jueves, 2 de agosto de 2012

Reflexiones sobre el acto de la lectura en la era PostPC. 1




¿Leemos o escaneamos?¿Internet nos está volviendo estúpidos? Reflexiones sobre el acto de la lectura en la era PostPC.




Decía Juan Ramón Jiménez que no le gustaba viajar en avión porque llegaba antes el cuerpo que el alma. Y esa imagen me sugiere que esa fatiga que nos causa la navegación por pantallas,  tiene más que ver con que va más rápida la tecnología, que nuestra capacidad de adaptación y  adquisición de un nuevo hábito, todo y que el ser humano se resiste a los cambios, pero se adapta fácilmente a ellos.


Los hábitos de lectura hace tiempo que han cambiado y tiene que ver con la costumbre de leer cada vez más en pantallas, en cualquier lugar, en cualquier soporte. Incluso el muy minoritario lector de clásicos sentado en su sillón preferido y rodeado de silencio, pasa largos ratos ante una pantalla leyendo correos electrónicos, revistas y periódicos digitales, blogs, páginas web, comentarios en redes sociales...


He leído en un montón de sitios (¡ay... esa inevitable lectura fragmentada!!!), que la lectura on line es una lectura troceada, fraccionada, fragmentada, que dedica menos atención al texto en profundidad y más al conjunto general de ideas y creo que eso se está traspasando a la lectura en papel como ya realizábamos la lectura del periódico, de forma fragmentada: ... los titulares,... un párrafo de un artículo..., un pie de foto..., dejando para el domingo la lectura "intensiva" de un artículo o reportaje.


Seguramente es cierto lo que afirma Nicholas Carr y estamos perdiendo capacidad de concentración y es casi imposible estar dos horas con un libro en las manos absortos en su lectura. 



Las grandes novelas del siglo XIX se han visto sustituidas por series de culto de televisión que se visionan desde el ordenador, el tablet o incluso el smartphone y que poseen una calidad narrativa cada vez mayor y se concentran en capítulos de máximo 30 minutos de duración.






Como dice Guelbenzu, "puede que lo audiovisual se imponga y se haga masivamente cargo del acto de contar historias, pero no quiere decir que la novela se acaba. Seguirá su camino (...).
Quien está tomando con firmeza el relato de las historias, quien ahora es capaz de contarlas con hondura y potencia expresiva son las series de televisión. Más que el cine, que se está infantilizando entre superhéroes y efectos especiales."


Citando a Phillip Roth, Guelbenzu comenta que lo que muere no es la novela sino el lector complejo que es el que puede leer una novela compleja, en este mundo que vive de flashes y frases cortas e ingeniosas tipo Twitter...


Tiene que ver con la dispersión de la que habla Carr y tiene que ver con la "duración" de la unidad narrativa y, como no, con las diferentes zonas del cerebro que se activan en la lectura de un libro o la contemplación de un vídeo...


El cine y las novelas río serían la "alta costura" de la narrativa según  Omar Rincón,  con poco impacto en la vida de la sociedad de las personas corrientes, mientras que el formato ganador para contar historias que lleguen a un público global es la serie: "obras de ficción concentradas en pocos capítulos. Buen ejemplo son las series de culto de la HBO con audiencias globalizadas y contundencia narrativa"




Los cambios en los hábitos de lectura no sólo tienen que ver con la preponderancia de la imagen sobre el texto, afectan también al "género" literario que se está diversificando por formatos como dice Francisco Albarello, elegir el formato es la clave: Si elegimos Internet, lo digital, sabemos que vamos a hacer una lectura fragmentada: leer las últimas noticias, actualizaciones de Facebook o de Twitter y si queremos una lectura sosegada y profunda recurriremos al texto impreso en papel. El género se asocia al tipo de formato. Para leer bien, debemos leer en impreso, porque en la pantalla tendremos la tentación de la oferta continua de interacción. Así pues, lectura "intensiva" (pocos libros a fondo) y "extensiva" (muchos textos de forma superficial) no son excluyentes. La pantalla y el libro ofrecen distintas experiencias de lectura que no se oponen, se complementan.



En manos de los editores está el cambiar el modelo de negocio... tal vez volver a la literatura por entregas para las novelas río a través de la suscripción a ese servicio en nuestro e-book, tal vez prestarse a la hibridación convirtiendo en los editores de series audiovisuales, o incrementando la interactividad en sus propuestas digitales, permitiendo enviar párrafos de los e-books a Twitter, o recomendar la lectura de ese libro a los amigos de facebook desde el propio lector de e-books, o hiperenlazando párrafos de un libro con otros autores similares u otras obras del autor... en fin, entrando en el juego de la lectura "extensiva"