domingo, 23 de septiembre de 2012

Sola en domingo

Siempre me gustó estar sola. Es mi "posición de descanso".

Sola sólo tengo que complacerme a mí misma, escucharme, sentirme, aconsejarme, agradarme... incluso reñirme a veces, pocas veces...

Sola me sumerjo en la lectura de un libro hasta que el mundo que me rodea desaparece y ahí estoy, integrada en la historia que me transporta, me arrebata del mundo físico.

Sola cocino y me siento algo bruja, mezclando ingredientes, aromas y sabores, alquimista cuidadosa para paladares exigentes como lo es el mío.

Sola cuido de mí misma: mi pelo, mis uñas, hidrato mi piel, maquillo mis ojos, combino los colores de la ropa que escojo para pasar mi día en soledad, gozosa soledad.

Y me gusta ir sola al cine y rodeada de la oscuridad de la sala dar rienda suelta a mis emociones.

En soledad escribo todos los días, sin olvidar uno, terapia imprescindible, porque escribir me obliga a mirar hacia adentro y a analizar con precisión lo que sucede fuera.

Felizmente sola, en domingo, en "posición de descanso".