuera confundir. Sin embargo la diferencia es muy grande en cuanto a las ayudas que se establecen entre vecinos, gracias a los vínculos comunitarios creados.

En los años 90 aparecen los grupos que se plantean envejecer bien, algo que tiene que ver con el incremento de la esperanza de vida y enseguida confirman que el camino más útil es hacer una vida activa, mantener la autogestión y hacerlo en grupo para crear vínculos entre las personas que les permitan vivir mejor, mantener su nivel de vida compartiendo gastos y servicios.

Desde el punto de vista inmobiliario no es un modelo “promotor”. Como dice Durret no son casas HECHAS PARA los usuarios sino HECHAS POR los usuarios.

Y puede funcionar en España. No tenemos taras genéticas; sólo problemas en nuestra educación. Y sin embargo yo mismo viví una experiencia que confirma que es fácil y posible: el propietario del edifico donde yo vivía como inquilino sacó el inmueble completo a subasta. 28 vecinos que no nos conocíamos de nada de pronto teníamos un objetivo común. Nos pusimos de acuerdo, acudimos a la subasta y compramos el inmueble.

En este país no tenemos educación de trabajo en equipo, pero no hay nada que impida hacer cosas colectivamente en nuestra cultura. Tenemos un problema educativo salvable, porque el trabajo en equipo se entrena y se aprende. En mi vecindad bastó un objetivo compartido y unas cuantas personas sensatas que tiraron del carro.

Un jubilar no es tampoco una comuna, apetecible en la primera juventud. Cada uno tiene su casa y se comparten servicios.

La fuerza del modelo y del método es que se trata de “capacitar” (traduzco así “empower”) a la gente para diseñar su propio diseño vital. Es decir, el desarrollo del principio de autonomía, que es la base de la dignidad.

Fíjate que la Ley de Dependencia de 2006 , en la definición de autonomía de su artículo primero casi deja ya fuera de la legalidad a las residencias “tradicionales” de mayores, pues consagra la autonomía como derecho subjetivo, y en una residencia “tradicional” las personas no deciden qué comen, ni a qué hora se levantan o acuestan ni las actividades que realizan...


Laura: ¿Cómo funciona la Asociación Jubilares?

Miguel Angel: En este momento la Asociación Jubilares la formamos 6 socios, arquitectos, que hemos armado el modelo y articulamos la red de entidades necesaria para sacarlo adelante.
En el futuro esta Asociación estará formada además por cada Jubilar.

El objetivo fundamental de la Asociación es evitar la exclusión de las personas mayores, pues son un colectivo vulnerable, mediante la mejora del medio (entorno físico y social). La asociación tendrá que organizar muchas cosas en el futuro para mejorar la vida de las personas que viven en un Jubilar, acumular conocimiento y experiencia y utilizar ese conocimiento para mejorar el modelo. Pero de momento la iniciativa más importante es Jubilares de España (de Cataluña, de Euskadi, de Andalucía), centrada en dar a conocer el modelo, prestigiarlo y ayudar las nuevas iniciativas.

Es fundamental la colaboración que hemos establecido con otras entidades, especialmente con la Fundación Pilares, cuyo lema es apoyar la dignidad a lo largo de la vida mediante la innovación, el conocimiento y la cooperación. 

La Asociación Jubilares no tiene ánimo de lucro, nadie intenta sacarle las “perras” a la gente mayor que ya está harta de que se les vea como consumidores a los que hay que explotar. 

Creemos en la autonomía de la persona, pues es la base de la dignidad, y por tanto entendemos que una Vida Activa y los Servicios Integrales y Centrados en las Personas son los instrumentos naturales para lograrlo a cualquier edad.

Los que hemos emprendido esta Asociación estamos en la cincuentena, que es por otra parte una edad en la que te sientes con capacidad para empezar proyectos vinculados a “dar” o a “devolver” a la sociedad los conocimientos y experiencias prestados. Como decía Vargas Llosa en “La tía Julia y el escribidor” de Pedro Camacho, “era un hombre que había llegado a la flor de la edad, la cincuentena...”, es el mejor momento para hacer cosas interesantes y ambiciosas, incluso de cambiar de proyecto de vida.

Y esto me recuerda que lo que más me impresionó de la cooperativa Trabensol que te he comentado, es la “salud” que les había provocado tanta actividad, lo orgullosos que estaban del trabajo realizado y de su proyecto.

Lo que demuestra que lo importante de este tipo de iniciativas es proporcionar a los mayores la “caña de pescar” la capacitación para diseñar su actividad.

Fíjate, la mayoría de las ofertas  del Imserso, de Envejecimiento Activo, en general, son pasivas: “te ofrezco algo para que te apuntes.”

Imagina que en lugar de eso, el Imserso te propusiera: “traígase un grupo de amigos y yo les ayudo a montar su viaje, dígame dónde quieren ir, qué quieren visitar o hacer”..., es otro planteamiento ¿no?

Curioso que el proyecto de envejecimiento activo de la Fundación Pilares proponga: “vengan aquí y dígannos qué quieren hacer, nosotros les ayudaremos.” La Fundación Pilares no organiza “actividades” de envejecimiento activo. La actividad es diseñar y sacar adelante un proyecto vital, personal o a medida de cada grupo. Lo mismo que proponemos en la Asociación Jubilares con el aspecto residencial.

Laura: Y en España ¿está legislado el sistema de cooperativas de cohousing?

Miguel Angel: Las cooperativas de cesión de superficie o de cesión de uso están permitidas pero no tienen un desarrollo reglamentario tan exhaustivo como en Dinamarca, por ejemplo. Es digno de mención el trabajo de la asociación Sostre Cívic, erradicada en Catalunya, y que lucha para que este modelo se extienda como opción real de acceso a vivienda económica y de interés social, dirigiéndose en su caso a todo el rango de edades.

Es un tipo cooperativo antiespeculativo, con el precio “congelado”, ya que puede subir su precio sólo sumando al original las mejoras de mantenimiento –lo que favorece que estos inmuebles estén mejor mantenidos-, y el IPC.

La experiencia internacional en Cohousing muestra que funcionan mejor cuanto más grande es lo “común” frente a lo “privado”, ya que los vínculos de colaboración entre los vecinos son su mayor capital

Tanto para Cohousing como en los Jubilares piensa también en los ahorros que se derivan de consumos de alimentos o energía compartidos. En los Jubilares imagina el ahorro en asistencia que pueden tener los vecinos.

Pensemos en términos sociales. Si un Jub¡lar es el marco idóneo para recibir y prestar servicios socio sanitarios (viviendas adaptadas, envejecimiento activo, prevención, hábitos saludables, AICP...) su éxito y extensión puede suponer la supervivencia del sistema sanitario que tenemos.

Piensa tan sólo en que una parte importante de los recursos sociales para la dependencia se emplean en que las personas mayores no estén permanentemente solas, en “sacarlas a pasear”.

Estos y otros servicios parecidos son innecesarios en un Cohousing, ya que además de la mutua compañía obtienes cuidados mutuos, auto cuidados asistidos por tus vecinos, y toda la salud derivada de la actividad y el bienestar generadas por las tareas e intereses comunes.

Por otro lado, muchos de los “mayores” no necesitan servicios sanitarios sino sociosanitarios, que son mucho más baratos y preventivos: alimentación saludable, ejercicio...

Si pensamos en la última etapa de la vida, uno no quiere morirse en un hospital, intubado, quiere morirse en casa tranquilamente. Muchos de nuestros mayores no están enfermos, se están muriendo, que no es lo mismo. Hospitalizar a un anciano además de poco digno, en la mayoría de los casos, es carísimo, utilizar los hospitales para la agonía de nuestros mayores es poco humano además de antieconómico.

Hace poco murió un amigo mío de 84 años, quería morir en casa y la familia se preguntaba cómo se hacía para morir en casa. Finalmente, mi amigo pasó 15 días en el hospital hasta fallecer, intubado, viendo a sus familiares a ratos, en un espacio desconocido y hostil y además costándole a la Seguridad Social un dineral.

En las cooperativas “jubilares” proponemos asistencia “sin bata”, con profesionales que residan allí mismo, voluntarios y familia. He insisto, no pensemos en este momento final tanto como en los hábitos y actividad generada por esta comunidad de vecinos, mucho más intensos que en una “residencia”

Actualmente los mayores que deciden mudarse a una residencia piensan: “Ya que me voy de casa, me voy a un sitio en el que me lo hagan todo...” Esto no es envejecimiento activo, la actividad cotidiana es imprescindible para mantener la salud y si en tu casa pasabas el aspirador, tienes que seguir haciéndolo.

Se trata de una nueva etapa vital que inicias con una mudanza, como lo hiciste al casarte, o al tener hijos, te mudas varias veces en la vida y esta última mudanza coincide con una nueva etapa vital en la que necesitas más de los otros.

Cada grupo organiza su programa de servicios comunes según lo que les ha unido:

Familias que tienen alguien a quien cuidar: ancianos, disminuidos psíquicos, físicos.
Grupos de aficionados a algo.
Coworking pre y post jubilación.
Clubes...
se me ocurren un montón de grupos interesantes para probar la fórmula.

Hay cohousing generacional e intergeneracional, este último defendido por algunos autores por lo beneficioso del intercambio entre generaciones. Pero los de sólo mayores funcionan perfectamente, no son “peores” que los intergeneracionales. Es una opción personal, de gusto o conveniencia.


Laura: Y para poner en marcha un proyecto “JUBILAR” ¿qué tengo que hacer?

Miguel Angel: Primero organizamos una presentación del modelo. Si el grupo acepta empezar entramos en la fase denominada de VIABILIDAD, que lleva a cabo el equipo de arquitectos.

Pasada esta etapa, y antes de señalizar o comprar el suelo o el inmueble a rehabilitar llevamos a cabo el TALLER I. Buscaremos aumentar el grupo, ahora ya con una propuesta concreta bajo el brazo (localización, presupuesto, programa inicial o superficie etc). Este taller es fundamental para el éxito del proyecto y obligatorio para poder considerar el proceso auténticamente participativo

Es un taller de 10 sesiones separadas entre 2 y 3 semanas entre ellas, cuyo propósito es visualizar las oportunidades, retos y dificultades de “envejecer bien en casa” y las ventajas que ofrece una comunidad en comparación con otras alternativas. El taller está diseñado para ayudar a los mayores a planear ese “envejecer bien en casa”.

En este taller tienen que hablar sobre todo entre ellos. Se tratan tanto aspectos prácticos de la vida cotidiana o de aspectos legales, o sanitarios como de qué hacer para el barrio donde se implanta el Jubilar o de cómo van a diseñar luego las viviendas.

En este Taller I colabora la Fundación Pilares, y en principio intentaremos adaptar los protocolos y dinámicas existentes.

Aquellos que deciden seguir están seguros de lo que hacen. Este grupo ya puede constituir la Cooperativa y comienzar las gestiones financieras para comprar el suelo, contratar arquitectos y obras etc.

Luego viene el Taller II en el que diseñan el edificio con los arquitectos.

Finalmente en el Taller III, durante las obras, los usuarios regulan los aspectos reglamentarios de su vida en común (por ejemplo, cómo van a enfrentar los gastos asistenciales)

En el Taller III vuelve de nuevo a colaborar la Fundación Pilares con nosotros para presentar el modelo de Asistencia Integral y Centrada en la Persona (AICP), que les va a acompañar durante su vida en el Jubilar.


Laura: Una buena alternativa para los “babyboomers” que buscamos formas de vida colaborativas, solidarias, activas e innovadoras. Gracias, Miguel Angel, seguro que volvemos a contactar.