Co-learning: Flipped classroom y madurescencia

Me cuesta atender en una conferencia informativa. Se me va la cabeza a todo lo que tengo entre manos y la voz del ponente es un zumbido adormecedor que oigo a lo lejos pero que no escucho. Y más cuando el que habla lee lo que está escrito en un powerpoint.

Tardo apenas unos minutos en desconectar y la conferencia empieza a parecerse a la ducha matinal, uno de los mejores espacios para la reflexión y donde nacen mis mejores ideas, pero tiene que ver con la concentración en mí misma y en mi línea de pensamiento, no en las palabras del orador.

Sólo consigo atender cuando me tocan la fibra, cuando me sacan de ese confortable estado del "nada nuevo bajo el sol", o cuando consiguen que ponga en duda mis más firmes creencias. Oradores que me saquen de mí misma hay muy pocos, ponentes que me encierran en mi nube, la mayoría.

A los adultos nos gusta charlar en forma de tertulia, pero perdemos el hilo en las clases magistrales.

Por eso, solemos agradecer que el conferenciante de turno nos proponga debatir en grupos el tema que sea y nos de la posibilidad de "dialogar" en lugar de escuchar su monólogo. Por eso además, cuando al final de la mayor parte de exposiciones comienza el turno de preguntas, nadie interviene o el que lo hace se enzarza en otro monólogo que no requiere respuesta. 

Todo esto pasaba por mi cabeza en una jornada a la que asistí el otro día y en la que como suele suceder mi mejor aprendizaje se dio en la pausa para tomar café y saludar a los conocidos que había en la sala.

Al llegar a casa y brujuleando un poco por scoop.it tropiezo de la mano de Julián Castro, con un concepto del que ya he hablado alguna vez pero que incorporo a las buenas metodologías para sesiones con adultos: La Flipped Classroom, la clase al revés: Las lecciones en casa, los deberes en el aula. La metodología en la enseñanza obligatoria consiste en invertir el modelo de clase tradicional de modo que las "lecciones magistrales" del profesor se facilitan en unidades de 5 a 7 minutos de vídeo a través de internet y se visualizan en casa, y en el aula se debaten  conceptos, se realizan las tareas (los deberes) y se trabaja en equipo. 

He asistido ya a alguna sesión en la que se visualiza una charla TED y a continuación se abre un debate entre los asistentes, moderado por uno o varios expertos que puede clarificar alguno de los conceptos que aparecen en el vídeo: una buena fórmula que puede mejorarse dividiendo la audiencia en pequeños grupos que debaten sobre el tema y aportan al plenario sus opiniones sobre el tema.

En este sentido, recuerdo perfectamente en las aulas virtuales en las que he participado, que el visionado de vídeos era enorme, incluso la descarga de materiales, pero los foros estaban desiertos o en ellos sólo participaba un número muy pequeño de profesionales. Y lo que es todavía más sorprendente, los foros se utilizaban para convocar encuentros presenciales en los que trabajar sobre tal o cual tema, o para darse la contraseña de skype y chatear oyéndose y viéndose las caras.

El futuro del aprendizaje en los adultos pasará por evolucionar del "e-learning" al "smart learning" que reproduzca la forma espontánea y natural en la que los adultos aprendemos, charlando entre nosotros.






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